El Primer Gobierno de Carlos Menem.

Posted by admin on enero 20th, 2010

Este gobierno asumió en una situación muy delicada de la economía. La designación del Ministro Roig produjo un efecto positivo, ya que se calmaron los mercados al ver que la política económica seguramente diferiría de la enunciada en la campaña electoral. Al día siguiente de asumir se enunció el llamado Plan Bunge y Born.

Las medidas intentaron nivelar el sistema de precios devastado por la inflación y consistieron en una elevada devaluación de la moneda, incrementos en las tarifas y combustibles y un aumento tope en las remuneraciones. Al fallecer lo sucede Rapanelli, que al no poder cumplir los objetivos propuestos y apremiado por una recesión que se acentuaba, renunció a los 5 meses.

Durante este ministerio se sancionaron dos leyes importantes: la Reforma del Estado y la Emergencia Económica, que dan normas sobre una reforma administrativa, sobre privatizaciones, a la participación del capital privado, entre otras. Cabe destacar que estas medidas, que configuraban un oportuno plan de gobierno, no pudieron llevarse a la práctica. Como balance puede destacarse una pronunciada disminución de la producción industrial, una importante reducción de la inflación que llega al 9% mensual y una pronunciada pérdida de divisas.

Con la llegada de Erman Gonzalez se anunció el Plan Bonex que consistió en cambiar los depósitos a plazo fijo por los mencionados títulos, que fueron valorizados según la cotización anterior a tal medida, pudiendo disponer los depositantes en cada vencimiento sólo de una pequeña suma en efectivo. Las empresas podían disponer en efectivo de las sumas destinadas al pago de sueldos, jornales, SAC y cargas sociales correspondientes al mes de diciembre de 1989. Se estableció que las entidades financieras no podían recibir depósitos a plazo fijo y que solo cuando la estabilidad estuviera asegurada se aceptarían por plazos no menores a 90 días (podían recibir depósitos y efectuar préstamos en dólares y bonex a tasas libres). Se convirtieron además en Bonex todos los títulos de la deuda interna del Estado.

El nuevo plan estableció el mercado libre de cambios, libertad de precio para los bienes sin incremento de las tarifas públicas, un aumento de las remuneraciones en una cantidad fija (US$15) y dejó sin efecto un aumento en la retención a las M que se habían impuesto durante la gestión de Rapanelli. El nuevo presidente del Banco Central anunció que no habría más emisión monetaria. El efecto inmediato de las disposiciones adoptadas supuso una fuerte suba de precios, esto estimuló una huida del dinero y se  desembocó en la hiperinflación.

Un nuevo paquete de medidas se aplicó a fines de febrero disponiendo la obligación por parte de las empresas líderes de informar acerca de los cambios de precios que efectuaran y rebajando los aranceles de importación de productos de la canasta familiar. Además se adoptaron decisiones para disminuir el déficit fiscal. Para aumentar los ingresos se acortaron los plazos de pago de los impuestos; se vendieron inmuebles del estado y se fijaron fechas para la privatización de empresas (Aerolíneas Argentinas, Entel y áreas secundarias de YPF). Respecto de los gastos fiscales, entre otras medidas, se eliminaron secretarías del estado y se suprimieron jubilaciones de privilegio.

 En el período  se logró una cuasi-estabilidad (índice de inflación promedio 8% mensual); una baja de la actividad económica como consecuencia de la restricción monetaria y en 1990 la balanza comercial obtuvo un superávit extraordinario: las X superaron en un 34% a las del año anterior, mientras que las M llegaron a la tercera parte de aquellas.

Erman Gonzalez fue reemplazado por Domingo F. Cavallo y con este empezó a regir a partir del 1 de abril de 1991 el llamado Plan Convertivilidad que contenía las siguientes disposiciones:
- Una de las primeras medidas fue la fijación de una franja dentro de la cual debía fluctuar la moneda. El techo de esa franja era de 10000 australes por dólar (nivel al cual el BCRA debía vender dólares) en tanto que el piso era de 8000 australes, caso en el cual el BCRA procedería a comprarlos.
- Se fijó una paridad cambiaria fija y para siempre de 10.000 australes por dólar.
- Se dispone que no se emitirá moneda si no se mantiene una relación de no menos del 100% entre la base monetaria y las reservas de libre disponibilidad del Banco Central.
- Se establece la libre convertibilidad con respecto a las monedas extranjeras.
- Se eliminan las indexaciones con lo cual se trata de evitar que se traslade hacia delante la inflación pasada.
- El precio de determinados servicios públicos experimentan aumentos (tarifas ferroviarias, teléfono y gas domiciliario). El precio de otros servicios, por el contrario se rebaja (gas para uso industrial y nafta)  se transfieren en el consumo importes que disminuyen el costo de fabricación.
- Se rebajan los encajes bancarios de los depósitos en australes y se aumentan los correspondientes a depósitos en moneda extranjera.
- Se autoriza al Banco Central a sacar ceros al austral y a cambiar la denominación del signo monetario lo cual, a partir del 1 de enero de 1992, dio lugar al “peso” y a igualar su paridad con el dólar.

En materia de Sector Público Cavallo expone la necesidad de llevar a cabo un plan para nivelar los gastos con los ingresos fiscales, para lo cual propone: reforma tributaria; lucha contra la evasión impositiva; disminución de empleados en la función pública; aceleración de las privatizaciones y  restricciones a las remesas de fondos a las provincias.

Se transfieren a las provincias los servicios educativos, sanitarios y sociales aumentándose su coparticipación impositiva (nuevo acuerdo de coparticipación entre gobierno nacional y provincias, en el cual se toma en cuenta la situación de las provincias de menores recursos).

Se efectuaron múltiples privatizaciones, por ejemplo: Entel, Segba, Aerolíneas Argentinas, Somisa, Gas del Estado y Obras Sanitarias.

En materia impositiva se aumentó a alícuota del IVA del 16% al 18%; se aumentó la tasa de impuesto a las ganancias aplicable a sociedades pasó del 20% al 30%; se crean el impuesto a los bienes personales no incorporados al proceso económico y se derogaron los gravámenes a los capitales y PN.

Se adoptaron una serie de medidas para mejorar el TC real a determinadas X: se otorgó un reintegro a las X de carne; se rebajaron las retenciones a las X de granos y semillas; se eliminó la tasa del 1,5% que gravaba a las X agropecuarias.

La disminución de los ingresos fiscales que originaron estas rebajas, se compensó con un aumento del 3 al 10% de la tasa estadística sobre la casi totalidad de las M y por modificaciones introducidas al régimen de promoción industrial.

Se crea el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) que financiará las operaciones de exportación y tendrá financiación del BID.

Entra en vigencia en Abril de 1993 el llamado Plan Brady. Mediante este acuerdo con los bancos acreedores del exterior se refinancian, en forma escalonada a 30 años, aproximadamente US$ 23.000M de capital adeudados más US$ 8.000M de intereses.

En el Sistema Financiero se disponen modificaciones en los encajes bancarios para las cuentas corrientes y cajas de ahorro, en tanto se eliminan los encajes para los depósitos a plazo fijo. Con posterioridad los encajes se modificaron con el objeto de favorecer los depósitos de más largo plazo; los bancos deberán depositar el total de sus encajes en el BCRA; se aprueba una nueva Carta Orgánica que reduce en gran medida las funciones del BCRA, las que se transfieren al Ministerio de Economía. El BC deja de ser asesor económico, monetario y cambiario del Estado, quedando solamente como asesor financiero. Se suprime la gerencia general como cargo permanente de la entidad, aunque su presidente puede designar a quien desempeñe esa función durante el tiempo de esa gestión.

A modo de balnce podemos concluir que el Plan de Convertibilidad:
- Permitió lograr la estabilidad y acelerar el ingreso de capitales al país de las economías industriales (que estaban en recesión). Estos dos factores estimularon el consumo debido a que existía capacidad productiva instalada, favoreciendo a Industrias (automotrices), comercios y servicios.
- Aumentó el Producto Bruto alrededor del 8% en el 91-92 y 6% en 1993.
- Se logró equilibrio entre los gastos e ingresos fiscales  debido a la reducción de la evasión impositiva y del aumento en la actividad interna.
- La estabilidad se obtuvo sobre la base del atraso del TC. La sobrevaluación de nuestra moneda se reflejó en un incremento de las M la balanza comercial se hace negativa.
- El atraso cambiario más la apertura de la economía originaron una alteración en la relación de precios de los distintos bienes.
- La falta de competitividad desalienta la inversión destinada a producir bienes transables la inversión apunta hacia los servicios.
- El aumento de la dolarización de la economía es un aspecto negativo del plan.
- Mala distribución del ingreso entre la población, que el impuesto inflacionario anterior al plan se había encargado de crear.
- En materia laboral como consecuencia de las reformas estructurales (privatización, racionalización de la Administración Pública) muchos trabajadores perdieron sus puestos y se convirtieron en desocupados crónicos. En 1991 el desempleo era del 6% y en el ´95 del 6,4%.

La pelea por el uso de las reservas.

Posted by admin on enero 20th, 2010

Desde el canje de 2005, y a pesar de que se fueron pagando intereses y los vencimientos de capital, como consecuencia del ajuste del CER, la toma de deuda nueva para pagar la que iba venciendo, la capitalización de intereses y el ajuste de tipo de cambio, la deuda pública subió en más de US$ 15.000 millones: pasó de 126.500 millones a 141.700 millones de dólares. Esa deuda no es mayor por la manipulación de la inflación; pero, como contrapartida a esa poda sobre sus acreencias, los acreedores le impusieron a la Argentina un costo financiero muy superior a la media de los mercados emergentes.

Por la estructura de vencimientos, una parte sustancial de esa deuda –US$ 62.000 millones— fue venciendo, y vence, entre 2008 y 2011, período que coincide con el mandato de Cristina Kirchner: por intereses, unos US$ 15.000 millones y por vencimientos de capital, US$ 46.500 millones.

En 2009, y a pesar del agujero fiscal por la caída de la recaudación, el Gobierno pudo cumplir con el pago de la deuda porque recibió los aportes que antes iban a las AFJP (unos $ 15.000 millones), incorporó en el Presupuesto $ 5.250 millones de intereses del Fondo de Garantía de la ANSeS y “el Banco Central financió al Tesoro por un total de $ 24.000 millones, si se computan los adelantos transitorios ($ 10.000 millones), las transferencias de utilidades ($ 4.500 millones) y el traspaso de los Derechos Especiales de Giro que el FMI remitió a los bancos centrales para fortalecer las reservas (US$ 2.500 millones)”, según el último informe del Banco Ciudad.

Además, se financió por $ 8.300 millones en el Banco Nación, canjeó vencimientos de Letras por bonos (Bonar 2016) y colocó Letras con la ANSeS, PAMI y Fondos Fiduciarios.

En 2010, entre intereses y vencimientos de capital, hay que pagar US$ 16.414 millones. Aunque el Congreso aprobó un Presupuesto equilibrado y repuntó la actividad económica, se piensa que habrá déficit fiscal y el Gobierno no puede repetir la estrategia del año pasado “dado que gran parte de los stocks fueron utilizados durante 2009”, como señala Ecolatina.

Ante esta situación, el Informe del Banco Ciudad señala que “el mercado venía operando bajo dos supuestos. El primero es que –sin un problema serio de solvencia– el problema de liquidez se solucionaría tan pronto como se ejecutara una reapertura exitosa del canje de la deuda. El segundo es que, si el primer supuesto no probaba ser cierto, las reservas aparecerían para pagar los platos rotos del desmanejo fiscal y financiero”.

Otra variante, era que “con menos recursos líquidos en la ANSES y el Banco Nación, el programa financiero cerraría utilizando la totalidad de las utilidades del BCRA devengadas en 2009. Se trata de unos $ 19.000 millones que se obtendrían forzando al máximo la interpretación de la Carta Orgánica del Banco Central. Con todo, todavía habría que buscar recursos en organismos públicos (US$ 2.000 millones) y el mercado voluntario (otros US$ 2.000 millones)”.

Enfrentado a este escenario, el Gobierno decidió usar las reservas con un argumento simple, la acumulación de reservas surgió como estrategia prudencial ante las sucesivas crisis financieras globales y locales y la ausencia de un prestamista global de última instancia, siendo uno de los pilares del modelo de crecimiento autónomo implementado desde 2003.

Es necesario darle un uso más eficiente a las reservas, dado que las mismas devengan una tasa menor al 0,6% anual y el stock cubre sobradamente las necesidades comerciales, los pasivos monetarios y por ende el equilibrio del mercado de cambios. Al momento de repago al FMI (US$ 9.000 millones), el nivel de reservas era de US$ 28.000 millones y el actual nivel supera los US$ 48.000 millones, mientras que el aporte al Fondo del Bicentenario sería de US$ 6.500 millones. La aplicación de reservas a un fondo de garantía implica sostener la inversión pública sin ajustes, con desendeudamiento y disminución del costo de financiamiento para el sector público y privado nacional, asegurando la solvencia y un efecto expansivo sobre la economía del país.

Ahora por que entonces se desata la crisis a la que estamos asistiendo. Porque el Gobierno ha sido incapaz de llevar este debate al Parlamento, exponiendo los sólidos argumentos que tiene esta medida y más aún, porque al descabezar la autoridad monetaria sin siquiera cumplir los modestos pasos formales que la Ley del BCRA establece, parece gozar en violar las normas. Nadie en su sano juicio puede entender la precipitación del Gobierno y su consecuente improvisación en esta cuestión, que incluso nos pone a tiro de embargos y complicaciones judiciales.
fuente: ieco

EL JUICIO DEL BICENTENARIO Por Hector SANDLER

Posted by admin on enero 18th, 2010

OJEADA RETROSPECTIVA AL BICENTENARIO DE LA REVOLUCION DE MAYO

JUICIO DEL BICENTENARIO
Estimado amigo:
El contenido del documento que corre más abajo se desarrolla con un fin específico: plantear intelectualmente un problema del orden social argentino. Como exige todo planteamiento de problemas especificos, se lo hace en base a ciertos “presupuestos”, los que generalmente se dan por sabidos. No es este el caso.
Hay gran perturbación política y no poca desorientación para poner en claro problemas básicos. Por ello, en primera parte, expongo abiertamente los “presupuestos” e “hipótesis” en que mi documento se basa.
Lo inicio de este modo porque he recibido muy interesantes observaciones de los primeros lectores. Pero, lamentablemente, atraídos por cuestiones adjetivas no se han detenido en lo único que me interesa: ver si existe algún problema a estructural básico en la sociedad argentina. Uno, que siendo la causa de múltiples nuevos problemas generados por el devenir , permanece oculto bajo la polvareda de disputas motivadas por los nuevos problemas que cada día nos trae.
Me importa mucho conocer vuestra opinión. Mas no sobre el documento como pieza literaria y hechos circunstanciales que todo discurso inevitablemente arrastra, sino sobre el “núcleo grueso” que el documento expone como problema de orden económico/ jurídico al que los argentinos debemos solucionar so pena de muchos padecimientos en incierto porvenir.
Por eso en forma clara comienzo por exponer tres “presupuestos” y dos “hipótesis”.
Se es por completo libre para aceptar o no , total o parcialmente, esos presupuestos e hipótesis . Pero no discutirlos. Al menos en este caso. Sería, sin duda, una discusión muy interesante; pero no es parte integrante del problema que pretendo se discuta.
Una aclaración final: no es menester ser economista , jurista o experto en ciencias sociales para abordar el problema que se plantea. Lo que se requiere es mente sin prejuicios, corazón sensible y buena voluntad.
Con vivo interés aguardo vuestros comentarios sobre la tesis sostenida. Te saluda muy cordialmente
Hector Sandler

I. PRESUPUESTOS DEL PLANTEO DEL PROBLEMA
Postulado metafísico:
Cada ser humano llega a la vida dotado de libertad para realizarse como una personalidad única mediante su actividad y participación en las diversas esferas de la existencia.
Postulado ontológico:
El hombre es necesariamente un ser social, por lo que el tipo de orden social en que vive condiciona su posibilidad para realizarse como ser libre.
Corolario empírico: El tipo de orden jurídico establecido para acceder a la tierra (Naturaleza ) condiciona el tipo de orden social en su doble dimensión: la esfera privada y la pública.

II. HIPOTESIS
HIPOTESIS GENERAL ( PARA EL ORDEN SOCIAL MODERNO )
El orden social humano moderno ha de constituirse satisfaciendo simultáneamente tres exigencias que se hallan en recíproca tensión entre sí: libertad de todos; igualdad de trato para todos y fraternidad entre todos.

HIPOTESIS ESPECIAL (PARA LA ARGENTINA MODERNA)
La Constitución Nacional 1853/60 contiene todos los principios de orden de vida individual y social derivados del postulado metafísico; del postulado ontológico y del corolario empírico.

III. TESIS DEL DOCUMENTO
1) Un complejo sistema legal deriva de la conjunción de las normas contenidas en: a) el sistema de derechos establecidos por el Código Civil para facilitar a los individuos el acceso a la tierra y
b) el régimen de impuestos nacionales desarrollado a partir del año 1932.
2) Esas dos secciones del ordenamiento positivo configuran un sistema jurídico antiguo. Imposibilita concretar el orden social prometido en ideales, derechos y garantías declarados en la Constitución Nacional
3) A la luz de la experiencia histórica y el estado del conocimiento, para tornar moderno a ese sistema , es necesario sustituir al régimen de impuestos nacionales vigentes por otro compatible con el Código Civil y los propósitos, derechos y garantías de la Constitución originaria.
4) Lo propuesto no es una panacea. Pero sin esta reforma ningún remedio será eficaz para forjar una mejor sociedad argentina.

IV. DOCUMENTO “JUICIO DEL BICENTENARIO”

1. Introducción

La Constitución de 1853/60 fue el “plano” diseñado para “constituir” una extraordinaria sociedad de hombres libres, tratados en pie de igualdad para que en cooperación fraterna se asocien en la tarea de desarrollar cada uno su propia individualidad. No le falta ni le sobra una coma a la vista del conjunto de principios fundamentales contenidos en su Preámbulo y en la parte primera sobre Derechos y Garantías. El resto de su texto es para la organización del Estado al servicio de ese tipo de sociedad.
Estamos en vísperas del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Observando los hechos que acontecen hoy en nuestra sociedad, no puede decirse que ésta ofrezca la imagen de la sociedad moderna tal cual fue planeada por aquella Constitución. No siempre fue así. Por el contrario, con todos los defectos que se puedan y quieran señalar, durante las primeras décadas que siguieron a la vigencia de la Constitución 1853/60, la Argentina ofrece al observador imparcial un progresivo avance en la concreción real de la sociedad ideal por ella diseñada.
Es a partir del primer tercio del Siglo XX (para algunos justo a partir del primer Centenario) cuando se observa un fuerte quiebre en esa dirección y aire de marcha. El fulgor emocionante de lo estrictamente político ha llevado a pensar que esa desviación se ha debido a algunos fuertes sucesos políticos ocurrido en los comienzos del siglo pasado. No es pacífica la opinión sobre cuál de esos acontecimientos ha sido el más decisivo para frenar o cambiar el rutilante progreso que nos distinguía en el mundo.
Sin restar importancia a esos estrictamente políticos, pensamos que su natural resplandor y la inevitable emoción que causan, no dejan ver la existencia de causas más opacas, pero mucho más responsables del deterioro argentino. Causas sistémicas que incluso habrían provocado los acontecimientos políticos a los cuales, a primera vista, se les atribuye la principal responsabilidad de nuestro deterioro.
Este documento es un esfuerzo para poner a la luz lo que suele permanecer oculto. Dado este objeto, es posible que el examen que se realiza parezca sesgado. Es inevitable, porque no se trata tan solo de poner en evidencia una verdad oculta, sino de descalificar o relativizar como verdad a muchas de las explicaciones dadas sobre nuestros fracasos. El fin práctico de este documento es movilizar a la conciencia y la voluntad política de los argentinos en una dirección distinta de la habitual. En tales casos no basta con exponer la verdad oculta. Junto con su exposición, hay que eliminar prejuicios de vieja data encarnados en la opinión de la gente y sus dirigentes.
2. TRES PRINCIPIOS SOCIALES DE LA REVOLUCION DE MAYO.
En una sociedad ocurre una revolución cuando en tiempo breve nace un impulso eficaz por ordenarla según principios de orden opuestos a los hasta ese momento vigentes. Si un mero cambio de gobierno fuera una revolución, la nuestra hubiese comenzado, por ejemplo, con las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Sin perjuicio del efecto de estas invasiones, la Revolución de Mayo solo comienza cuando del entramado de conductas empezado en 1810 fueron emergiendo nuevos y distintos principios rectores del orden social. Con distinta intensidad y secuencia éstos obraron en las cuatro esferas de vida en que el orden social humano: el cultural, el político, el jurídico y el económico.
En este documento nos interesa iluminar tres principios fundantes de las estructuras del orden social en ciernes. Ellos bastan para calificar a los hechos de Mayo como una auténtica revolución social. Ellos derivan de un rasgo propio de la modernidad: tener en alta estima social a la libertad individual sin perder de vista al orden social como contexto imprescindible.
Primer principio: libertad de trabajo y propiedad sobre el fruto del trabajo
El primer principio de orden social fue legalmente afirmado en la Asamblea del Año XIII. Se lo conoce como “libertad de vientres”. El nombre no revela su magnitud. Lo que se resolvió, en prudentes pasos, fue poner fin a la esclavitud. Terminar con la esclavitud en tan temprana época debe ser el mayor motivo de orgullo de los argentinos.
Desde el punto de vista económico, acabar con la esclavitud no significa solo “libertad de trabajo”.en el sentido vulgar de “hacer cada uno lo que le plazca”. Engloba algo mucho más importante: ser dueño de aplicar libremente su trabajo y ser dueño exclusivo del producto del propio trabajo. Visto desde el otro lado, esta libertad de Mayo entraña la prohibición de usar la fuerza o artimañas para apropiarse del trabajo ajeno y sus frutos. Observada esta decisión a la distancia, mirada desde el estado actual de nuestra sociedad, no puede uno dejar de sentir emoción por los nobles y fecundos ideales que inspiraban a los patriotas de Mayo. Este ideal otorga dignidad moral y espiritual a la asociación humana.
Debemos formularnos esta pregunta: si este ideal es reconocido por todos, ¿por qué es hoy tan difícil concretarlo? Este interrogante ha dado lugar a muchas respuestas. Respetando todas ellas, preferimos la que sigue a continuación. No porque sea la única, sino porque ésta es la raíz de un orden social que sirva a la perfección del hombre como individuo. El grado de existencia de la “libertad de trabajo” así entendida, condiciona el ejercicio de la libertad en todas las facetas del orden social.
Segundo principio: Tierra barata para quien la necesita
Un segundo principio – raigal para una sociedad humana moderna – fue tratado y desarrollado por Revolución de Mayo. Fue desarrollado en sucesivos pasos. Se comenzó por decretar a la tierra como recurso de propiedad de la sociedad argentina como una totalidad. El bien público por excelencia. SE continuó decretando disposiciones administrativas para preservar el dominio público sobre la tierra patria., El problema fue éste: ¿cómo lograr que los habitantes accedieran a ella libremente, en igualdad de derecho y obligaciones , para actuar de manera no conflictiva y por el contrario alentando la cooperación económica?
Formular respuesta legal demandó más de una década. La dio el primer Congreso argentino celebrado en 1826, dictando una ley notable, mal comprendida primero y peor tratada después: La Ley de Enfiteusis.
Esta ley mantuvo para la sociedad la titularidad del dominio sobre la superficie terrestre de la nueva nación. Estableció, a la vez, el derecho de un fácil de acceso al suelo a favor de todos los habitantes, presentes y futuros, con el único cargo de pagar un canon. Se pretendió mediante un derecho por completo nuevo resolver la vital necesidad de todos y cada uno de los habitantes de acceder a la tierra para producir mediante el trabajo y la inversión de capital y al mismo tiempo la necesidad no menos vital de la sociedad de contar con un fondo creciente destinado formar el “tesoro público”. (Para evitar frecuentes equívocos conviene subrayar la novedad de esta institución argentina llamada por un antiguo nombre,la “enfiteusis romana”. Ésta nada tiene que ver con la homónima argentina. En el derecho antiguo la enfiteusis era a favor del propietario privado y no de la sociedad).

Tercer principio: el gasto público debe ser pagado con la renta del suelo
Al derecho de todos y cada uno, la ley de enfiteusis estableció la correlativa obligación de pagar un canon de monto proporcional al valor del terreno. El acreedor de este canon era el primario titular del dominio: la sociedad. Dejando de lado errores en su organización (lógicos por ser nuevo invento legal/económico), cualitativamente esta obligación proter rem (por causa de poseer la cosa) fue la más revolucionaria de las instituciones sociales al servicio de la libertad individual. Ponía a cargo del poseedor la carga de trabajar (anulando así el egoísmo histórico de especular con la tierra) a la vez que acertaba con una fuente de ingresos para el Estado distinto al tradicional y vejatorio “impuesto”. Se aseguraba al gobierno los recursos necesarios para pagar el gasto público. Un mecanismo favorable a la paz social y a la solvencia necesaria para que el Estado pudiera ofrecer “bienes públicos” sin dañar a la propiedad privada fruto del trabajo. Era obvio que a mayor población, mayor valor de la tierra, mayor ingreso público sin daño a las libertades civiles y económicas. ¿Qué mejor idea para poblar el desierto argentino?
El trinomio legal de la Revolución de Mayo
Los tres principios expuestos no deben ser tratados, como ocurre con frecuencia, como logros independientes. Forman un trinomio legal indivisible pues cada uno de los términos da sentido a los otros dos. Tal cual como ocurre en un triángulo. Este trinomio es la base legal/económica para una sociedad de hombres libres, en igualdad de trato y cooperación fraternal. La libertad de trabajo y la propiedad del fruto de ese trabajo es la condición material básica para la efectiva existencia de las demás libertades.
Estas libertades no pueden lograrse en plenitud sin leyes jurídicas que a pesar de la limitación del recurso material que nos brinda la “naturaleza” (llamado “ tierra” ) configuren un escenario equivalente a la efectiva “tierra libre”..Una sociedad saludable es la que vive y trabaja como si existiera, gracias al derecho, una permanente “frontera abierta”. Esta condición es esencial para que cada nueva oleada de inmigrantes y cada generación que llega a edad adulta, sea tan libre como las precedentes.
Asombra hoy la visión de los hombres de Mayo. Fueron capaces de captar de un vistazo el problema social fundamental e intentar solucionarlo mediante el derecho positivo. Bosquejaron el recto camino para solucionar la inevitable tensión entre “individuos libres” y la “sociedad protectora”. Toda innovación importa inevitables imperfecciones, sobre todo si el invento es de la magnitud del intentado en Mayo. Frente a las críticas que con ligereza se le han hecho, conviene recordar lo dicho por el uruguayo Manuel Herrera y Reissig en el Primer Centenario. Saludó a nuestro país por haber sido el primero en la historia del mundo en haber intentado tal acertada legislación. De su fracaso deben dar cuenta sus argentinos posteriores, no los patriotas de Mayo.
3. TENSIONES PARA CREAR UNA SOCIEDAD ABIERTA EN LA ANTIGUA.
Esta revolución fue hecha para “constituir” una Argentina moderna Pero debía hacerlo en y sobre una “sociedad antigua” con casi tres siglos de existencia. Esta última estaba constituida cimentada en antiguos principios. El impulso revolucionario de Mayo vino a enfrentarlos y, naturalmente, sufrió las resistencias de esta “sociedad antigua”. Así se explica que dos décadas después de Mayo un gobierno reaccionario se dedicara a “restaurar las leyes”. ¿Cuáles habría de “restaurar” sino las antiguas?
La pulseada entre una naciente sociedad moderna y las naturales resistencias que la vieja oponía, fue cruenta. Insumió tres décadas. Sin embargo ha ser visto como un inevitable periodo de gestación. El necesario hasta el doloroso pero gozoso parto que se presentará ante el mundo una moderna y atractiva novedad. La semilla, el Programa de Mayo, floreció en los indelebles párrafos de la Constitución Nacional de 1853. Sin embargo el impulso vital renacido en la Constitución no significó ni podía significar la total desaparición de la sociedad antigua. Esta última tiene que ser vista como la materia en la que el impulso espiritual de Mayo pretende mediante, nuevas leyes jurídicas y efectivos actos, imprinir un orden social que refleje en los hechos los ideales principios de la Constitución (Arts.24 y 28).
No puede sorprender que muchos intereses de la sociedad antigua, encarnados en realidades desde mucho antes constituidas, derrotados en lo ideal, buscaran esquivar las transformadoras disposiciones de la Constitución. La Ley de Enfiteusis fue dictada con magníficos propósitos consistentes con el ideal de la Revolución; sin embargo habría de dar lugar a uno de los más escandalosos fraude legis en la historia. Conspicuos federales desde 1830 a 1852 y tras ellos no menos conspicuos unitarios – opuestos en todo – coincidieron en el egoísta interés material de apropiarse para sí del territorio argentino. Se valieron de esa ley para hacer lo contrario a su finalidad. Quisieron los patriotas de Mayo que fuera la llave para el acceso a la tierra por parte de los más simples trabajadores. Fue usada por unos pocos para acumular inmensas extensiones de tierra.
Llegados al gobierno los unitarios cometieron el mismo fraude legis antes de derogar en 1856 la ley de enfiteusis de la que se habían aprovechado los rosistas. La derogación de esta ley, derogada por “comunista”, (sic) demandaba dictar la legislación que asegurara las “propiedades adquiridas” y una adecuada vía para que los nativos sin tierra y futuros inmigrantes pudieran acceder a la ella conforme a la flamante Constitución. Se encargó de esta delicada tarea a uno de los más doctos juristas de la época: don Dalmacio Vélez Sarsfield. Éste , más atento a la realidad constituida que al ideal de la Carta Magna , dispuso lo conveniente para hacer compatibles los intereses de los pocos terratenientes establecidos (federales y unitarios) con las necesidades de la legión de hombres sin tierra. La institución legal construida por Vélez no sometida a discusión. El Código Civil fue aprobado por el Congreso de la Nación en una sesión y a libro cerrado. Hubo entre los terratenientes de todos los bandos un común denominador: establecer para sí el seguro dominio sobre la tierra. Estaban obligados por la Constitución a inspirarse en Dios “fuente de toda razón y justicia” , quien sobre este asunto se había pronunciado tajantemente ( Levítico 25:23) , cuyo mandato había sido reglamentado en Mayo para asegurar los tres principios sociales de la Revolución. Sin embargo, los intereses terrenales prevalecieron y se inspiraron, más bien, en un ramplón refrán: “quien llega primero a la fuente se bebe el agua”. Esta base legal habría de frustrar el destino de la Argentina moderna prometido por la Constitución. La institución legal romana, desconocida por el pueblo de Dios, se repetía en el solar más feraz de América. Con ella se reproduciría también la crónica guerra civil que llevo a la caída del poderoso imperio.
El Código Civil fue objeto de admiración general. No mereció igual aplauso por parte de Alberdi, padre de la Constitución , exiliado crónico y jurista de tal calidad que su natalicio fue elegido para fijar el Día del Abogado. Paradoja en la que no se repara lo suficiente , reveladora la profunda verdad una vez dicha: los juristas pueden hacer de la abogacía “la más noble de las profesiones si sirven a la justicia o el más vil de lo oficios si la escamotean”. Alberdi rechazó de plano al proyecto de Código Civil por considerar que no creaba instituciones para asegurar la democracia y la libertad individual. Denunció que el proyecto se copiaba el derecho de monarquías absolutas cuando no el de dictaduras o tiranías. No era un dato menor en boca del mayor constitucionalista fundador de la Asociación de Mayo. Cierto que maravilla que un solo hombre haya redactado tal monumento legal. Más la destreza técnica no deja ver que con lo establecido en relación al acceso y uso de la tierra, cometía un “contrabando” institucional. Se burlaba el bando de la Constitución que invitaba a todos los hombres del mundo a poblar el suelo argentino para vivir en libertad y del fruto de su trabajo (Preámbulo y arts. 14,16 y 17). Mediante unos pocos artículos el Código Civil introdujo en la liberal y moderna Constitución el derecho antiguo de Roma. Verdad es que no se lo hizo a escondidas; pues se declara abiertamente optar por el “derecho puro de los romanos” (nota al art.2003).
Este regreso al derecho antiguo era un cerrojo puesto a la libertad de trabajo en cuanto esta reclama un igual derecho de acceso a la tierra para todos (principio de igualdad económica) . Se creyó que este cerrop podía ser entre abierto mediante otra institución: el contrato locación en la ciudad y el de arrendamiento en la campaña (Párrafo 8, in fine de la nota al Titulo IV. De los derechos reales) Esperanza fallida. La necesidad de reiteradas reformas al contrato de locación urbano y al de arrendamiento rural , el creciente numero de personas obligadas a vivir en en lúgubres conventillos, pensiones, villas miseria, cuando no en las plazas públicas y umbrales, son la prueba pública de su mal cálculo para la ciudad. El permanente desierto que domina en el vasto territorio argentino, prueba que tampoco sirvió para poblar la campaña.
Según las cifras promedio que arrojan los censos nuestra densidad demográfica sería de unos 12 h/km2. Ocultan el desastre espacial/demográfico argentino. Basta con tomar otros datos para ver que el 85 % de la población argentina (más de 30 millones de personas) está asentada en ciudades cuya superficie sumada es menor a 50.000 km2, porción insignificante en comparación a los 2.800.000 km2 que tiene nuestro territorio continental. De este cálculo surgen otras densidades demográficas. La urbana sería de 600 h/km2, en tanto que en el resto del territorio ( 2.750.000 kim2) desciende a menos de 3 h/km2. No es posible ninguna sociedad moderna con tal densidad. La cosa es peor de lo que muestran estos cálculos. Hay hacinamiento urbano en medio de un territorio desértico. La llamada “Reina del Plata, tiene una densidad nocturna de unos 15.000 h/m2 , cifra que se elevaría a mas de 20.000 durante el día de trabajo. En consecuencia es “Reina” en mugriento palacio, como todas las demás ciudades argentinas. En los “cordones periféricos” e sus crecientes “islas” internas de personas aglomeradas, la densidad demográfica llega, en algunos casos, a la calamidad de unos 60.000 h/km2. Para explicación de este colosal desorden, rige este apotegma: la Argentina es un país que dispone de un inmenso territorio, geográficamente existente, legalmente adquirible, pero económicamente inalcanzable por quienes viven solo de su trabajo.
Con la adopción del derecho romano para acceder y usar de la tierra la cizaña quedó plantada. En todo lo demás el Código ayudó a poblar el país, si bien no del todo, sí eficazmente. El “retroceso” al “derecho antiguo” no se notó en un comienzo y pudo ser metabolizado sin grandes dolores, gracias a la vasta extensión del territorio, la escasa población (800 mil habitantes en 1860) y la voluntad de algunos terratenientes dirigida a poblar sus vastas posesiones. Un conjunto de circunstancias y el especial momento del mundo durante el Siglo XIX, facilitó el arribo de casi 4 millones de pobladores antes de 1900. Pero el sistema contenía una “bomba de tiempo”. Era menester desarmarla so pena que, tarde o temprano, estallaran conflictos en abierta guerra fraticida. Este había sido en Roma el efecto del “puro derecho romano”.¿Por qué habría de ser distinto en nuestro país?
En el Código Civil hay mucho de positivo. De modo claro establece – de modo consistente con la Constitución – un ordenamiento legal atractivo para trabajadores libres e inversores de capital. La dirección del proceso económico queda a cargo de los mercados. Para que este orden fuera benéfico para las libertades individuales, el enriquecimiento por el trabajo, la democracia como fuente de poder político , la república como división de los poderes del Estado y el federalismo , debía haberse integrado con un adecuado sistema de recursos. Adoptado en esta materia el principio de Mayo, el amenazante defecto que entrañaba la adopción del derecho romano de propiedad de la tierra podía ser convertido en virtud. Era necesario dictar un moderno sistema de recursos para los gobiernos, los provinciales y el nacional. Hubo muchas oportunidades para ello. Pero hasta antes del Bicentenario, todas han sido todas oportunidades perdidas. Repasarlas aclarará cuál es la fundamental política de Estado que los argentinos necesitan para que nuestra patria reingrese al camino del progreso y la prosperidad que una vez, guiada por la Constitución, iniciara.
4.OPORTUNIDADES PERDIDAS
Primera oportunidad: presidencia de Roque Sáenz Peña (1912-1914)
La insoslayable primera oportunidad para desmontar la bomba desintegradora de la civilidad argentina llegó cuando se resolvió adoptar el sistema democrático con la regla “un hombre, un voto”. Hablamos de la ley Sáenz Peña. Para darle pleno sentido y eficacia a este sistema electoral era necesario otra reforma legal. Así lo pensó e intentó el Presidente Saénz Peña. Con el proyecto electoral este gran hombre público preparó y envió al Congreso Nacional otro indispensable proyecto de ley. Organizar las bases para un sistema de recursos fiscales compatible con la prosperidad económica fundada en la iniciativa particular. Orden económico necesario para poder gozar de los beneficios de la democracia, la republica y el federalismo. Propuso establecer por ley el “impuesto a la tierra libre de mejoras”. Este proyecto institucionalizaba los principios sociales de Mayo y de la Constitución. Sáenz Peña sabia y lo sabía muy bien, que no hay efectivos ciudadanos si los hombres no son dueños del producto de su trabajo y no pueden serlo si no tienen fácil acceso a la tierra, rural y especialmente urbana.
Este impulso animaba por entonces a muchos argentinos e importantes líderes del mundo. El libro de Henry George “Progreso y Miseria”, de vasta difusión en las décadas anteriores a 1900, ayudo a institucionalizar el impulso mediante el adecuado derecho positivo . Reformas legales, con matices, tuvieron rápida concreción. En distinto grado, el sistema de George fue adoptado en los países sajones, nórdicos y germanos. Sus efectos se aprecian hoy en el notable y pacífico desarrollo de países como Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Dinamarca, e inclusive en varios Estados norteamericanos. Todos menos poderosos que la Argentina de hace cien años atrás.
Pero la mayoría de los legisladores argentinos de1914 parecen haber olvidado el consejo de Alberdi: “gobernar es poblar”. E ignoraban que es imposible poblar si no se facilita la tierra donde hacerlo. Alberdi asignaba mayor importancia al derecho al trabajo (cuestión económica) que al derecho al voto (cuestión política). En el Sistema Rentístico afirmó una verdad hoy vigente: participar en la vida política es una opción; participar en la vida económica es una necesidad. Ignorantes de esta verdad, los legisladores de entonces aceptaron la reforma electoral; pero se resistieron a tratar la reforma fiscal. La que hubiera sustentado la democracia y el federalismo. Al no hacerlo hicieron de la benéfica democracia un factor de desorden. No es lo mismo que en cada elección voten “ciudadanos” con autonomía económica que “clientes” dependientes del gobierno.
Con la prematura muerte del Presidente, el proyecto económico fue archivado. Con esta decisión caducó la oportunidad de facilitar a millones de trabajadores el fácil acceso a la tierra, vivir de su trabajo y poblar más racionalmente el país. La fractura del proyecto de Saénz Peña – un proyecto con dos patas – fue fatal para la república, el federalismo y la democracia. Por la ley electoral se le concedió ciudadana política a millones de habitantes; pero subsistiendo en pleno vigor el “derecho romano de propiedad sobre el suelo” , quedaron privados de cabal ciudadanía económica. Se reforzó una ya existente sorda guerra civil. La insensata separación entre “ciudadanía política” y “ciudadanía económica”, otorgando derecho al voto pero no a la tierra, dio paso, como en la antigua Roma, a una ruinosa transformación del orden social. En todas las esferas de vida.
Los “ciudadanos políticos”, sin base económica real, se fueron transformando en “clientes”, tal cual en Roma. Esta es la raíz del “clientelismo” que tanto mal nos hace y que sin éxito todos critican. No escasean los convencidos que para unir ambas ciudadanías – la política y la económica – basta con la “educación”. Al menos, dicen, con alguna buena “instrucción cívica”. No saben de que hablan. Reproducen para la vida pública el disparate que narra la fábula: el cometido por aquel que pretendió enseñar al burro a vivir sin comer.
Segunda oportunidad: Presidencia de Agustín P. Justo (1932-1938)
La segunda oportunidad perdida para ajustar el orden económico y hacerlo consistente con el orden democrático, republicano y federal, ocurrió en 1932, bajo la presidencia del c General Agustín P..Justo. El Congreso Nacional, por angustias fiscales, debía dictar una ley para generar nuevos recursos. Ante esta exigencia para afrontar el gasto público se debía optar entre recurrir a la antigualla de un nuevo “impuesto” o recaudar la renta de la tierra. Recaudar un tanto por ciento del valor venal de la tierra no es un impuesto, sino la necesaria restitución a la sociedad del mayor valor del suelo obra del trabajo social. Es un valor público que por efecto del sistema de propiedad privada sobre la tierra ingresa, primariamente, en el haber del propietario, sin ser efecto de su trabajo e inversión. Los que crean “impuestos” no se fijan en tales sutilezas. Declaran “contribuyente” a cualquier clase (grupo) de personas, a las que eligen según caprichosos criterios. Su fin es que los integrantes de alguna clase entreguen parte del fruto de su trabajo al gobierno. Al acto o cosa que elijan la denominan “hecho imponible” y puede ser tan diverso como la compra de un televisor o la emisión de un cheque. De estas ocurrencias nos surte la historia humana. Allí figuran extravagancias como el impuesto a las ventanas; a la cantidad de ruedas de un vehiculo y el timbrado de una hoja de papel. El gobierno exige dinero bajo coacción porque necesita de fondos. Eso es todo.
En el curso de milenios fue un avance pasar de esta exigencia bruta a otra más refinada. El impuesto debía ser aprobado por representantes de una “mayoría•” (“No taxation without representation”). Pero para la vida moderna, a la luz del despilfarro que en democracias se comete, esto es insuficiente. Una ley no es “legitima” por el hecho que la voten muchos; incluso todos. ¿O lo sería la ley de Lynch por contar con el voto de la mayoría?
Lo que caracteriza al “impuesto” es que el gobierno tiene que afrontar un gasto y usa la “fuerza pública” para quitarle dinero a los particulares. Los patriotas de Mayo, reflexionaron sobre los perjuicios de este sistema y los beneficios que acarrea a la libertad de los individuos y al orden social recaudar la renta del suelo. Los legisladores de 1932 no tuvieron ni en la cabeza ni el corazón el ideario de Mayo. Ante la alternativa de recaudar la renta del suelo o crear un general impuesto sobre el trabajo y sus frutos , se decidieron por esto último. Dictaron la “ley de impuesto a los réditos”. Plantaron la cepa de todos los impuestos que a la fecha castigan al trabajo, la inversión, la producción y el consumo. Optaron por el sistema vetusto. Esta opción exige contar con un vasto “aparato recaudador”. De hecho la organización más poderosa para acabar con todos los derechos y garantías que asegura la Constitución. Una antigualla acarrea la otra. Volvieron los “publicanos”! y en consecuencia el derecho de abstenerse a declarar contra sí mismo (art.18 CN) dejó de regir en materia de impuestos. Aquí impera ahora el sistema inquisitivo.
La “ley de impuesto a los réditos” y su multiplicada descendencia fue un feroz contragolpe de la antigua Argentina contra el ideario de Mayo y la Constitución de 1853. Llevó al régimen de la coparticipación que mina en su base material al federalismo, la democracia y la república, tal como explica Meier Zylberberg en Raíces totalitarias del fracaso argentino. De la emergencia de 1932 a la del 2006.
La bomba de tiempo había sido armada por el Código Civil. Con este nuevo sistema nacional de impuestos se la activó y fijó el tiempo en que habría de estallar. Por entonces no se lo supo; pero el día señalado resultó ser el 17 de octubre de 1945. Los “ciudadanos sin tierra”, hombres de trabajo, castigados a la vez por elevados alquileres y crecientes impuestos, reaccionaron dejando de creer en la “democracia representativa”. Pasaron en “masa” a desconfiar de los “libros” para, como tantas veces en la historia, poner sus esperanzas en un caudillo redentor. A veces , muy pocas, este recurso ha funcionado. Esta vez no, porque la gente, en amplia mayoría, se había apartado del ideario de Mayo. De manera consecuente la sociedad fue conformando otro tipo de “constitución real”. Muy semejante al que aquella revolución había intentado a superar.
Tercera oportunidad: Interregno 1943-1955
Una sociedad ya asfixiada por el alto costo del suelo y agobiada por crecientes impuestos, era permeable a los desvaríos ideológicos que agitaban las conciencias. Nazismo en Alemania, Fascismo en Italia, Falangismo en España y Comunismo de distinto jaez en muchas partes aparecían como focos orientadores para superar a la sociedad liberal forjada en el siglo XIX. Un dramático período de oscurantismo mundial aconteció entre la primera (1914-18) y la segunda guerra mundial (1939-45). En este convulsionado mundo la Argentina comenzó a dudar de los fundamentos de su orden social.
Desde 1914 los países habían comenzado a organizarse bajo el concepto de “nación en armas”, lo que exigió la dirección central de la economía por el Estado. Se retornó al proteccionismo, se auspició la autarquía y se aplaudió la planificación de la producción y el consumo, ensalzados como el mejor arte de gobernar. Al fin de la segunda guerra (1945) el clima, en lugar de despejarse, enrareció. Estalló la “guerra fría” entre los EEUU y la URRS, de incierto vencedor.
Esta oscura y caótica situación fue el contexto dentro del cual la Argentina buscaría establecer un orden económico que superara al minado por la apropiación particular de la renta del suelo y los impuestos al trabajo. El desorden provenía del sistema de acceso al suelo y el régimen de impuestos. Pero no se prestó atención a este asunto. Los trabajadores asalariados, amplios sectores de clase media e incluso el sector empresario no monopólico sufrían estrechez de ingresos. Suelo social propicio del que emergió una general demanda por una mayor “justicia social”.. Ya no se pensaba ni creía que la Constitución de 1853 había sido dictada precisamente para establecer (“mediante leyes que reglamenten sus principios”) un orden social justo en todas las dimensiones de la vida humana, social e individual. Los vientos ideológicos dominantes en el mundo sugerían soluciones directas. Una de ellas fue que los gobiernos inyectaran en relaciones sociales específicas, dosis de justicia social. En 1943, un gobierno producto de un rudimentario golpe militar, para salvar su debilidad, aplicó esta receta a una básica relación del orden social: la que media entre los “propietarios de los inmuebles” y sus “inquilinos”.
La angustia de inquilinos y arrendatarios demostraba que contra lo sostenido por Velez sarsfield , el contrato de locación (urbano y rural) no era un adecuado instrumento para que los “sin tierra” accedieran a ella. Al menos no lo era en el contexto del ordenamiento legal total. Esta ley del gobierno militar fue dictada para mitigar el efecto destructivo del sistema de apropiación de la renta del suelo por los propietarios agravado con el régimen de exacción impositiva establecido en 1932. Procuró aliviar la presión que castigaba a los trabajadores rebajando en un 10% los precios de locación urbana y rural pactados entre dueños e inquilinos. Congeló los precios resultantes y prolongó de jure los plazos de locación. No hace falta ser economista para ver que esas leyes mejoraron notablemente el ingreso de los inquilinos y arrendatarios, mayoría de la población. Ni es necesario ser sociólogo para sospechar que una nueva clase social se formaría y que ésta buscaría expresarse políticamente. Con dos decretos leyes, en terreno fértil por la injusticia social generada por el costo de la tierra y los impuestos, se sembró la semilla de una planta política de larga vida. Este retoño creció frondoso al amparo de decenas de miles de decretos leyes de contenido social, económico y financiero, enderezados todos a establecer un orden económico centralmente dirigido por el Estado. El orden económico argentino fue transformado de cabo a rabo.
El Estado (no la sociedad ni el individuo), pasó a ocupar el centro de la realidad política, económica, social y cultural. Las pruebas están a la vista. Basta con repasar los libros de enseñanza de la época, los planes quinquenales, la estatización de las empresas privadas monopólicas, la creación de otras a cargo de un Estado empresario , la nacionalización de la banca, la emisión de moneda papel sin respaldo, el sostén estatal de los sindicatos de trabajadores fueron, entre otras, algunas de las medidas que transformaron por completo el orden económico. . El Estado pasó a ser el sol de la realidad social; el gobierno central su profeta y los gobiernos provinciales apenas sus agentes. Fue inevitable la formación de una constelación de intereses deseosos de gozar de los beneficios del nutritivo calor solar, Tan inevitable como la lucha, silenciosa o abierta, entre todos ellos. De modo paradójico este tipo de orden trae un efecto con el que no se cuenta. “Los vistantes inesperados” de los que prevenía Fourastié. Cuando un gobierno central asume la ciclópea tarea de hacer todo y de todo para el “pueblo”, sienta al pueblo en las tribunas. Lo convierte en mero espectador. Puede silbar o aplaudir; pero no mucho más.
Desde 1943 a 1945 se dictaron miles de decretos leyes, aprobados en una sola sesión del Congreso Nacional en 1946. La Constitución argentina de 1853 perdió sentido. No calzaba ya con la “constitución real” conformada por una nueva legislación y sobre todo por un nuevo mundo institucional. Esta dicotomía entre la Constitución legal y la “realidad constituida” la puso fuera de efectivo servicio.
En 1949 había surgido la convicción y la necesidad de un “ajuste de cuentas” entre el hecho y el derecho constitucional. Se optó por el “hecho consumado” por el derecho inconstitucional dictado desde 1943 en adelante. No hubo “reforma constitucional” en sentido material. Ocurrió, más bien, el reemplazo liso y llano de la Constitución original por otra de muy distinto talante. Ésta era confesadamente ideológica. Merecía y con razón el nombre de Constitución “justicialista”. Su meta principal era la “justicia social”, no el buen orden social fundado en la libertad individual. Lo más notable, aunque no debidamente observado, es que ante esta nueva Constitución se podía repetir la frase de Tocqueville al juzgar a la Revolución Francesa: “todo fue cambiado, menos lo peor del antiguo régimen”. En efecto, en esta reforma constitucional mucho fue cambiado; pero no lo peor del sistema que desencadenó había originado la tormenta social. Esto es, el derecho de los propietarios a apropiarse de la renta del suelo y el régimen de recursos del Estado fundado en exacciones al trabajo y al fruto del trabajo. Ambas instituciones jurídicas permanecieron en vigencia.
Tinieblas en un clima enrarecido (1955 -1966)
Al fin de la década iniciada en 1943 las ilusiones primeras comenzaron a quebrase y otras a desplomarse. La paz política estaba en cuestión; la prosperidad económica sostenida supuestamente en un proceso autosustentable, comenzaba a estancarse. El Estado cada vez más enorme, era insaciable y no aparecian nuevas y legítimas fuentes financieras que lo surtieran. La inflación monetaria, maquillada con la reedicion de vetustas leyes contra el agio y la especulación y el control de precios (todo conocido en la antigua Roma) , presionaba en todas las relaciones sociales. De modo paradójico, se sostenía que el pueblo era ahora el ”dueño de su destino”, y sin embargo y a pesar de una acreditada mayoría electoral, el gobierno se sentía cada vez más obligado a ser autoritario. El panorama se tornó oscuro cuando comenzaron darse respuestas a ciegas ante crecientes problemas. Luego de diez años de gobierno en este nuevo orden era de esperar que había llegado la hora de recoger los frutos . En su lugar hubo necesidad de dictar leyes para asegurar la paz interior y otras para atender a una amenazadora “conmoción interna del Estado” (Plan CONINTES).
Abundaron los intentos de “golpes”. Pero la debilidad del nuevo orden sue tal que uno – en terminos militares – tan insignificante como el de 1955 desalojó al gobierno y asumió el gobierno. Éste intentó volver atrás la historia. Se abrogó por decreto la Constitución de 1949 y se convocó a una asamblea constituyente para “mejorar” la de 1949. Con esto se esperaba restablecer el “orden” preexistente a 1943. El fracaso fue completo.
Ninguno de estos “revolucionarios” que decían actuar conforme a la “línea Mayo-Caseros”, reparó en la raíz profunda del viejo mal: la apropiación por parte de los particulares de la renta del suelo y la formación del tesoro público con una exacción cada vez mayor de los frutos del trabajo y la inversión. Para colmo las secuelas institucionales derivadas de esta falla y lo creado durante la década precedente habían tornado más oscuros y complicados los problemas a resolver.
Los diagnósticos acerca de nuestros males sociales empezaron a ser cada vez mas coyunturales y superficiales. Estaban fuertemente influidos por varias razones. Sin embargo la primera y principal fue la ausencia, en los círculos políticos, académicos y sociales, del debido reconocimiento y justa valoración de la perniciosa raíz que entrañaban apropiación de la renta del suelo por los dueños de la tierra y la formación del fondo público mediante crecientes impuestos. Aceptado este mal genético, para hacer frente al aumento del gasto público se institucionalizaron las tres vías, que aun permanecen: incremento de los impuestos, endeudamiento público (interno y externo) e inflación monetaria.
El periodo se caracterizó por los críticos momentos a que fue sometida la Argentina entre 1955 y 1966. Una cadena forjada por eslabones alternativos de “golpes de Estado” (1955; 1962, 1966) y de frustrados retornos a la democracia (1958 y 1963). Una disolución institucional progresiva se acentuó, sin que nadie ocupara de revisar aquellas profundas causas a pesar de la aparición de la grave sangría de población manifiesta en una fuerte emigración al exterior. Agravada por incesantes migraciones internas, del creciente hacinamiento urbano, del decaimiento de la iniciativa privada, del aumento de la evasión impositiva, del falseamiento de los balances comerciales , para citar solo algunos gruesos fenómenos económicos y su relación con el debilitamiento de las instituciones políticas, jurídicas y culturales.
Cae la noche (1966-1983)
Los militares comenzaron a participar “institucionalmente” antes de 1966. Pero los “golpes de Estado” anteriores fueron una chirinada comparados al golpe auto denominado “Revolución Argentina” (1966). Después de los caóticos procesos ocurridos desde 1955 a 1963, las tres fuerzas armadas, buscaron actuar en conjunto y de modo “institucional”. Se expresaban como “reserva moral” de la República. Se apoderaron de todos los poderes del Estado y sus organismos. Coroneles y generales retirados pasaron a ser gerentes de “relaciones públicas” de empresas públicas y privadas. Otros de grado menor fueron interventores de los sindicatos de trabajadores. Los partidos políticos, asaz debilitados, fueron disueltos y la actividad política prohibida.
El golpe de 1966 puede, por sus discursos, ser considerado “fáustico”. Según sus actores el golpe fue dado para impulsar a la Argentina a la modernidad. Fue apoyado por muchos civiles y militares, políticos, sindicalistas y dirigentes de círculos empresarios. Cada uno de estos grupos calculaba un beneficio para sí. Para sorpresa de todos en 1969.estalló el “cordobazo”. El mayor sacudimiento social y de rebeldía civil conocida hasta entonces. A partir de este enorme hecho, fuerzas volcánicas trataron de organizarse. Lo hicieron sectariamente. Coincidían en un punto: en la necesidad de alcanzar el dominio del Estado.
El rumbo político de la sociedad se perdió en la maraña de ideologías, pasiones e intereses. La dictadura militar en decadencia a partir de una cadena de “cordobazos” tuvo que abandonar la idea de mantenerse sin plazo en el gobierno . Hizo lo último que hubiera calculado hacer: provocar el retorno al país, para aminorar los problemas que ella solo consiguió agravar, al ya septuagenario Juan D. Perón exiliado desde 1955. Dieciocho años después le restituyeron todos sus grados y lo habilitaron para un tercer mandato presidencial. La presencia de.Perón no bastó para asegurar un gobierno firme ni calmar los ánimos. Un espíritu de venganza comenzó a propagarse en la sociedad, lo que entorpeció el funcionamiento de la frágil democracia restablecida el 25 de Mayo de 1973. Durante su corta existencia ( 2 años y 8 meses) asumieron cuatro presidentes con distintos equipos para gobernar.
En 1976 otro golpe de Estado puso fin a la endeble democracia. Las fuerzas militares, en unión “institucional” , asumieron otra vez todo el poder del Estado. Pero éste ya no fue fáustico sino necrofílico. Matar al “enemigo” fue considerado el gran instrumento de sanación. Esta dictadura no arregló nada y arruinó todo; incluida su propia existencia y las fuerzas armadas que la sostuvieron. Colapsó con la derrota en la guerra internacional desatada en 1982. La noche política había logrado máxima oscuridad. Era hora de revalorizar la democracia.
Cuarta oportunidad: retorno a la democracia (1983-1989)
Un fervor democrático había renacido entre los más jóvenes. La sociedad toda, al fin, pareció optar por la democracia política. Las renacidas esperanzas llevaron a pedir de ella más de lo que ella puede dar. Contar las cabezas para elegir gobierno es una cosa. Usar la cabeza en el gobierno es cosa bien distinta. Los maltrechos partidos políticos volvieron. Portaban livianos programas de gobierno. Pero ninguno tenía en su cartera siquiera una idea sobre la necesidad de un facil acceso a la tierra, el escamoteo de la renta del suelo y.lo ruinoso del regimen de impuestos creados en 1932. Nadie recordaba el ideario social de Mayo. No era un buen presagio para sostener la ahora amada democracia.
. El presidente Raul Alfonsin fue electo por mayoría envidiable. Su experiencia política y honorables antecedentes le permitieron hacer campaña electoral de manera casi evangélica. Una y otra vez recitaba el Preámbulo de la Constitución de 1853. Su apotegma fue: “Con la democracia se vive, se educa, se come”. La idea por todos compartida era que la democracia todo lo podía. Un nuevo postulado fue reinvidicado tras los efectos de la dictadura precedente: otorgar plena vigencia a los “derechos humanos”. Sin embargo entre los “derechos humanos” reivindicados ni siquiera se pensó en el primero que desde el punto de vista material (individual y social) : el de consagrar un igual derecho económico de acceso al suelo para vivir y trabajar, para todos sin excepción y destinar la renta de la tierra como base del tesoro público.
Una “hiperinflación” del 5000% anual fue, al cabo de cinco años de retorno a la democracia fue la causa final por la que el presidente, gran demócrata, pero ajeno a las cuestiones económicas, tuvo que abandonar el cargo antes de vencer el término de su mandato. Una nueva oportunidad perdida y ninguna lección aprendida.
Quinta oportunidad: La peripecia neoliberal (1989-1999)
La democracia restablecida en 1983 fue cimentada por el voto entusiasta de la población. Millones de seres humanos recobraron el del derecho a votar para formar gobierno. Pero este derecho político – la ciudadanía política – no resultó suficiente para mejorar en un abrir y cerrar de ojos la situación de quienes padecían estado de pobreza crónica. Estas personas son los excluidos, parcial o totalmente y contra su voluntad, del orden económico. Conviene reconocer que por alguna razón son privados de otra clase de ciudadanía: la ciudadanía economica. Las personas capaces de trabajar , deseosas de ganarse el sustento con su trabajo y a pesar de su capacidad y voluntad no pueden hacerlo, ven fracturada su ciudadanía integral. Son millones los que en nuestro país no pueden ejercer sus derechos económicos para su subsistencia o no pueden ejercerlo en la plenitud que sus personales condiciones le permitirían. Visto desde este ángulo, tales personas, poseedores de ciudadanía política carecen de ciudadanía económica.
Esta fractura ocurre por algún obstáculo ajeno a su voluntad del afectado y emerge de las condiciones del orden social constituido. En la sociedad moderna tales obstáculos se aprecian en el orden económico; pero en gran medida ellos derivan del tipo de orden legal que conforma a aquél. Leyes que obstaculizan el derecho económico a trabajar y el ser propietario del fruto de su trabajo conculcan el derecho a la existencia. Provocan elevado grado de malestar social, fuertes conflictos e incluso llevan a la desintegración de la sociedad. Hasta los animales salvajes y las alimañas – decían los hermanos Gracco en la antigua Roma – han de disponer de ese derecho so pena de perecer. Tanto más importante lo es para el hombre actual cuyas necesidades, por el desarrollo científico y tecnológico, se multiplican en grado no sospechado en épocas anteriores.
En un país prácticamente despoblado como la Argentina, se cuentan por millones los que carecen de un lugar para vivir y trabajar como seres humanos. Individuos de todas las edades y condición, en especial jóvenes, llegados a la plenitud de la vida topan contra una pared socio-económica. Dada la calidad de nuestro territorio y los dones con que ha sido dotado, no es lícito pensar que ese obstáculo se debe a la Naturaleza. Son el orden económico y derecho positivo dictado para ordenarlo, los reales diques que se que se levantan ante ellos. En número varias veces millonario se alojan en departamentos extremadamente pequeños, muchos en antiguas casas que de pésima condición. Son los afortunados. Otro tanto sobrevive gracias a tener un ocasional sitio donde estar , aunque sea por la noche. Vivir en “villas miseria” es un modo acostumbrado de vivir en un país sin población. Muchos son “desterrados” de la patria chica. Todos “exiliados internos” en su propia .patria
Esta desgraciada y cada vez peor situación deriva, por un lado, del alto costo del suelo a la luz del ingreso de los trabajadores. Otra causa no menos importante y correlativa es la exacción que sufren los de menos ingresos, aquellos que solo cuentan con su trabajo para vivir. Cuando este estado de cosas se da in crescendo, y sin cesar desde hace casi un siglo, no obra de buena fe quien se sorprende por el hecho que en la Argentina haya perdido “la cultura del trabajo” y muchas personas prefieran sobrevivir con las dádivas del Estado. Cuando no lucrar desde el gobierno. ¿No fue acaso éste uno de los rasgos de la Roma decadente?
Este era el escenario existente al restablecerse la democracia en 1983. Al no corregirlo la raíz del desorden social y afrontar la cuestión del acceso al suelo, el destino del renta fundiaria y los impuestos, la tormenta social arreció. Hubieron varios temporales en serie, hasta que el huracán de 1989 acabó con la presidencia de Alfonsin, primer presidente de la añorada democracia.
Su sucesor Carlos S. Menem, electo por holgada mayoría de votos debía actuar en ese ambiente social. Su eslogan electoral fue harto simple y efectivo : “Síganme, no los voy a defraudar” El problema fue que a poco andar no era claro hacia adonde quería ir. En el plazo corrido desde fines de 1989 al primer tercio de 1991, el suyo fue un deambular errático. Pero pasados esos largos 18 meses ocurrió una sorpresa. El indiscutido peronista, émulo de Facundo Quiroga, resolvió dejar de lado su pasado para actuar como un convencido neoliberal. Reforma monetaria, limitación de la intervención del Estado, desregulación de leyes laborales, decidido desguace por transferencia a manos privadas de las empresas estatales, fueron, entre otras muchas medidas de la misma clase, el nuevo inesperado rumbo. Las medidas no solo significaron un alivio para el gasto del Estado. Al librarse en gran medida del “Estado empresario”, como nunca desde hacia décadas, empezó a desarrollarse una economía de mercado. La estabilidad del signo monetario, por su parte, dio a las empresas particulares el gran instrumento de cálculo para poder planificar su actividad. Encima, una mayor flexibilidad de las relaciones laborales, la generación de un atractivo campo para inversiones de capital extranjero y nacional, configuro el escenario típico de las economías orientadas por mercados. Cambió (en su dimensión dinámica, no en su base estructural) al orden económico, lo que provocó una indiscutible reactivación , prosperidad e inserción de la Argentina en el mundo cada vez más globalizado.
Lo dicho no debe ser visto como una defensa de esta etapa, sino como una invitación a observar cómo confiar la dirección del proceso económico general a los mercados, sin inflación, reactiva de inmediato na economía sofocada por la intervención estatal y una inflación crónica. Los posteriores abundantes resentimientos que generó aquel el cambio 1991 se fundan en varias razones. Entre otras la corrupción cometida en el proceso de privatización. También en la fuerte ola de desocupación laboral Pero es la ojeriza que en general se tiene entre nosotros contra el orden económico de mercado la causa principal. Esta injustificable pero explicable ojeriza es producto de las injusticias que emergen en una sociedad agobiada por impuestos y sin tierra barata, Ella impide descubrir las causas profundas por las que la “peripecia neoliberal” fracasó. Al faltar un adecuado esclarecimiento de este fracaso, la gente indentifica al ideal liberal de la Revolución de Mayo con el neoliberalismo nacido mucho después, a fin del siglo XIX. Y, consecuentemente, se reavivan la tendencias estatizantes, propias de la sociedad antigua, mantenidas entre nosotros por el sistema legal de apropiación privada de la renta del suelo y los impuestos.
¿Por qué falló la peripecia neoliberal? La razón principal del fracaso neoliberal se encuentra en la base de la concepción y teoría económica neoliberal. Para éstas no existe algo que justifique revisar la cuestión de la propiedad de la tierra ni la del destino de la renta del suelo. Tampoco objeta al regimen de impuestos que castigan al trabajo, la inversión y el consumo. La teoría neoliberal no se considera incompatible con el trinomio fundante y justificante de la Revolución de Mayo. Por ello respecto al gobierno de 1991 se puede parafrasear una vez más a Tocqueville. Los actores de la peripecia neoliberal en la Argentina pretendieron cambiar toda institución contraria a una economía orientada por los mercados; todo menos la madre de todos los monopolios y privilegios: la apropiación de la renta de la tierra por parte de los particulares. El neoliberalismo es contrario a los principios sociales de la Revolución de Mayo y de la Constitución de 1853. Considerando este punto, el gobierno de Menem igualó a todos los que le precedieron. Nada hizo para cambiar la triple raíz de nuestro padecimiento social.
Sexta oportunidad: la “alianza” formal (1999-2001)
El pueblo argentino, a semejanza del antiguo pueblo de Israel, parece condenado a deambular por el mundo de todas las experiencias económicas posibles, antes de arribar a la Tierra Prometida. La practicada en 1999 se basó en un pensamiento rústico. Éste sostiene que el derecho positivo es el instrumento más adecuado para arreglar cualquier desaguisado social. Este modo de pensar venía de mucho atrás. A nivel “institucional” tuvo su primera expresión en la reforma de 1957, art.14 bis. Se manifiesta con mayúscula intensidad con la reforma de 1994
La de 1994 fue el resultado de un “pacto de alcoba” celebrado entre el ex presidente Alfonsín y el presidente Menem. El gobierno y la oposición animados por propios intereses politicos acordaron convocar a una Asamblea constituyente para reformar la Constitución de 1853. Como si ésta hubiera sido la responsable de la mala actuación de los gobiernos. Cientos de legisladores acompañados de técnicos y asesores actuaron convencidos de aquel principio prometeico, según el cual la norma legal suficientemente apoyada por la opinión, puede moldear la realidad a gusto de todos. El “consenso” posee ese arte de birbirloque. A partir que el consenso todo lo puede, los constituyents se aplicaron a receptar las más variadas instituciones , no pocas siguiendo la moda intelectual dominante. De su nula eficacia para ordenar la economía argentina – base material de la vida social – da cuenta la total falta de éxito de las nuevas reglas constitucionales de carácter económico..
La filosofía de aquella Asamblea, según la cual consenso es igual a acierto, inspiró una alianza de partidos y dirigentes políticos para reemplazar al Presidente Menem en las elecciones de 1999. Obra de arquitectura política partidaria unió a los portadores de las más diversas ideas y sentimientos políticos.. La alianza tan cuidadosamente forjada, se estrelló contra realidad y se vino abajo con estrépito. Los caóticos acontecimientos del año 2000 y 2001 acabaron con esta experiencia. Excusado queda decir que para la entusiasta Alianza nunca hubo un solo pensamiento de Mayo digno de ser considerado como su programa social.
Séptima oportunidad: 2001 y después
El derrumbe de la Alianza abrió un grave interregno político. Tras la renuncia del presidente de la Rúa el Congreso Nacional se hizo cargo del problema. No fue de solución fácil. Sucesivamente fueron designados presidentes de la Nación los senadores Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saa y finalmente Eduardo Duhalde. Existía una caliente situación social, provocada entre otras cosas por la feroz crisis financiera del 2001. Para apreciar su gravedad, hay que recordar que la legión de pobres e indigentes se incrementó aceleradamente. El número de personas calificadas en “estado de pobreza” se elevó al 54% de la población.
El presidente provisorio tomó medidas económicas nada provisorias y convocó a elecciones para el año 2003. Entre las medidas económicas se destaca el Decreto 214/02 por el que se derogó la Ley de Convertibilidad, se pesificaron asimétricamente las deudas y créditos, se anularon los contratos celebrados con los servicios concesionados, se congelaron las tarifas públicas,
De las elecciones convocadas para el 2003 resultó electo Néstor Kirchner con un escaso 23% de los votos emitidos. Dada su estrecha base electoral y lo delicado de la situación social, el nuevo presidente se limitó, en economía, a mantener como ministro a Roberto Lavagna,. No hubo en su etapa inicial ninguna política económica atribuible al nuevo mandatario. Éste prefirió aplicarse a la reivindicación de ideales caros a la juventud de los 1970 y a reforzar sus relaciones con los grupos políticos integrados por afectados por la dictadura militar de 1976. Con su poder político afianzado, en 2005 el presidente Kichner se deshizo del Ministro Lavagna. Lo hizo para aplicarse personalmente a la conducción de la política económica. En esta tarea continuó ( de hecho) después que asumiera como presidenta en 2007 su esposa Cristina Fernández de Kichner.
Desde el 2005 se comenzó a destruir lo reordenado desde 1991 en adelante. Todo lo hecho en esa década fue vituperado y juzgado malo. Se re-estatizaron empresas aéreas como Aerolíneas Argentinas y Austral, de servicios de agua corriente (AYSA), etc. Se estatizaron los fondos de pensiones de las AFJP con el propósito (no expresado, pero real) de poner recursos de los jubilados en manos del Estado para enjugar el creciente déficit público. Se crearon empresas fantasmas como LAFSA. Se incrementó la presión tributaria con nuevos impuestos y derechos (impuesto a los créditos y débitos bancarios, retenciones a la exportación, impuesto a los teléfonos celulares, etc.). Para financiar subsidios se administraron recursos coparticipables en forma discriminatoria y con menoscabo de la autonomía de los gobiernos provinciales. Se otorgaron pensiones y jubilaciones a personas que nunca habían realizado aportes ni contribuciones; se financiaron gastos improductivos de todo tipo y en general se tomaron medidas que importaron una mayor intervención estatal en perjuicio de la actividad privada.
Es prematuro hacer aquí un juicio final sobre los efectos de esta conducción, Sin embargo corresponde hacer algunas observaciones. En primer lugar, es evidente que el gobierno que asumió en el 2003 participa de la vieja idea que los procesos económicos han de estar sometidos a la dirección del poder político central, usando con ese fin al derecho positivo como mero instrumento.
En segundo término el gobierno del 2003 no se muestra interesado en insertar a la Argentina en la economía globalizada, prefiriendo alianzas parciales o regionales con especial atención los rasgos ideológicos.
En tercero e importante lugar para este documento, el gobierno asumido en el 2003, a pesar de su permanente discurso a favor de los derechos humanos, no ha ofrececido señal alguna de reconocimiento y compromiso para con los ideales sociales de Mayo, tal como fueran definidos al comienzo de este documento.
5. EL BICENTENARIO: ¿OCTAVA OPORTUNIDAD?
El Código Civil en el Título IV De los derechos reales y el régimen impositivo creado a partir de 1932 se articulan cancelando el programa económico, político y social de la Constitución de 1853/60.
Ambos – Código civil y Régimen impositivo vigente – configuran un “código genético” que origina un orden social por completo ajeno al que inspiró la Revolución de Mayo y consagrara la Constitución de 1853. A partir de esta cancelación, las medidas políticas, sociales y económicas adoptadas por los sucesivos gobiernos para corregir las “monstruosidades” derivadas complican y deterioran al orden social. Esas medidas generan provisorias esperanzas en los más afectados y , al fracasar, incrementan el furor de las fuerzas volcánicas que bullen en la sociedad.
Las reformas constitucionales posteriores (1957 y 1994), han sido una manera de resignarse al orden existente, un cataplasma para los daños colaterales. Contienen “textos” nuevos. Hay mucha innovación pero ninguna destinada a corregir aquel código genético. Una muestra de la inutilidad de un “conocimiento a la moda” se ve en un solo hecho: en 64 años (1945-2009) han tratado de mejorar nuestro orden económico 54 Ministros de Economía. Esto es un síntoma.¡Y que síntoma !
No hay terapia posible mientras los estudiosos y los hombres públicos no se inspiren en los principios de orden social de la Revolución de Mayo. El principal fundamento del trinomio descripto al comienzo, se nombra en la primera estrofa del himno nacional argentino. Por si hubiera duros de oído, por las dudas, se la repite tres veces y en tono de grito, porque grito sagrado es, ¡libertad! No se alude a algo abstracto. Esta palabra apunta a algo muy concreto e indispensable en la sociedad moderna; la libertad de todos los individuos en todas las esferas de la vida.
Esta afirmación no significa negar la necesidad de mantener vivo al ideal de “igualdad”, más de moda en estos tiempos. Los valores ideales de la sociedad humana moderna, libertad, igualdad y fraternidad, que destellaron como un relámpago en la Revolución de Mayo, forman una sola e inseparable pieza.
Todos los experimentos sociales llevados a cabo en el Siglo XX (y fueron muchos) postergando la libertad individual en aras de la igualdad han terminado en un fracaso. A igual fracaso han estado condenados los intentos de limitarse sólo a la prédica de la fraternidad. La inseparabilidad de esas tres ideas rectoras no es casual. El ser humano posee una estructura trimembre. Es un ser integrado de cuerpo, alma y espíritu. Hemos de cuidar el cuerpo y embellecer el alma para que el nuestro espíritu alcance su máximo desarrollo.
Desde este punto de vista el incremento de la libertad individual para cada hombre es el más profundo sentido de la sociedad humana. Tras ese fin la sociedad como orden social manifiesto en triple dimensión, la económica, la política y la cultural , es condición absolutamente necesaria para desarrollo del hombre individual.
Resolver las tensiones que genera la trimembración humana es un reto difícil; pero no imposible de resolver. No se lo puede resolver si, primeramente, no nos hacemos cargo de él.
Nuestra Constitución Nacional originaria lo hizo sentando como derecho positivo fundamental los principios adecuados para responder a ese desafío. Los contemporáneos del Bicentenario, debemos estar atentos a las experiencias vividas en el último siglo y volver a detectar al trinomio social de nuestra Revolución – núcleo desatendido por completo – tal como se ha visto en esta ojeada retrospectiva. Hoy tenemos la ocasión y la responsabilidad de actuar para constituir un orden social inspirado en ese ideario.
6. ADVERTENCIA FINAL
El lector , si acordara en la existencia del problema, puede al acabar su lectura diciendo : Bien, ¿pero cual es la solución? Ésta no será difícil de hallar si media un consenso básico en la “existencia del problema”, El planteo correcto del problema suele ser la tres cuartas partes de la solución.
Buenos Aires, Diciembre 10 del 2009
Aniversario del retorno a la democracia

LA CIENCIA DE LOS PIES DE BARRO: LA ECONOMIA

Posted by admin on enero 18th, 2010

Hans Albert (1921), economista y sociólogo alemán, discípulo de Karl Popper, autor de la teoría del racionalismo crítico cuestiona la dogmática económica como se expresa en los “Manuales”. Su investigación académica se orientó a mejorar el método a ser utilizado por las ciencias sociales y las ciencias del espíritu. Su enfoque rechaza comenzar la teoría económica por el comportamiento del consumidor cuando en realidad se debería comenzar por analizar las instituciones que conforman la vida social de los individuos.
La crítica a los “Manuales” –ámbito del conocimiento científico aceptado como cierto- que los estudiantes y profesores utilizan en su formación profesional y académica, nos permitirá profundizar nuestra investigación, sugiriendo si, en principio, no estaríamos frente a una de las causas por el cual nuestro país ha tenido en 64 años (1945-2009) 54 Ministros de Economía, por qué en un territorio de extensión de más de 2.791.810 km2 tengamos problemas de vivienda, 20.000 villas miseria, 40% de población en condiciones infrahumanas, alta desocupación, densidad demográfica promedio del país de 11 h/km2 y en 3.880 km2 (CABA+ GBA) más del 30 % de la población del país, crisis económicas recurrentes, inflación e inestabilidad monetaria, déficits fiscales y endeudamiento público seculares, decadencia en la prestación de servicios públicos (transporte, infraestructura, salud, educación, justicia).
Hemos seleccionado un conjunto de Manuales de Economía, de prestigio internacional que
constituyen la fuente en que abrevan nuestros estudiantes y enseñan nuestros profesores, no sólo en nuestro país sino en muchísimas universidades del mundo.
Economía positiva de Richard G. Lipsey. 918 páginas dedicadas a la profundización de diversos temas de la ciencia económica, pero escasa o nula dedicación al tema de la teoría de la distribución, especialmente al factor tierra que se encuentra diluido entre los otros dos factores de la producción: trabajo y capital.
Economía: principios y aplicaciones de Francisco Mochon y Víctor M. Becker. 826 páginas. El
Cap. 14 analiza los mercados de trabajo, de la tierra y del capital, dedicando a la tierra apenas dos páginas. Economía de Paul A. Samuelson y William D. Nordhaus. 478 páginas. El Cap. 16: La tierra, los recursos naturales y el capital dedica cinco páginas al tema.
Microeconomía y conducta de Robert H. Frank. 636 páginas., Cuarta Parte: Los mercados de
factores: el trabajo y el capital. La tierra no existe como factor de producción.
Economía: principios, problemas y políticas de Campbell Mc Connell y Stanley L. Blue. 862
páginas..Parte 4: Microeconomía de los mercados de recursos. El Cap. 29 trata de Rentas,
intereses y beneficios. Sólo cuatro 4 páginas al factor tierra.
Economía de Stanley Fischer, Rudiger Dornbusch y Richard Schmalensee. 983 páginas. Parte
Cuarta: Mercados de factores y distribución de las rentas y en el Cap 18: La riqueza tangible: el capital y la tierra, una página a esta última.
Eonomía de John B. Taylor. 1032 páginas. Cap 12: Mercado del trabajo y el Cap. 13: Mercado de capitales. La tierra no existe en la ciencia económica.
El profesor Foldvary de Santa Clara University, California, comienza su “Manual” de una manera absolutamente distinta e intentaremos aclarar aquellos temas que los autores comentados no lo tratan, o lo tratan muy superficialmente, haciendo endeble toda la estructura científica que elaboran posteriormente.
El Capítulo 1 se titula “Los fundamentos de la teoría económica” y consta de los siguientes
subtítulos.
a. La búsqueda de la prosperidad económica con justicia, que es el verdadero propósito de la ciencia económica.
b. El concepto de los modelos económicos. Sostiene que no es necesario una alta matemática para entender los conceptos básicos y las teorías económicas (el profesor Foldvary tiene un Master en Informática),
c. Economía positiva y normativa, se requiere una ética universal. Ética racional que no sólo sea importante para la política económica sino para entender la economía de mercado.
d. El fundamento ética de la economía de mercado. No es suficiente expresar que el mercado
se conforma de actos voluntarios sino que se requiere de ciertas normas de ética para entender cuáles actos son voluntarios o no.
e. Significado y metodología de la ciencia económica. Se define a la economía como la ciencia de la utilidad, ya que es un hecho fundamental que los recuraos naturales mediante los cuales producimos riqueza son escasos. En cuanto a la metodología de una ciencia nos referimos a los métodos técnicos y a la filosofía científica utilizada en la obtención de conocimientos.
La metodología utilizada por el autor es “fundacional” La economía fundacional se basa en la razón con el empleo de la lógica y la evidencia empírica. Sus principios básicos incluye la definición de términos clave, la “taxonomía” o división en categorías significativas, la formulación de premisas universales referidas al campo en estudio, la deducción de teorías puras mediante una rigurosa lógica (que no tiene porque incluir matemática), eldescubrimiento de conocimientos empíricos mediante la observación y la realización, puesto que nuestra percepción esta teñida por nuestras interpretaciones y el descubrimiento de teorías específicas, observando hechos,
personas, áreas e historias mediante conjeturas e hipótesis confirmadas mediante el test de datos.
Definidos los temas clave, el campo científico requiere contar con premisas fundamentales o
primeros principios. Son proposiciones o afirmaciones aplicadas a todo el universo del campo científico En las ciencias sociales, esto significa que tales proposiciones son válidas para todas las personas, en todo tiempo y lugar, para todas las culturas.
Las siguientes proposiciones universales son fundacionales en economía.
A. Proposiciones acerca de los recursos físicos y tecnológicos
1. Algunos recursos naturales son escasos respecto a los deseos humanos
2. Los recursos varían en calidad
3. El empleo de una determinada cantidad de recursos, después de cierto tiempo, producen
menor cantidad de output (ley de los rendimientos decrecientes o proporciones variables)
4. Diferentes cantidades y métodos de producción producen diferentes cantidades de output
(rendimientos a escala y las técnicas utilizadas suelen variar continuamente).
PROGRAMA DE ESTUDIOS DE LA ECONOMÍA DEL SECTOR PÚBLICO ARGENTINO (PEESPA)
B. Proposiciones acerca de la biología humana
5. Los seres humanos pertenecen a una misma especie
6. La vida humana es finita
7. Los seres humanos tienen hijos que requieren cuidado y ancianos que no están capacitados
para trabajar por más tiempo.
C. Proposiciones sobre la conducta y el pensamiento humano
8. Los seres humanos tienen fines: propósitos, deseos y necesidades
9. Los seres humanos son capaces de ordenar jerárquicamente sus propósitos de mayor a menor
importancia
10. Los deseos humanos son ilimitados
11. Los valores humanos (materiales y morales) son subjetivos
12. Los seres humanos economizan: es decir, desean obtener con el menor esfuerzo posible el
máximo producto o equivalentemente con cierto nivel de esfuerzo obtener lo máximo posible.
13. Los deseos humanos conllevan al propio interés; fines conectados con su propia
supervivencia, felicidad, poder y amor propio.
14. La gente tiene tendencia a tener preferencia temporal: prefiere los bienes presentes a los bienes futuros.
D. Proposiciones acera del futuro
15. El futuro es incierto.
La producción de riqueza
Según la Biblia, nuestra economía empieza con la Creación del Universo. Al comienzo fue el
Universo y la Tierra. Luego vinieron los seres humanos. La economía es una ciencia social, es decir, ciencia entre personas. Desde que los seres humanos son los sujetos de la ciencia, ellos forman una categoría importante pata el análisis. Así dividimos el Universo en seres humanos y Naturaleza, definida como cualquier cosa no afectada por los seres humanos. Desde que los seres humanos usan la naturaleza para satisfacer sus necesidades y deseos, la Naturaleza recibe el nombre de recursos naturales.
Las cosas que los seres humanos crean con su esfuerzo, utilizando elementos de la Naturaleza, se llama “riqueza económica”. Son cosas valoradas por los sujetos y que se ofrecen en cambio.
La riqueza económica tiene un valor de mercado y ese valor se refiere a objetos reales y que pueden ser cambiados (compradas o vendidas) en el mercado.
Ejemplo: La moneda no es riqueza económica porque la gente no la quiere por si mismo sino por lo que se puede comprar con ella (no tiene valor intrínseco).
Como la riqueza económica no es un recurso natural ni una persona, ella da origen a una tercera categoría dentro de los elementos económicos.
La riqueza económica la representamos algebraicamente mediante la función:
Q = f ( T, L, K)
donde Q = riqueza económica, f: función, T: T tierra, L: Trabajo y K: Capital
Ejemplos: bien privado. Q =pan, T: el espacio físico que ocupa la panadería, L: el maestro de pala y K: horno e instalaciones
Bien público: Q= servicio de salud, T: espacio que ocupa el hospital, L: médicos y paramédicos, K:quirófano.
Si la tierra, el trabajo y el capital son los tres elementos básicos del fenómeno económico, es necesario dedicarle más atención a cada uno de ellos, especialmente a la tierra que es la cenicienta de la economía oficial. Pues no sólo es el hábitat puesto a disposición de los seres humanos por Dios, sino para que se gane el pan con el sudor de su frente. Es necesario comenzar a estudiar el proceso de formación de la riqueza económica, analizando previamente las características y cualidades de cada factor productivo en particular, siendo primero la tierra luego los seres humanos y finalmente el capital. Los tres factores son igualmente importantes, pero no se puede ignorar -intencionadamente o no- que de la buena asignación económica y justa
de la tierra se determina la estructura de la sociedad. A manera de ejemplo, compárese
sociedades de cualquier país de América Latina frente a Canadá, Australia, New Zealand.
El economista Walter Isard en su libro “Location and space-economy” se burla de los economistas porque dice “actúan y desarrollan sus modelos y teorías como si estuviesen suspendidos en el aire”. Isard destaca que el sesgo anglosajón es que señala el tiempo como única variable con significación en el análisis y en los modelos de naturaleza dinámica. La tradición proviene del economista Alfred Marshall, siguió con Hicks, Lange, Samuelson y la corriente americana actual.
El factor espacio no existe en el campo de la economía ya que se reduce a que los factores,
productos, bienes y consumidores se concentran en un punto. En este sentido, la Escuela
alemana a través de Alfred Weber, von Thunen, Laundhart, Roscher, Schäflle, Engländer, Rischl, Predöhl, Palander y Lösch con sus aportes a la “Raumwirtaschaft” supera al pensamiento anglosajón. Ello se traduce en que el Estado tenga en una de sus funciones fundamentales el de establecer un ordenamiento territorial que haga la vida digna.para ello, en Alemania existe un Ministerio dedicado al ordenamiento del espacio (Bundesministerium für Raumordnung, Bauwesen und Städtebau). Más está decir que tal sesgo se reproduce en el pensamiento argentino actual, excepto en casos como el del fallecido economista platense Horacio Nuñez Miñana que formó Escuela en la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata.
A continuación analizaremos brevemente aquellos conceptos clave, especialmente la tierra y sus características.
El significado de la tierra desde el punto de vista de la ciencia económica La tierra consiste en todos los recursos naturales, incluyendo los minerales, metales, petróleo,
bosques, selvas, formas de vida salvaje, los océanos, los ríos, los lagos, la atmósfera, el
spectrum electromagnético que permite la transmisión de la radio y la TV, y el espacio
tridimensional de la Tierra (Earth).
La primera proposición universal de teoría económica establece que la tierra es escasa. De todos los tipos de recursos naturales, el más familiar en la vida cotidiana es la superficie terrestre, donde vivimos y trabajamos. Ella recibe un valor de mercado debido a su utilidad en el tiempo y a su escasez de buena calidad.
Llama la atención que la superficie de la tierra de buena calidad se comercialice en el mercado como una mercancía cualquiera y sea objeto de propiedad privada, mientras que la Tierra hacia su subsuelo sea propiedad de las Provincias (según la Constitución Nacional vigente), quienes la entregan en explotación previo pago de un suculento canon (regalías) asimismo el otorgamiento de licencias por parte del Estado Nacional para usar las ondas electromagnéticas, previo pago de un canon por un tiempo determinado. ¿Por qué cuando nos referimos al recurso natural(superficie terrestre) este puede ser comercializado como si se tratara de una simple mercancía o bien económico o riqueza económica cuando en realidad es parte de la Naturaleza. Los Manuales antes mencionados no explican nada al respecto.
La problemática de la tierra
1. La tierra es muy desigual en cuanto a su productividad
1.1 la tierra agrícola y ganadera se caracteriza por su fertilidad
1.2 la minería por la existencia de depósitos más o menor ricos
1.3 la comercial por ser más favorable para los negocios
1.4 la construcción requiere las mejores localizaciones
2. A medida que la población crece, el trabajo se extiende hacia tierras menos
productivas.
3. A medida que aumenta el número de habitantes, la asociación productiva se amplia y la eficiencia del trabajo se eleva por la división del trabajo
4. La desigual productividad del suelo significa que cada porción posee una capacidad especial, propia y característica.
5. Las ventajas que unas tierras poseen sobre otras se denomina renta económica
de la tierra.
6. La renta económica se mide siempre por comparación con las tierras de calidad
inferior en explotación.
7. El desarrollo económico de un país origina el crecimiento constante y progresivo
de la renta de la tierra.
8. La ley de la renta de la tierra determina que la renta surge para cualquier porción
de tierra por el exceso de su productividad sobre un área igual de tierra menos
productiva en uso, cuando a una y otra se aplica el esfuerzo más eficaz y productivo.
9. ¿A quién corresponde la renta de la tierra? Según el derecho de propiedad: toda cosa pertenece a quien la obtiene o produce con su esfuerzo. Es decir, el título legítimo de propiedad es únicamente el trabajo o lo haya obtenido legítimamente de quien lo haya producido con el suyo.
10. ¿Quién crea la renta de la tierra? Es el resultado de un doble fenómeno: de ampliar el trabajo a tierras de inferior productividad y acrecentar la eficiencia productiva del trabajo.
11. El incremento en la productividad de la tierra no es debido a la acción particular de
este o aquel individuo, sino es el resultado del conjunto de la sociedad, es decir, es
producto de la acción colectiva.
12. Representaremos en el CUADRO 1 el esquema de cómo se genera la renta y cómo se distribuye entre los factores productivos.
CUADRO 1
Producción y distribución de la renta de la tierra (renta económica)
ZONA (1) PARCELA (2) Q/P (3) Qt (4) R (5) Rt (6) W (7) Wt (8) Dt (9)
1° 200 600 120000 320 64000 280 56000 120000
2° 300 500 150000 220 66000 280 84000 150000
3° 400 400 160000 120 48000 280 112000 160000
4° 500 320 160000 40 20000 280 140000 160000
5° 600 280 168000 0 0 280 168000 168000
TOTAL 2000 2100 758000 700 198000 1400 560000 758000
(1) Indica cantidad decreciente de las parcelas
(2) Cantidad de parcelas por zona
(3) Producción/parcela en Kg
(4) Producción total por categoría (Kg)
(5) Renta de la tierra con respecto a la ultima categoría en producción
(6) Renta total por categoría (2) por (5) Kg
(7) Salario (3) – (5) Kg para todas las categorías
(8) Salarios total por categoría (3) por (7) Kg
(9) Distribución total (6) + (8) entre factores productivos (8) incluye distribución al K
13. Aquí quisiéramos reflexionar sobre el concepto de renta. La palabra renta tiene distintos significados, pero en la economía el sentido preciso es el de renta económica de la tierra. Los “Manuales de Economía” están plagados de conceptos que llevan más confusión a quienes estudian con esos textos. Por ejemplo, se habla de capital humano cuando en realidad capital es un factor de producción: edificios, tornos, semillas mientras que el ser humano es una persona o sujeto de la ciencia social y no un objeto. .Asimismo se habla de intereses negativos, cuando el interés es una prima que recibe el ahorrista por haber postergado el consumo presente por consumo futuro, mientras que intereses negativos vienen a ser una especie de subsidio al inversor, lo que puede llegar a que un proyecto no rentable se convierta en rentable. Son casos típicos de metáforas del lenguaje que poco
ayudan a la pureza del lenguaje científico.
El valor de la tierra se debe a la escasez relativa respecto a los seres humanos y a varios razones:
recursos materiales fijos (minerales, petróleo), a recursos renovables (vida silvestre, fertilidad, suelo, luz solar, agua) y al espacio o localización determinada.
Conclusiones del CUADRO 1:
1. El cultivo de la última tierra cultivada se llama cultivo marginal
2. En general, la última tierra utilizada se llama producción marginal
3. El agricultor de la zona 1ª.obtiene los mayores ingresos (renta económica) debido al
incremento poblacional y a la merma de la productividad de la tierra.
4. La renta de la tierra aumenta a medida que ingresan tierras de menor productividad. Por
ejemplo, si agregaramos una 6ª Zona de 500 parcelas con una producción de 120 Kg/p
resulta una nueva renta para la Zona 1ª de 480 Kg/p en vez de 320 kg/p y el salario se
reduciría a 120 kg/p. en vez de 280m
5. El salario se define por el ingreso percibido por el cultivo marginal.
6. El salario disminuye a medida que se incrementa el valor de la renta de la tierra.
Método Foldvary para estimar el valor de la propiedad y cálculo de la renta de la tierra
El precio de la tierra se calcula según la fórmula siguiente:
P = r / (i + t),
siendo P igual al valor del inmueble, r igual a la renta anual, i igual a la tasa de interés real
(menos inflación) y t igual a la alícuota impositiva.
Ejemplo: Sea r = 10.200 pesos anuales (alquiler de 850 pesos mensuales en12 meses).
i = interés real (15% anual nominal menos 8% inflación anual) = 7% anual.
t = 10% anual sobre precio del inmueble
P = 10.200/0,07+0,10 = 60.000 pesos
PROGRAMA DE ESTUDIOS DE LA ECONOMÍA DEL SECTOR PÚBLICO ARGENTINO (PEESPA)
f = fracción de la renta de la tierra
f = t / (t+i)
si t= 0,10 e i= 0,07
resulta f = 0,10 / =,10 + 0,07 = 58 % de la renta
Si quiero gravar el 80% de la renta de la tierra utilizo la fórmula siguiente:
t = f .x i / 1 – f
Sea f= 80 % a gravar = 0,8
i= 5% anual =0,05
resulta: t = 0,80 x 0,05 / 1- 0,80 = 0,20 ó 20%
Moraleja: Con esa tasa del 20% se capta el 80% de la renta de la tierra.
Si t = 20% = 0,20
P = i / ( i +t ) = 0,05 / 0,05 + 0,20 = 20% el precio no gravado.
Consecuencias de la renta de la tierra para la sociedad
1. El propietario privado tiene el privilegio que supone la apropiación de la renta económica de la tierra, cuando en realidad la renta ha sido generada por la sociedad (sólo pude tener derecho únicamente sobre las mejoras, que son capital propio). El propósito es que la sociedad recupere parte de la renta que ha generado, aun cuando el propietario no se vea afectado en su titularidad.
2. El propietario privado no puede tampoco dejar sin explotar o explotar parcialmente la
parcela que ocupa (pues debe pagar la renta sin importar si la explote o no).
3. Cuando la renta de la tierra es percibida por la sociedad los salarios son iguales en toda clase de tierras.
4. El salario esta constituido por el rendimiento íntegro de las tierras inferiores en explotación.
5. Los salarios están determinados por el producto que el trabajo obtiene en las tierras de
mayor capacidad productiva que es accesible sin pagar renta.
6. Es un grave error considerar primero la producción y luego la distribución. La producción y la distribución son simultáneas, a la vez que se produce se distribuye.
Especulación en el uso de la tierra La gente observa que la renta crece y tiende a ocupar tierras menos productivas. Algunos adquieren tierras no para ser utilizadas en el proceso productivo sino pensando en función del futuro incremento de la renta. El efecto de la especulación de la tierra es mover más rápidamente el área de cultivo marginal hacia tierras de menor productividad, reduciendo el salario e incrementado la renta lo más rápido posible.
El CUADRO 2 muestra el caso de que se dejan de explotar ciertas tierras de mejor calidad para dar origen al nacimiento de la falsa renta.
CUADRO 2
Producción y distribución de la renta de la tierra (especulación y falsa renta)
ZONA (1) PARCELA (2) Q/P (3) Qt (4) R (5) Rt (6) W (7) Wt (8) Dt (9)
1° 160 (40) 600 96000 400 64000 200 32000 96000
2° 240 (60) 500 120000 300 72000 200 48000 120000
3° 310 (90) 400 124000 200 62000 200 62000 124000
4° 500 —– 320 160000 120 60000 200 100000 192000
5° 600 —– 280 168000 80 48000 200 120000 224000
TOTAL 1810 —– 2100 668000 1100 306000 1000 362000 668000
6° 450 —— 200 90000 0 0 200 90000 90000
TOTAL 2260 —– 2300 758000 1100 306000 1200 452000 758000
Observaciones:
1 R se incrementó no por aumento de la población sino por especulación de 320 a 400kg
2 Especulación 40, 60 y 90 parcelas de 1°, 2° y 3° Zonas (190 parcelas)
3 190 parcelas es menor que 450 parcelas adicionales de 6° zona
4 450 parcelas adicionales para producción 90000 Kg. e igualan los 758000
5 La igual producción requiere empleo de mas trabajadores y capital pero menor nivel salarial (de 280 a 200 Kg)
Renta urbana
Friedrich von Wieser, economista austriaco, estudió y comprobó que la renta urbana es aquello que se paga como “premio” por las ventajas de su mejor localización. La renta urbana crece 1ª por efecto de la población creciente, 2ª por el mayor tamaño de las ciudades y 3ª por incremento de más actividades económicas y no económicas.
Generalización del tema de la renta de la tierra El modelo agrario que hemos desarrollado, se puede generalizar para la tierra que se destine a cualquier uso. La ley de la renta se aplica a toda la tierra, urbana, rural o de cualquier otro tipo. Un aspecto importante del incremento de la productividad es contar con la disponibilidad de medios de transporte: rutas, vehículos, ferrocarriles, buses, comunicaciones. El teórico de la localización
económica (incluyendo el transporte) fue Johann Henriech von Thunen (1783-18529), que
desarrolló el tema en su famosa obra “El Estado aislado” (1826). Como hemos visto en el modelo agrario, el incremento de la productividad aumenta la renta de la tierra afectada. La productividad debido a la infraestructura existente como autopistas, ferrocarriles, buses, comunicaciones, termina necesariamente incrementando la renta de la tierra.
La oferta y demanda de tierra y la renta
La cantidad fija del recurso natural es constante. El espacio no se puede importar y no se puede “fabricar”” como sucede con las mercancías. La cantidad de espacio es fija. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires tiene una superficie de 204 km2.
Si toda o parte de la renta se recauda por la comunidad, la oferta no se verá afectada. Si el canon es mayor que la renta, la gente no tendría interés en mantener la propiedad de la tierra. En la medida que la renta recaudada no sea mayor que la renta normal, no afecta a la demanda; no reduce ni incrementa el pago por parte del ocupante o tenedor. Si el propietario ya ha cargado toda la renta posible a lo que paga el ocupante, la renta recaudada será cargada indefectiblemente al propietario y éste no la podrá transferir al locatario.
Poder monopólico de la tierra
Winston Churchill en Edinburgh, Escocia, en julio de 1909, dijo: lo siguiente:”es absolutamente exacto que el monopolio de la tierra no es solo un monopolio, sino a lo lejos el mayor monopolio. Es un monopolio perpetuo y es la madre de todos las formas de monopolio”.
¿Cómo se puede hablar lógicamente de monopolio de la tierra, si monopolio significa el poder exclusivo en la venta de una mercancía? Para analizar el monopolio de la tierra, debemos considerar la naturaleza de un terreno o parcela. Cuando alguien busca comprar un terreno o parcela la ubicación o localización es el factor decisivo. Desde que la tierra es única, cada terreno o parcela tiene un micro-monopolio de localización y casi nunca tiene sustituto. La literatura económica alemana prefiere hablar de “monopolio de clase”.
Efecto derrame urbano (urban sprawl)
Urban sprawl es la excesiva urbanización hacia las zonas rurales o suburbanas. La expansión
daña la tierra agraria y natural concomitante, decrece la eficiencia de las ciudades, lleva a un considerable despilfarro de infraestructura con rutas, autopistas, cañerías, sistema de iluminación.
La mayor ineficiencia consiste en el mayor tiempo que se consume en el traslado del hogar altrabajo y viceversa. El costo del transporte tanto para bienes urbanos como rurales crea y produce un despilfarro de combustible. El urban sprawl tiende a ser horrible, como se aprecia en nuestro país carente de una mínima planificación del espacio. Asimismo, contribuye el urban sprawl ha significado un subsidio a los servicios públicos: rutas, autopistas, cañerías, desagües, iluminación,seguridad, servicio de bomberos, plazas, escuelas, hospitales y otros bienes y servicios locales.
Estos servicios son provistos, generalmente, a expensas del contribuyente de la ciudad, del
distrito e incluso con ayuda de las máximas autoridades nacionales. Son subsidios que el usuario de la tierra suburbana considera libre, es decir, gratuito ya que: no contribuye a financiar su costo y por consiguiente incrementa el uso y la demanda de esos servicios (free-rider).
El sistema impositivo vigente es el mejor contribuyente a la urban sprawl. El uso vertical del espacio se grava con impuestos sobre los edificios, mientras que el uso horizontal del espacio está subsidiado.
Subsidios agrícolas
David Ricardo, sostenía que si el Estado aumenta artificialmente el valor de un producto, por ejemplo en nuestro caso el te, el valor de la tierra que produce ese bien aumenta. Si se grava la importación de te, ello aumentará el precio que fijen las chacareros y consecuentemente la renta de la tierra. La renta continuará aumentando hasta que efectivamente se agoten los beneficios que el chacarero obtuvo al rentar la tierra.
Conclusiones y recomendaciones generales La tierra juega un rol importante como factor de producción que no es producido por el esfuerzo humano y es completamente diferente a los otros dos factores: el capital y el trabajo, como asimismo en la distribución en cuanto a salario e interés.
A continuación trataremos de mencionar algunas consecuencias que podrían inferirse y que
titulamos consecuencias primarias y consecuencias secundarias Consecuencias primarias
La renta normal de la tierra surge, crece y alcanza cifras elevadísimas a medida que progresa una Nación.
En primer lugar, según los autores Atkinsons y Stiglitz en su “Lectures” desarrollan un modelo, que en homenaje al economista americano Henry George autor del famoso libro “Progreso y Miseria” llaman “Ley Henry George, llegan a la conclusión que los recursos que se generan a través de la renta de la tierra alcanzan para financiar los bienes públicos que demanda la sociedad. A este respecto creemos que eso más bien dependerá de las expectativas que muestren los miembros de esa sociedad.
En segundo lugar, el cobro por parte de la sociedad de la renta de la tierra, haría que no existirá ni especulación y ni falsa renta, ya que todas las tierras disponibles deberían ponerse en producción, elevando de esta manera los salarios, por una parte, y desaparecerá automáticamente la desocupación y subocupación, por la otra parte.
En tercer lugar, siendo la renta de la tierra el ingreso natural del Estado, el régimen tributario perderá vigencia no sólo por ser ineficiente e injusto sino extravagante y absurdo, pues no hay acto humano que no esté explicita o implícitamente gravado. Vamos a mostrar con dos ejemplos el absurdo sistema tributario argentino.
Las locaciones comerciales por encima de 1.500 pesos mensuales deben pagar el Impuesto al
Valor Agregado. En zonas muy comerciales los alquileres pasan los 10.000 pesos mensuales.
¿Cuál es la decisión que toma el locador para no someter a gravamen sus ingresos con el 21%
mensual? Firma el contrato con el locatario bajo las siguientes condiciones.: se fija el alquiler en 1.490 pesos mensuales y se firman tantos pagares por 8.510 pesos mensuales, generalmente ante un estudio jurídico. En primer lugar, el locador no quiere que se le descuenten 2100 pesos mensuales, además el hecho de declarar el verdadero valor significaría que debería pagar Impuesto a las Ganancias al hacer su liquidación anual y en tercer lugar debería contratar los servicios de un contador público para que le lleve los libros de las liquidaciones y presentaciones mensuales de los alquileres que debe efectuar en forma periódica. Todo esto surge como consecuencia de que el sistema impositivo argentino es de declaración jurada y no objetivo como sería si se funda en el cobro de la renta de la tierra por la sociedad, puesto que todo el mundo, no solo el locador sino cualquier persona, conoce el valor locativo de la vivienda o comercio. Un porcentaje anual sobre el valor de mercado de la parcela de la tierra excluyendo el edificio haría más transparente la gestión contractual y la relación con el Estado.
El segundo ejemplo son los derechos de exportación sobre cereales y oleaginosas por parte del Estrado Nacional. El productor o el exportador se niegan a pagar el derecho y con razón. Por que?
Porque el derecho que se fija no se tiene en cuenta las características propias del campo de donde proviene el cereal o la oleaginosa. Es decir, a unos le puede absorber la renta pero a otros por encima de la renta de la tierra lo cual le grava el capital y el trabajo personal. Si el Estado nacional aplicara un canon para absorber parte de la renta de la tierra según el valor de mercado, el productor no podría ocultar el valor ya que es un dato objetivo a disposición de cualquier persona, mientras la declaración jurada que se presenta ante la Aduana o la AFIP está sujeta siempre a evasión o elusión fiscal.
En tercer lugar, como consecuencia del incremento de los salarios, la desaparición de la
desocupación y la existencia de tierras disponibles para quienes la quieran trabajar, reducirá la intervención del Estado en múltiples formas, relajando la legislación creada para “proteger” a los trabajadores ante las injusticias causadas por los monopolios, comenzando por el monopolio de la tierra, lo que ha llevado a las llamadas “leyes sociales” con la creación de numerosos organismos, reparticiones, entes, entidades colmadas de personal que poco hacen para incrementar la productividad sino más para dificultarla y que aumentar los gastos públicos, obligando a nuevos financiamientos creando estrafalarios impuestos, tributos, cargas y contribuciones sociales o mediante endeudamiento público o crédito externo.
En cuarto lugar, la idea de J.B.Alberdi “gobernar es poblar” se vería traducida en la realidad porque seria necesario contar con mano de obra para promover el desarrollo y el crecimiento del país que no se podrá llevar nunca a cabo con una densidad demográfica actual de apenas 11 h/km2 para el inmenso territorio argentino. Modestamente debería pensarse en una densidad de 80/100 personas por km2, lo que daría una población global de 240 a 300 millones para nuestro país.
En quinto lugar, el canon a establecer que no es impuesto porque el canon es el pago por el uso de un recurso natural como son las regalías petroleras o la licencia para el uso de las ondas electromagnéticas, mientras que un impuesto en una exacción coercitiva sobre el patrimonio del contribuyente, variará de acuerdo a las características propias de la tierra (sea agrícola, ganadera, minera, comercial, industrial, urbana, residencial, etc), correspondiendo el pago y cobro a la jurisdicción territorial que corresponda (provincia o municipio).
Ejemplo: El Ex Destacamento Palermo, que pertenece al Ejército Argentino ocupa unas 10
hectáreas en la mejor zona de la ciudad de Buenos Aires. Su valor estimado es de 300 millones de dólares, lo cual pensando en un bajo canon de 2% anual, la CABA podría recaudar por lo menos 6 millones de dólares al año, lo que obligaría a esa repartición nacional abandonar el lugar y buscar otro destino. El predio liberado debería ofrecerse en enfiteusis a aquellos que quisieran explotarlo racionalmente. Lo mismo ocurre a nivel provincial donde existen reparticiones nacionales que ocupan gran parte de las provincias y que deberían pagar un canon a las provincias por las tierras que ocupan. Por ejemplo, en la Provincia de Neuquén, la represa Chocón-Cerros Colorados, Parques Nacionales y otras entidades nacionales ocupan parte del territorio provincial, obtienendo ingresos para la Nación sin aporte alguno para la misma.
Consecuencias secundarias
En cuanto a las consecuencias secundarias, en primer lugar, podríamos mencionar que la libertad de trabajo debido a la existencia de una gran oferta de tierra de todo tipo permitiría que muchas instituciones creadas a lo largos de los años para proteger a los supuestos más necesitados tenderían a perder relevancia social (sindicatos, gremios, asociaciones profesionales, obras sociales, etc) porque la dignidad humana así lo resolverá por su cuenta. El mejor ejemplo histórico, fue la formación de Australia que en su primera etapa se pobló con ladrones y prostitutas que eran enviados desde el Commonwealth y a quienes les ofrecía tierras libres. Así se formó la Nación que citamos como modelo de alto bienestar, crecimiento económico y bajo nivel de corrupción.
En segundo lugar, al disminuir el valor venal de la tierra como consecuencia de la desaparición de la especulación y de la falsa renta, se facilita la adquisición de viviendas, reducidos sus costos no solo de los costos de la construcción sino de los costos financieros que se sustentan fundamentalmente en la percepción de la renta de la tierra por parte del sistema financiera.
Asimismo, desaparecerán las villas miseria, el hacinamiento y otros vicios sociales que son
producto de esta realidad socio-económica. El mejor ejemplo es New Zealand que no solo no
tiene “villas miseria” sino alto nivel de vida acompañado de un exceso de oferta de viviendas. El contraejemplo es Argentina con un déficit de más de 3 millones de viviendas, al margen de las viviendas obsoletas existentes.
Notas adicionales sobre el vocablo tierra y sus singularidades Como la literatura económica que utilizamos proviene preferentemente del idioma inglés, es necesario ser muy cuidadoso en la traducción de los conceptos al español porque sino puede ser que distorsionemos las ideas que queremos reflejar en nuestra realidad. Vayamos a manera de
ejemplo al uso de términos utilizados en idioma inglés, vocablos que, en mayor o menor medida,
se refieren a la tierra, pero a qué clase de tierra, ya que económicamente no es lo mismo el significado de uno u otro. Vayamos a ver cómo define cada término el Oxford Dictionary..
“land”: the solid dry part of the Earth’s surface contrasted with sea or water.
“ground”: the solid surface of the Earth
“space”: a large area, esp of land not built on
“plot: a small marked” piece of land used or intended for a special purpose
“soil”: the upper layer of Earth in which plants, trees etc grow
“place”: a particular area or position / a building or area of land used for a particular purpose.
“site”: a place where a biulding, town etc. was, is or will be situated.
“nature”: the whole universe and every created not artificial thing
“Earth”: this World. The surface of the world contrasted with the sky or sea.
“real state”: houses or land
“real property”: property consisting of land or buildings.
Esta sola mención justificaría un mejor tratamiento académico y profesional por parte de los economistas como se puede inferir de la crisis económica de los Estados Unidos y no verla sólo como una crisis financiera que se resolverá con mayor emisión de dólares para financiar empresas e instituciones en quiebra económica. El profesor Fred Foldvary en un trabajo del año 2005 pronosticó una crisis inmobiliaria en el año 2008 atribuida al incremento de la renta de la tierra. La crisis financiera fue una mera consecuencia.
En cuanto a la tierra y su singularidad seguiremos el pensamiento de dos economistas
norteamericanos: Fred Foldvary y M.Mason Gaffney.
Según el profesor Foldvary el factor de producción tierra tiene las siguientes características:
1. Es un factor de oferta fija. El espacio físico no puede ser ampliado ni reducido.
2. La tierra no sólo es fija en extensión sino también en movilidad a diferencia de las
personas que pueden emigrar o de los bienes de capital que pueden ser muebles o inmuebles.
3. La tierra no puede ser importada. Aun en el caso de los edificios y otras estructuras fijas, la tierra difiere de estos casos en que son creados por el hombre y sus creadores deciden donde ubicarlos.
4. Finalmente, la tierra no es algo que debe ser descubierta. Una vez que el hombre
descubrió que la tierra tenía forma de esfera y determinó su aproximado tamaño, reconoció
que era “algo allí afuera” El espíritu empresarial fue vital para descubrir las mejores rutas, las mejores zonas y regiones y descubrir el verdadero valor potencial de esas zonas o regiones.
En cuanto a las características adicionales destacadas por el profesor M. Mason Gaffney,
mencionamos a las siguientes:
1. La tierra no es producible ni reproducible como sucede con cualquier bien económico.
2. La tierra como “sitio” es permanente y reciclable. Hoy hay en este sitio una casa mañana
podrá haber un negocio.
3. La oferta de tierra es fija. Por consiguiente al aumentar la población la demanda se
desplaza y aumenta la renta económica a favor del propietario o de la sociedad.
4. La tierra es inmóvil en el espacio y no controlable en el tiempo. La esquina de Av.
Corrientes y San Martín fue ayer, es hoy y será mañana.
5. La tierra no cambia, ella es reciclable y adaptable
6. La tierra no es intercambiable con capital. La tierra es Naturaleza fuera del hombre, el
capital es riqueza destinada a producir más riqueza. Ejemplo un torno.
7. La renta de la tierra está sujeta a las fuerzas del mercado que difieren de aquellas que
determinan la tasa de interés (precio del capital).
8. El precio de la tierra guía a los inversores y determina el carácter del capital cuando el capital sustituye a la tierra.
9. La tierra es limitada. La Ciudad de Buenos Aires tiene 204 km2.desde su origen como
distrito federal.
10. El valor de la tierra no es un “fondo” económico.
El enfoque que hemos tratado de analizar y subrayar y que pocas páginas destinan los “Manuales de Economía”, hace que el profesional en ciencias económicas adolezca de una formación sesgada y no logre visualizar soluciones a problemas tan acuciantes como son la pobreza, la desocupación, el hacinamiento, la inflación, los pésimos servicios públicos (transporte, salud, educación, justicia), crisis recurrentes, déficit fiscales, endeudamiento público, corrupción.
Buenos Aires, 19 de noviembre de 2009
Lic. Natalia Arbelo
Prof. Guillermo A. Sandler

¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas?

Posted by admin on enero 18th, 2010


Las predicciones económicas sólo valen para que la astrología parezca respetable. Ezra Solomon (1920-2002)

Un interesante aporte de Paul Krugman a la confusión general.

I. CONFUNDIENDO BELLEZA CON VERDAD

Es difícil creerlo ahora, pero no hace tanto tiempo los economistas se felicitaban mutuamente por el éxito de su especialidad. Estos éxitos -o al menos así lo creían ellos- eran tanto teóricos como prácticos y conducían a la profesión a su edad dorada.

En el aspecto teórico, creían que habían resuelto sus disputas internas. Así, en un trabajo titulado The State of Macro (es decir, de la macroeconomía, el estudio de cuestiones panorámicas como lo son las recesiones), Olivier Blanchard, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), actualmente economista jefe del Fondo Monetario Internacional, declaraba que había habido “una amplia convergencia de puntos de vista”.

Y en el mundo real, los economistas creían que tenían las cosas bajo control: “El problema central de la prevención de la depresión está resuelto”, declaraba Robert Lucas, de la Universidad de Chicago, en su discurso inaugural como presidente de la American Economic Association en 2003. En 2004, Ben Bernanke, un antiguo profesor en Princeton que ahora preside la Reserva Federal, celebraba la Gran Moderación del comportamiento económico comparado con las dos décadas precedentes, y que atribuía en parte al mejorado desempeño de la política económica.

El año pasado, todo esto se vino abajo.

En el despertar de la crisis, las líneas de falla de la profesión de economista han bostezado con más amplitud que nunca. Lucas dice que los planes de estímulo de la Administración de Obama son “economía de baratija” y su colega de Chicago John Cochrane dice que están basados en desacreditados “cuentos de hadas”. Como respuesta, Brad DeLong, de la Universidad de California en Berkeley, escribe sobre el “derrumbe intelectual” de la Escuela de Chicago, y yo mismo he escrito que estos comentarios de los economistas de Chicago son el producto de una Edad Oscura de la macroeconomía, donde el conocimiento tan arduamente conseguido ha quedado olvidado.

¿Qué le ha sucedido a la profesión de economista? ¿Y adónde va a partir de ahora?

II. DE SMITH A KEYNES Y VUELTA ATRÁS

El nacimiento de la economía como disciplina se atribuye habitualmente a Adam Smith, quien publicó La Riqueza de las Naciones en 1776. Durante los siguientes 160 años se desarrolló un extenso cuerpo de economía teórica, cuyo mensaje central era: confía en el mercado. Ésta era la presunción básica de la economía neoclásica (llamada así al haber sido elaborada por los teóricos de finales del siglo XIX sobre conceptos de sus predecesores clásicos).

Esta fe, sin embargo, quedó hecha pedazos por la Gran Depresión. Con el tiempo, la mayoría de los economistas sustentó las consideraciones de John Maynard Keynes tanto acerca de la explicación de lo que había pasado como de la solución de futuras depresiones.

A pesar de lo que usted haya podido oír, Keynes no quería que el gobierno dirigiera la economía. En su obra capital, Teoría general del empleo, el interés y el dinero, escrita en 1936, él mismo describió su análisis como “moderadamente conservador en sus repercusiones”. Quería organizar el capitalismo, no reemplazarlo. Pero cuestionó la noción de que las economías de libre mercado puedan funcionar sin un vigilante. Y apeló a la activa intervención del gobierno -imprimiendo más moneda y, si fuera necesario, con un fuerte gasto en obras públicas- para combatir el desempleo durante las depresiones.

La historia de la economía a lo largo del último medio siglo es, en gran medida, la historia de una retirada del keynesianismo y de un retorno al neoclasicismo. El renacer neoclásico fue guiado inicialmente por Milton Friedman, de la Universidad de Chicago, quien afirmó ya en 1953 que la economía neoclásica sirve adecuadamente como descripción del modo en que la economía funciona realmente, al ser “extremadamente fructífera y merecedora de plena confianza”. Pero ¿qué hay de las depresiones?

El contraataque de Friedman contra Keynes comenzó con la doctrina conocida como monetarismo. Los monetaristas, en principio, no discrepaban de la idea de que una economía de mercado necesite una deliberada estabilización. Los monetaristas afirmaban, sin embargo, que una intervención gubernamental muy limitada y restringida -a saber, instruir a los bancos centrales a mantener el flujo del dinero, la suma del efectivo circulante y los depósitos bancarios creciendo a ritmo estable- es todo lo que se requería para prevenir depresiones.

Friedman empleó un argumento convincente contra cualquier esfuerzo deliberado del gobierno por reducir el desempleo por debajo de su nivel natural (actualmente calculado en torno al 4,8% en Estados Unidos): las políticas excesivamente expansionistas, predijo, llevarían a una combinación de inflación y alto desempleo; una predicción que fue confirmada por la estanflación de los años setenta, la cual impulsó en gran medida la credibilidad del movimiento antikeynesiano. A la postre, sin embargo, la posición de Friedman vino a resultar relativamente moderada comparada con la de sus sucesores.

Por su parte, ciertos macroeconomistas consideraban que las recesiones eran algo bueno que formaba parte del ajuste al cambio de una economía. E incluso quienes no eran partidarios de llegar tan lejos argüían que cualquier intento de enfrentarse a una depresión económica provocaría más mal que bien.

Muchos macroeconomistas llegaron a autoproclamarse como neokeynesianos, ya que seguían creyendo en el papel activo del gobierno. Aun así, la mayoría aceptaba la noción de que inversores y consumidores son racionales y que los mercados por lo general lo hacen bien.

Por supuesto que unos pocos economistas no aceptaban la asunción del comportamiento racional, cuestionaban la creencia de que los mercados financieros merecen confianza y hacían ver la larga historia de crisis financieras que tuvieron devastadoras consecuencias económicas. Pero eran incapaces de hacer muchos progresos frente a una complacencia que, vista retrospectivamente, era tan omnipresente como insensata.

III. FINANZAS DE CASINO

En los años treinta, los mercados financieros, por razones obvias, no suscitaron mucho respeto. Keynes consideró que era una mala idea la de dejar a semejantes mercados, en los que los especuladores pasaban su tiempo tratando de pisarse la cola el uno al otro, que dictaran decisiones importantes de negocios: “Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es muy probable que el trabajo resulte mal hecho”.

Hacia 1970 más o menos, sin embargo, la discusión sobre la irracionalidad del inversor, sobre las burbujas, sobre la especulación destructiva, había desaparecido virtualmente del discurso académico. El terreno estaba dominado por la hipótesis del mercado eficiente, promulgada por Eugene Fama, de la Universidad de Chicago, la cual sostiene que los mercados financieros valoran los activos en su preciso valor intrínseco si se da toda la información públicamente disponible.

Y por los años ochenta, hubo economistas financieros, en particular Michael Jensen, de la Harvard Business School, que defendían que, dado que los mercados financieros siempre aciertan con los precios, lo mejor que pueden hacer los jefes de las empresas, no sólo en su provecho sino en beneficio de la economía, es maximizar los precios de sus acciones. En otras palabras, los economistas financieros creían que debemos poner el desarrollo del capital de la nación en manos de lo que Keynes había llamado un “casino”.

El modelo teórico desplegado por los economistas financieros al asumir que cada inversor equilibra racionalmente riesgo y recompensa -el llamado Capital Asset Pricing Model, o CAPM (pronúnciese cap-em)- es maravillosamente elegante. Y si uno acepta sus premisas también es algo sumamente útil. Este CAPM no sólo te dice cómo debes elegir tu cartera de inversiones, sino, lo que es incluso más importante desde el punto de vista de la industria financiera, te dice cómo poner precio a los derivados financieros. La elegancia y aparente utilidad de la nueva teoría produjo una sucesión de premios Nobel para sus creadores, y muchos profesores de escuelas de negocios se convirtieron en ingenieros espaciales de Wall Street, ganando salarios de Wall Street.

Para ser justos, los teóricos de las finanzas produjeron gran cantidad de pruebas estadísticas, lo que en un principio pareció de gran ayuda. Pero esta documentación era de un formato extrañamente limitado. Los economistas financieros rara vez hacían la pregunta aparentemente obvia (aunque no de fácil contestación) de si los precios de los activos tenían sentido habida cuenta de fundamentos del mundo real, tales como los ingresos. En lugar de ello, sólo preguntaban si los precios de los activos tenían sentido habida cuenta de los precios de otros activos.

Pero los teóricos de las finanzas continuaron creyendo que sus modelos eran esencialmente correctos, y así lo hizo también mucha gente que tomaba decisiones en el mundo real. No fue el menos importante de ellos Alan Greenspan, quien era entonces el presidente de la Reserva Federal y que durante mucho tiempo respaldó la desregulación fiscal, cuyo rechazo a los avisos de poner freno a los créditos subprime o de enfrentarse a la creciente burbuja inmobiliaria descansaban en buena parte en la creencia de que la economía financiera moderna lo tenía todo bajo control.

En octubre del pasado año, sin embargo, Greenspan admitió encontrarse en un estado de “conmocionada incredulidad”, debido a que “todo el edificio intelectual” se había “derrumbado”.

IV. NADIE PODÍA HABERLO PREDICHO…

En los recientes y atribulados debates sobre economía se ha generalizado una frase clave: “Nadie podía haberlo predicho…”. Es lo que uno dice con relación a desastres que podían haber sido predichos, debieran haber sido predichos y que realmente fueron predichos por unos pocos economistas que fueron tomados a broma por tomarse tal molestia.

Tomemos, por ejemplo, el precipitado auge y caída de los precios de la vivienda. Algunos economistas, en particular Robert Shiller, identificaron la burbuja y avisaron de sus dolorosas consecuencias si llegaba a reventar. Pero, aún en 2004, Alan Greenspan descartó hablar de burbuja inmobiliaria: “Una grave distorsión nacional de precios”, declaró, era “muy improbable”. El incremento en el precio de la vivienda, dijo Ben Bernanke en 2005, “en gran medida es el reflejo de unos fuertes fundamentos económicos”.

¿Cómo no se dieron cuenta de la burbuja? Para ser justo, los tipos de interés eran inusualmente bajos, lo que posiblemente explica parte del alza de precios. Puede ser que Greenspan y Bernanke también quisieran celebrar el éxito de la Reserva Federal en sacar a la economía de la recesión de 2001; conceder que buena parte de tal éxito se basara en la creación de una monstruosa burbuja debiera haber puesto algo de sordina a esos festejos.

Pero había algo que estaba sucediendo: una creencia general de que las burbujas sencillamente no tienen lugar. Lo que llama la atención, cuando uno vuelve a leer las garantías de Greenspan, es que no estaban basadas en la evidencia, sino que estaban basadas en el aserto apriorístico de que simplemente no puede haber una burbuja en el sector inmobiliario.

Y los teóricos de las finanzas eran todavía más inflexibles en este punto. En una entrevista realizada en 2007, Eugene Fama, padre de la hipótesis del mercado eficiente, declaró que “la palabra burbuja me saca de quicio” y continuó explicando por qué podemos fiarnos del mercado inmobiliario: “Los mercados inmobiliarios son menos líquidos, pero la gente es muy cuidadosa cuando compra casas. Se trata normalmente de la mayor inversión que van a hacer, de manera que estudian el asunto con cuidado y comparan precios”.

De hecho, los compradores de casas comparan concienzudamente el precio de su compra potencial con los precios de otras casas. Pero eso no dice nada sobre si el precio en general de las casas está justificado.

En pocas palabras, la fe en los mercados financieros eficientes cegó a muchos, si no a la mayoría, de los economistas ante la aparición de la mayor burbuja financiera de la historia. Y la teoría del mercado eficiente también desempeñó un significante papel en inflar esa burbuja hasta ese primer puesto.

Ahora que ha quedado al descubierto la verdadera peligrosidad de los activos supuestamente seguros, las familias de Estados Unidos han visto evaporarse su dinero por valor de 13 billones de dólares. Se han perdido más de 6 millones de puestos de trabajo y el índice de desempleo alcanza su más alto nivel desde 1940. Así que ¿qué orientación tiene que ofrecer la economía moderna ante el presente aprieto? ¿Y deberíamos fiarnos de ella?

V. LA PELEA POR EL ESTÍMULO

Durante una recesión normal, la Reserva Federal responde comprando Letras del Tesoro -deuda pública a corto plazo- de los bancos. Esto hace bajar los tipos de interés de la deuda pública; los inversores, al buscar un tipo de rendimiento más alto, se mueven hacia otros activos, haciendo que bajen también otros tipos de interés; y normalmente esos bajos tipos de interés finalmente conducen a la recuperación económica. La Reserva Federal abordó la recesión que comenzó en 1990 bajando los tipos de interés a corto plazo del 9% al 3%. Abordó la recesión que comenzó en 2001 bajando los tipos de interés del 6,5% al 1%. E intentó abordar la actual recesión bajando los tipos de interés del 5,25% al 0%.

Pero resultó que el cero no es lo suficientemente bajo como para acabar con esta recesión. Y la Reserva Federal no puede poner los tipos a menos de cero, ya que con tipos próximos al cero los inversores sencillamente prefieren acaparar efectivo en lugar de prestarlo. De tal modo que a finales de 2008, con los tipos de interés básicamente en lo que los macroeconomistas llaman zero lower bound, o límite inferior cero, como quiera que la recesión continuaba ahondándose, la política monetaria convencional había perdido toda su fuerza de tracción.

¿Y ahora qué? Ésta es la segunda vez que Estados Unidos se ha tenido que enfrentar al límite inferior cero, habiendo sido la Gran Depresión la ocasión precedente. Y fue precisamente la observación de que hay un límite inferior a los tipos de interés lo que llevó a Keynes a abogar por un mayor gasto público: cuando la política monetaria es infructuosa y el sector privado no puede ser persuadido para que gaste más, el sector público tiene que ocupar su lugar en el sostenimiento de la economía. El estímulo fiscal es la respuesta keynesiana al tipo de situación económica depresiva en la que estamos inmersos.

Tal pensamiento keynesiano subyace en las políticas económicas de la Administración de Obama. John Cochrane, de la Universidad de Chicago, indignado ante la idea de que el gasto gubernamental pudiera mitigar la última recesión, declaró: “Eso no forma parte de lo que todos hemos enseñado a los estudiantes graduados desde los años sesenta. Ésas (las ideas keynesianas) son cuentos de hadas que han demostrado ser falsas. Es muy reconfortante en los momentos de tensión volver a los cuentos de hadas que escuchamos de niños, pero eso no los hace menos falsos”.

Pero como ha señalado Brad DeLong, la actual postura académica viene también siendo de generalizado rechazo a las ideas de Milton Friedman. Friedman creía que la política de la Reserva Federal, más que para cambios en el gasto público, debía ser utilizada para estabilizar la economía, pero nunca afirmó que un aumento del gasto público no puede, en cualesquiera circunstancias, aumentar el empleo. De hecho, al volver a leer el sumario de las ideas de Friedman de 1970, Un marco teórico del análisis monetario, lo que llama la atención es lo keynesiano que parece.

Y ciertamente Friedman nunca se creyó la idea de que el paro masivo represente una voluntaria reducción del esfuerzo de trabajo o la idea de que las recesiones en realidad sean buenas para la economía. Sin embargo, Casey Mulligan, también de Chicago, sugiere que el desempleo es tan elevado porque muchos trabajadores están optando por no aceptar trabajos.

Ha sugerido, en particular, que los trabajadores están prefiriendo seguir desempleados porque ello mejora sus probabilidades de recibir ayudas a sus deudas hipotecarias. Y Cochrane declara que el alto desempleo en realidad es bueno: “Debiéramos tener una recesión. La gente que pasa su vida machacando clavos en Nevada necesita algo distinto que hacer”.

Personalmente, pienso que eso es una locura. ¿Por qué debería el desempleo masivo en todo el país hacer que los carpinteros se fueran de Nevada? ¿Puede alguien alegar seriamente que hemos perdido 6,7 millones de puestos de trabajo porque hay pocos estadounidenses que quieran trabajar? Claro que si empiezas por asumir que la gente es perfectamente racional y los mercados perfectamente eficientes, tienes que llegar a la conclusión de que el desempleo es voluntario y la recesión es deseable.

VI. DEFECTOS Y FRICCIONES

La economía, como disciplina, se ha visto en dificultades debido a que los economistas fueron seducidos por la visión de un sistema de mercado perfecto y sin fricciones. Si la profesión ha de redimirse a sí misma tendrá que reconciliarse con una visión menos seductora, la de una economía de mercado que tiene unas cuantas virtudes pero que está también saturada de defectos y de fricciones.

Existe ya un modelo bastante bien desarrollado del tipo de economía que tengo en mente: la escuela de pensamiento conocida como finanzas conductuales. Quienes practican este planteamiento ponen el énfasis en dos cosas. Primero, en el mundo real hay muchos inversores que tienen un escaso parecido con los fríos calculadores de la teoría del mercado eficiente: casi todos están demasiado sometidos al comportamiento de la manada, a ataques de entusiasmo irracional y de pánicos injustificados. Segundo, incluso aquellos que tratan de basar sus decisiones en el frío cálculo se encuentran con que a menudo no pueden, que los problemas de confianza, de credibilidad y de garantías limitadas les fuerzan a ir con la manada.

Entretanto ¿qué ocurre con la macroeconomía? Los acontecimientos recientes han refutado de manera decisiva la idea de que las recesiones son una óptima respuesta a las fluctuaciones en los índices del progreso tecnológico; un punto de vista más o menos keynesiano es la única alternativa plausible. Pero los modelos del neokeynesianismo estándar no dejan espacio para una crisis como la que estamos padeciendo, ya que esos modelos generalmente aceptaron el punto de vista del sector financiero sobre el mercado eficiente.

Una línea de trabajo, encabezada por nada menos que Ben Bernanke en colaboración con Marc Gertler, de la Universidad de Nueva York, ha puesto el acento en el modo en el que la carencia de garantías suficientes puede dificultar la capacidad de los negocios para recabar fondos y forjar oportunidades de inversión. Una línea de trabajo similar, en gran parte establecida por mi colega de Princeton Nobuhiro Kiyotaki y por John Moore, de la London School of Economics, sostenía que los precios de activos tales como las propiedades inmobiliarias pueden sufrir desplomes de los que salen fortalecidos pero que, a cambio, deprimen a la economía en su conjunto. Pero hasta ahora el impacto de las finanzas disfuncionales no ha llegado ni siquiera al núcleo de la economía keynesiana. Claramente, eso tiene que cambiar.

VII. RECUPERANDO A KEYNES

Así que esto es lo que pienso que tienen que hacer los economistas. Primero, tienen que enfrentarse a la incómoda realidad de que los mercados financieros distan mucho de la perfección, de que están sometidos a falsas ilusiones extraordinarias y a las locuras de mucha gente. Segundo, tienen que admitir que la economía keynesiana sigue siendo el mejor armazón que tenemos para dar sentido a las recesiones y las depresiones. Tercero, tienen que hacer todo lo posible para incorporar las realidades de las finanzas a la macroeconomía.

Al replantearse sus propios fundamentos, la imagen que emerge ante la profesión puede que no sea tan clara; seguramente no será nítida, pero podemos esperar que tenga al menos la virtud de ser parcialmente acertada.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2009 New York Times Service. Traducción de Juan Ramón Azaola.


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