LA CIENCIA DE LOS PIES DE BARRO: LA ECONOMIA

Posted by admin on enero 18th, 2010

Hans Albert (1921), economista y sociólogo alemán, discípulo de Karl Popper, autor de la teoría del racionalismo crítico cuestiona la dogmática económica como se expresa en los “Manuales”. Su investigación académica se orientó a mejorar el método a ser utilizado por las ciencias sociales y las ciencias del espíritu. Su enfoque rechaza comenzar la teoría económica por el comportamiento del consumidor cuando en realidad se debería comenzar por analizar las instituciones que conforman la vida social de los individuos.
La crítica a los “Manuales” –ámbito del conocimiento científico aceptado como cierto- que los estudiantes y profesores utilizan en su formación profesional y académica, nos permitirá profundizar nuestra investigación, sugiriendo si, en principio, no estaríamos frente a una de las causas por el cual nuestro país ha tenido en 64 años (1945-2009) 54 Ministros de Economía, por qué en un territorio de extensión de más de 2.791.810 km2 tengamos problemas de vivienda, 20.000 villas miseria, 40% de población en condiciones infrahumanas, alta desocupación, densidad demográfica promedio del país de 11 h/km2 y en 3.880 km2 (CABA+ GBA) más del 30 % de la población del país, crisis económicas recurrentes, inflación e inestabilidad monetaria, déficits fiscales y endeudamiento público seculares, decadencia en la prestación de servicios públicos (transporte, infraestructura, salud, educación, justicia).
Hemos seleccionado un conjunto de Manuales de Economía, de prestigio internacional que
constituyen la fuente en que abrevan nuestros estudiantes y enseñan nuestros profesores, no sólo en nuestro país sino en muchísimas universidades del mundo.
Economía positiva de Richard G. Lipsey. 918 páginas dedicadas a la profundización de diversos temas de la ciencia económica, pero escasa o nula dedicación al tema de la teoría de la distribución, especialmente al factor tierra que se encuentra diluido entre los otros dos factores de la producción: trabajo y capital.
Economía: principios y aplicaciones de Francisco Mochon y Víctor M. Becker. 826 páginas. El
Cap. 14 analiza los mercados de trabajo, de la tierra y del capital, dedicando a la tierra apenas dos páginas. Economía de Paul A. Samuelson y William D. Nordhaus. 478 páginas. El Cap. 16: La tierra, los recursos naturales y el capital dedica cinco páginas al tema.
Microeconomía y conducta de Robert H. Frank. 636 páginas., Cuarta Parte: Los mercados de
factores: el trabajo y el capital. La tierra no existe como factor de producción.
Economía: principios, problemas y políticas de Campbell Mc Connell y Stanley L. Blue. 862
páginas..Parte 4: Microeconomía de los mercados de recursos. El Cap. 29 trata de Rentas,
intereses y beneficios. Sólo cuatro 4 páginas al factor tierra.
Economía de Stanley Fischer, Rudiger Dornbusch y Richard Schmalensee. 983 páginas. Parte
Cuarta: Mercados de factores y distribución de las rentas y en el Cap 18: La riqueza tangible: el capital y la tierra, una página a esta última.
Eonomía de John B. Taylor. 1032 páginas. Cap 12: Mercado del trabajo y el Cap. 13: Mercado de capitales. La tierra no existe en la ciencia económica.
El profesor Foldvary de Santa Clara University, California, comienza su “Manual” de una manera absolutamente distinta e intentaremos aclarar aquellos temas que los autores comentados no lo tratan, o lo tratan muy superficialmente, haciendo endeble toda la estructura científica que elaboran posteriormente.
El Capítulo 1 se titula “Los fundamentos de la teoría económica” y consta de los siguientes
subtítulos.
a. La búsqueda de la prosperidad económica con justicia, que es el verdadero propósito de la ciencia económica.
b. El concepto de los modelos económicos. Sostiene que no es necesario una alta matemática para entender los conceptos básicos y las teorías económicas (el profesor Foldvary tiene un Master en Informática),
c. Economía positiva y normativa, se requiere una ética universal. Ética racional que no sólo sea importante para la política económica sino para entender la economía de mercado.
d. El fundamento ética de la economía de mercado. No es suficiente expresar que el mercado
se conforma de actos voluntarios sino que se requiere de ciertas normas de ética para entender cuáles actos son voluntarios o no.
e. Significado y metodología de la ciencia económica. Se define a la economía como la ciencia de la utilidad, ya que es un hecho fundamental que los recuraos naturales mediante los cuales producimos riqueza son escasos. En cuanto a la metodología de una ciencia nos referimos a los métodos técnicos y a la filosofía científica utilizada en la obtención de conocimientos.
La metodología utilizada por el autor es “fundacional” La economía fundacional se basa en la razón con el empleo de la lógica y la evidencia empírica. Sus principios básicos incluye la definición de términos clave, la “taxonomía” o división en categorías significativas, la formulación de premisas universales referidas al campo en estudio, la deducción de teorías puras mediante una rigurosa lógica (que no tiene porque incluir matemática), eldescubrimiento de conocimientos empíricos mediante la observación y la realización, puesto que nuestra percepción esta teñida por nuestras interpretaciones y el descubrimiento de teorías específicas, observando hechos,
personas, áreas e historias mediante conjeturas e hipótesis confirmadas mediante el test de datos.
Definidos los temas clave, el campo científico requiere contar con premisas fundamentales o
primeros principios. Son proposiciones o afirmaciones aplicadas a todo el universo del campo científico En las ciencias sociales, esto significa que tales proposiciones son válidas para todas las personas, en todo tiempo y lugar, para todas las culturas.
Las siguientes proposiciones universales son fundacionales en economía.
A. Proposiciones acerca de los recursos físicos y tecnológicos
1. Algunos recursos naturales son escasos respecto a los deseos humanos
2. Los recursos varían en calidad
3. El empleo de una determinada cantidad de recursos, después de cierto tiempo, producen
menor cantidad de output (ley de los rendimientos decrecientes o proporciones variables)
4. Diferentes cantidades y métodos de producción producen diferentes cantidades de output
(rendimientos a escala y las técnicas utilizadas suelen variar continuamente).
PROGRAMA DE ESTUDIOS DE LA ECONOMÍA DEL SECTOR PÚBLICO ARGENTINO (PEESPA)
B. Proposiciones acerca de la biología humana
5. Los seres humanos pertenecen a una misma especie
6. La vida humana es finita
7. Los seres humanos tienen hijos que requieren cuidado y ancianos que no están capacitados
para trabajar por más tiempo.
C. Proposiciones sobre la conducta y el pensamiento humano
8. Los seres humanos tienen fines: propósitos, deseos y necesidades
9. Los seres humanos son capaces de ordenar jerárquicamente sus propósitos de mayor a menor
importancia
10. Los deseos humanos son ilimitados
11. Los valores humanos (materiales y morales) son subjetivos
12. Los seres humanos economizan: es decir, desean obtener con el menor esfuerzo posible el
máximo producto o equivalentemente con cierto nivel de esfuerzo obtener lo máximo posible.
13. Los deseos humanos conllevan al propio interés; fines conectados con su propia
supervivencia, felicidad, poder y amor propio.
14. La gente tiene tendencia a tener preferencia temporal: prefiere los bienes presentes a los bienes futuros.
D. Proposiciones acera del futuro
15. El futuro es incierto.
La producción de riqueza
Según la Biblia, nuestra economía empieza con la Creación del Universo. Al comienzo fue el
Universo y la Tierra. Luego vinieron los seres humanos. La economía es una ciencia social, es decir, ciencia entre personas. Desde que los seres humanos son los sujetos de la ciencia, ellos forman una categoría importante pata el análisis. Así dividimos el Universo en seres humanos y Naturaleza, definida como cualquier cosa no afectada por los seres humanos. Desde que los seres humanos usan la naturaleza para satisfacer sus necesidades y deseos, la Naturaleza recibe el nombre de recursos naturales.
Las cosas que los seres humanos crean con su esfuerzo, utilizando elementos de la Naturaleza, se llama “riqueza económica”. Son cosas valoradas por los sujetos y que se ofrecen en cambio.
La riqueza económica tiene un valor de mercado y ese valor se refiere a objetos reales y que pueden ser cambiados (compradas o vendidas) en el mercado.
Ejemplo: La moneda no es riqueza económica porque la gente no la quiere por si mismo sino por lo que se puede comprar con ella (no tiene valor intrínseco).
Como la riqueza económica no es un recurso natural ni una persona, ella da origen a una tercera categoría dentro de los elementos económicos.
La riqueza económica la representamos algebraicamente mediante la función:
Q = f ( T, L, K)
donde Q = riqueza económica, f: función, T: T tierra, L: Trabajo y K: Capital
Ejemplos: bien privado. Q =pan, T: el espacio físico que ocupa la panadería, L: el maestro de pala y K: horno e instalaciones
Bien público: Q= servicio de salud, T: espacio que ocupa el hospital, L: médicos y paramédicos, K:quirófano.
Si la tierra, el trabajo y el capital son los tres elementos básicos del fenómeno económico, es necesario dedicarle más atención a cada uno de ellos, especialmente a la tierra que es la cenicienta de la economía oficial. Pues no sólo es el hábitat puesto a disposición de los seres humanos por Dios, sino para que se gane el pan con el sudor de su frente. Es necesario comenzar a estudiar el proceso de formación de la riqueza económica, analizando previamente las características y cualidades de cada factor productivo en particular, siendo primero la tierra luego los seres humanos y finalmente el capital. Los tres factores son igualmente importantes, pero no se puede ignorar -intencionadamente o no- que de la buena asignación económica y justa
de la tierra se determina la estructura de la sociedad. A manera de ejemplo, compárese
sociedades de cualquier país de América Latina frente a Canadá, Australia, New Zealand.
El economista Walter Isard en su libro “Location and space-economy” se burla de los economistas porque dice “actúan y desarrollan sus modelos y teorías como si estuviesen suspendidos en el aire”. Isard destaca que el sesgo anglosajón es que señala el tiempo como única variable con significación en el análisis y en los modelos de naturaleza dinámica. La tradición proviene del economista Alfred Marshall, siguió con Hicks, Lange, Samuelson y la corriente americana actual.
El factor espacio no existe en el campo de la economía ya que se reduce a que los factores,
productos, bienes y consumidores se concentran en un punto. En este sentido, la Escuela
alemana a través de Alfred Weber, von Thunen, Laundhart, Roscher, Schäflle, Engländer, Rischl, Predöhl, Palander y Lösch con sus aportes a la “Raumwirtaschaft” supera al pensamiento anglosajón. Ello se traduce en que el Estado tenga en una de sus funciones fundamentales el de establecer un ordenamiento territorial que haga la vida digna.para ello, en Alemania existe un Ministerio dedicado al ordenamiento del espacio (Bundesministerium für Raumordnung, Bauwesen und Städtebau). Más está decir que tal sesgo se reproduce en el pensamiento argentino actual, excepto en casos como el del fallecido economista platense Horacio Nuñez Miñana que formó Escuela en la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata.
A continuación analizaremos brevemente aquellos conceptos clave, especialmente la tierra y sus características.
El significado de la tierra desde el punto de vista de la ciencia económica La tierra consiste en todos los recursos naturales, incluyendo los minerales, metales, petróleo,
bosques, selvas, formas de vida salvaje, los océanos, los ríos, los lagos, la atmósfera, el
spectrum electromagnético que permite la transmisión de la radio y la TV, y el espacio
tridimensional de la Tierra (Earth).
La primera proposición universal de teoría económica establece que la tierra es escasa. De todos los tipos de recursos naturales, el más familiar en la vida cotidiana es la superficie terrestre, donde vivimos y trabajamos. Ella recibe un valor de mercado debido a su utilidad en el tiempo y a su escasez de buena calidad.
Llama la atención que la superficie de la tierra de buena calidad se comercialice en el mercado como una mercancía cualquiera y sea objeto de propiedad privada, mientras que la Tierra hacia su subsuelo sea propiedad de las Provincias (según la Constitución Nacional vigente), quienes la entregan en explotación previo pago de un suculento canon (regalías) asimismo el otorgamiento de licencias por parte del Estado Nacional para usar las ondas electromagnéticas, previo pago de un canon por un tiempo determinado. ¿Por qué cuando nos referimos al recurso natural(superficie terrestre) este puede ser comercializado como si se tratara de una simple mercancía o bien económico o riqueza económica cuando en realidad es parte de la Naturaleza. Los Manuales antes mencionados no explican nada al respecto.
La problemática de la tierra
1. La tierra es muy desigual en cuanto a su productividad
1.1 la tierra agrícola y ganadera se caracteriza por su fertilidad
1.2 la minería por la existencia de depósitos más o menor ricos
1.3 la comercial por ser más favorable para los negocios
1.4 la construcción requiere las mejores localizaciones
2. A medida que la población crece, el trabajo se extiende hacia tierras menos
productivas.
3. A medida que aumenta el número de habitantes, la asociación productiva se amplia y la eficiencia del trabajo se eleva por la división del trabajo
4. La desigual productividad del suelo significa que cada porción posee una capacidad especial, propia y característica.
5. Las ventajas que unas tierras poseen sobre otras se denomina renta económica
de la tierra.
6. La renta económica se mide siempre por comparación con las tierras de calidad
inferior en explotación.
7. El desarrollo económico de un país origina el crecimiento constante y progresivo
de la renta de la tierra.
8. La ley de la renta de la tierra determina que la renta surge para cualquier porción
de tierra por el exceso de su productividad sobre un área igual de tierra menos
productiva en uso, cuando a una y otra se aplica el esfuerzo más eficaz y productivo.
9. ¿A quién corresponde la renta de la tierra? Según el derecho de propiedad: toda cosa pertenece a quien la obtiene o produce con su esfuerzo. Es decir, el título legítimo de propiedad es únicamente el trabajo o lo haya obtenido legítimamente de quien lo haya producido con el suyo.
10. ¿Quién crea la renta de la tierra? Es el resultado de un doble fenómeno: de ampliar el trabajo a tierras de inferior productividad y acrecentar la eficiencia productiva del trabajo.
11. El incremento en la productividad de la tierra no es debido a la acción particular de
este o aquel individuo, sino es el resultado del conjunto de la sociedad, es decir, es
producto de la acción colectiva.
12. Representaremos en el CUADRO 1 el esquema de cómo se genera la renta y cómo se distribuye entre los factores productivos.
CUADRO 1
Producción y distribución de la renta de la tierra (renta económica)
ZONA (1) PARCELA (2) Q/P (3) Qt (4) R (5) Rt (6) W (7) Wt (8) Dt (9)
1° 200 600 120000 320 64000 280 56000 120000
2° 300 500 150000 220 66000 280 84000 150000
3° 400 400 160000 120 48000 280 112000 160000
4° 500 320 160000 40 20000 280 140000 160000
5° 600 280 168000 0 0 280 168000 168000
TOTAL 2000 2100 758000 700 198000 1400 560000 758000
(1) Indica cantidad decreciente de las parcelas
(2) Cantidad de parcelas por zona
(3) Producción/parcela en Kg
(4) Producción total por categoría (Kg)
(5) Renta de la tierra con respecto a la ultima categoría en producción
(6) Renta total por categoría (2) por (5) Kg
(7) Salario (3) – (5) Kg para todas las categorías
(8) Salarios total por categoría (3) por (7) Kg
(9) Distribución total (6) + (8) entre factores productivos (8) incluye distribución al K
13. Aquí quisiéramos reflexionar sobre el concepto de renta. La palabra renta tiene distintos significados, pero en la economía el sentido preciso es el de renta económica de la tierra. Los “Manuales de Economía” están plagados de conceptos que llevan más confusión a quienes estudian con esos textos. Por ejemplo, se habla de capital humano cuando en realidad capital es un factor de producción: edificios, tornos, semillas mientras que el ser humano es una persona o sujeto de la ciencia social y no un objeto. .Asimismo se habla de intereses negativos, cuando el interés es una prima que recibe el ahorrista por haber postergado el consumo presente por consumo futuro, mientras que intereses negativos vienen a ser una especie de subsidio al inversor, lo que puede llegar a que un proyecto no rentable se convierta en rentable. Son casos típicos de metáforas del lenguaje que poco
ayudan a la pureza del lenguaje científico.
El valor de la tierra se debe a la escasez relativa respecto a los seres humanos y a varios razones:
recursos materiales fijos (minerales, petróleo), a recursos renovables (vida silvestre, fertilidad, suelo, luz solar, agua) y al espacio o localización determinada.
Conclusiones del CUADRO 1:
1. El cultivo de la última tierra cultivada se llama cultivo marginal
2. En general, la última tierra utilizada se llama producción marginal
3. El agricultor de la zona 1ª.obtiene los mayores ingresos (renta económica) debido al
incremento poblacional y a la merma de la productividad de la tierra.
4. La renta de la tierra aumenta a medida que ingresan tierras de menor productividad. Por
ejemplo, si agregaramos una 6ª Zona de 500 parcelas con una producción de 120 Kg/p
resulta una nueva renta para la Zona 1ª de 480 Kg/p en vez de 320 kg/p y el salario se
reduciría a 120 kg/p. en vez de 280m
5. El salario se define por el ingreso percibido por el cultivo marginal.
6. El salario disminuye a medida que se incrementa el valor de la renta de la tierra.
Método Foldvary para estimar el valor de la propiedad y cálculo de la renta de la tierra
El precio de la tierra se calcula según la fórmula siguiente:
P = r / (i + t),
siendo P igual al valor del inmueble, r igual a la renta anual, i igual a la tasa de interés real
(menos inflación) y t igual a la alícuota impositiva.
Ejemplo: Sea r = 10.200 pesos anuales (alquiler de 850 pesos mensuales en12 meses).
i = interés real (15% anual nominal menos 8% inflación anual) = 7% anual.
t = 10% anual sobre precio del inmueble
P = 10.200/0,07+0,10 = 60.000 pesos
PROGRAMA DE ESTUDIOS DE LA ECONOMÍA DEL SECTOR PÚBLICO ARGENTINO (PEESPA)
f = fracción de la renta de la tierra
f = t / (t+i)
si t= 0,10 e i= 0,07
resulta f = 0,10 / =,10 + 0,07 = 58 % de la renta
Si quiero gravar el 80% de la renta de la tierra utilizo la fórmula siguiente:
t = f .x i / 1 – f
Sea f= 80 % a gravar = 0,8
i= 5% anual =0,05
resulta: t = 0,80 x 0,05 / 1- 0,80 = 0,20 ó 20%
Moraleja: Con esa tasa del 20% se capta el 80% de la renta de la tierra.
Si t = 20% = 0,20
P = i / ( i +t ) = 0,05 / 0,05 + 0,20 = 20% el precio no gravado.
Consecuencias de la renta de la tierra para la sociedad
1. El propietario privado tiene el privilegio que supone la apropiación de la renta económica de la tierra, cuando en realidad la renta ha sido generada por la sociedad (sólo pude tener derecho únicamente sobre las mejoras, que son capital propio). El propósito es que la sociedad recupere parte de la renta que ha generado, aun cuando el propietario no se vea afectado en su titularidad.
2. El propietario privado no puede tampoco dejar sin explotar o explotar parcialmente la
parcela que ocupa (pues debe pagar la renta sin importar si la explote o no).
3. Cuando la renta de la tierra es percibida por la sociedad los salarios son iguales en toda clase de tierras.
4. El salario esta constituido por el rendimiento íntegro de las tierras inferiores en explotación.
5. Los salarios están determinados por el producto que el trabajo obtiene en las tierras de
mayor capacidad productiva que es accesible sin pagar renta.
6. Es un grave error considerar primero la producción y luego la distribución. La producción y la distribución son simultáneas, a la vez que se produce se distribuye.
Especulación en el uso de la tierra La gente observa que la renta crece y tiende a ocupar tierras menos productivas. Algunos adquieren tierras no para ser utilizadas en el proceso productivo sino pensando en función del futuro incremento de la renta. El efecto de la especulación de la tierra es mover más rápidamente el área de cultivo marginal hacia tierras de menor productividad, reduciendo el salario e incrementado la renta lo más rápido posible.
El CUADRO 2 muestra el caso de que se dejan de explotar ciertas tierras de mejor calidad para dar origen al nacimiento de la falsa renta.
CUADRO 2
Producción y distribución de la renta de la tierra (especulación y falsa renta)
ZONA (1) PARCELA (2) Q/P (3) Qt (4) R (5) Rt (6) W (7) Wt (8) Dt (9)
1° 160 (40) 600 96000 400 64000 200 32000 96000
2° 240 (60) 500 120000 300 72000 200 48000 120000
3° 310 (90) 400 124000 200 62000 200 62000 124000
4° 500 —– 320 160000 120 60000 200 100000 192000
5° 600 —– 280 168000 80 48000 200 120000 224000
TOTAL 1810 —– 2100 668000 1100 306000 1000 362000 668000
6° 450 —— 200 90000 0 0 200 90000 90000
TOTAL 2260 —– 2300 758000 1100 306000 1200 452000 758000
Observaciones:
1 R se incrementó no por aumento de la población sino por especulación de 320 a 400kg
2 Especulación 40, 60 y 90 parcelas de 1°, 2° y 3° Zonas (190 parcelas)
3 190 parcelas es menor que 450 parcelas adicionales de 6° zona
4 450 parcelas adicionales para producción 90000 Kg. e igualan los 758000
5 La igual producción requiere empleo de mas trabajadores y capital pero menor nivel salarial (de 280 a 200 Kg)
Renta urbana
Friedrich von Wieser, economista austriaco, estudió y comprobó que la renta urbana es aquello que se paga como “premio” por las ventajas de su mejor localización. La renta urbana crece 1ª por efecto de la población creciente, 2ª por el mayor tamaño de las ciudades y 3ª por incremento de más actividades económicas y no económicas.
Generalización del tema de la renta de la tierra El modelo agrario que hemos desarrollado, se puede generalizar para la tierra que se destine a cualquier uso. La ley de la renta se aplica a toda la tierra, urbana, rural o de cualquier otro tipo. Un aspecto importante del incremento de la productividad es contar con la disponibilidad de medios de transporte: rutas, vehículos, ferrocarriles, buses, comunicaciones. El teórico de la localización
económica (incluyendo el transporte) fue Johann Henriech von Thunen (1783-18529), que
desarrolló el tema en su famosa obra “El Estado aislado” (1826). Como hemos visto en el modelo agrario, el incremento de la productividad aumenta la renta de la tierra afectada. La productividad debido a la infraestructura existente como autopistas, ferrocarriles, buses, comunicaciones, termina necesariamente incrementando la renta de la tierra.
La oferta y demanda de tierra y la renta
La cantidad fija del recurso natural es constante. El espacio no se puede importar y no se puede “fabricar”” como sucede con las mercancías. La cantidad de espacio es fija. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires tiene una superficie de 204 km2.
Si toda o parte de la renta se recauda por la comunidad, la oferta no se verá afectada. Si el canon es mayor que la renta, la gente no tendría interés en mantener la propiedad de la tierra. En la medida que la renta recaudada no sea mayor que la renta normal, no afecta a la demanda; no reduce ni incrementa el pago por parte del ocupante o tenedor. Si el propietario ya ha cargado toda la renta posible a lo que paga el ocupante, la renta recaudada será cargada indefectiblemente al propietario y éste no la podrá transferir al locatario.
Poder monopólico de la tierra
Winston Churchill en Edinburgh, Escocia, en julio de 1909, dijo: lo siguiente:”es absolutamente exacto que el monopolio de la tierra no es solo un monopolio, sino a lo lejos el mayor monopolio. Es un monopolio perpetuo y es la madre de todos las formas de monopolio”.
¿Cómo se puede hablar lógicamente de monopolio de la tierra, si monopolio significa el poder exclusivo en la venta de una mercancía? Para analizar el monopolio de la tierra, debemos considerar la naturaleza de un terreno o parcela. Cuando alguien busca comprar un terreno o parcela la ubicación o localización es el factor decisivo. Desde que la tierra es única, cada terreno o parcela tiene un micro-monopolio de localización y casi nunca tiene sustituto. La literatura económica alemana prefiere hablar de “monopolio de clase”.
Efecto derrame urbano (urban sprawl)
Urban sprawl es la excesiva urbanización hacia las zonas rurales o suburbanas. La expansión
daña la tierra agraria y natural concomitante, decrece la eficiencia de las ciudades, lleva a un considerable despilfarro de infraestructura con rutas, autopistas, cañerías, sistema de iluminación.
La mayor ineficiencia consiste en el mayor tiempo que se consume en el traslado del hogar altrabajo y viceversa. El costo del transporte tanto para bienes urbanos como rurales crea y produce un despilfarro de combustible. El urban sprawl tiende a ser horrible, como se aprecia en nuestro país carente de una mínima planificación del espacio. Asimismo, contribuye el urban sprawl ha significado un subsidio a los servicios públicos: rutas, autopistas, cañerías, desagües, iluminación,seguridad, servicio de bomberos, plazas, escuelas, hospitales y otros bienes y servicios locales.
Estos servicios son provistos, generalmente, a expensas del contribuyente de la ciudad, del
distrito e incluso con ayuda de las máximas autoridades nacionales. Son subsidios que el usuario de la tierra suburbana considera libre, es decir, gratuito ya que: no contribuye a financiar su costo y por consiguiente incrementa el uso y la demanda de esos servicios (free-rider).
El sistema impositivo vigente es el mejor contribuyente a la urban sprawl. El uso vertical del espacio se grava con impuestos sobre los edificios, mientras que el uso horizontal del espacio está subsidiado.
Subsidios agrícolas
David Ricardo, sostenía que si el Estado aumenta artificialmente el valor de un producto, por ejemplo en nuestro caso el te, el valor de la tierra que produce ese bien aumenta. Si se grava la importación de te, ello aumentará el precio que fijen las chacareros y consecuentemente la renta de la tierra. La renta continuará aumentando hasta que efectivamente se agoten los beneficios que el chacarero obtuvo al rentar la tierra.
Conclusiones y recomendaciones generales La tierra juega un rol importante como factor de producción que no es producido por el esfuerzo humano y es completamente diferente a los otros dos factores: el capital y el trabajo, como asimismo en la distribución en cuanto a salario e interés.
A continuación trataremos de mencionar algunas consecuencias que podrían inferirse y que
titulamos consecuencias primarias y consecuencias secundarias Consecuencias primarias
La renta normal de la tierra surge, crece y alcanza cifras elevadísimas a medida que progresa una Nación.
En primer lugar, según los autores Atkinsons y Stiglitz en su “Lectures” desarrollan un modelo, que en homenaje al economista americano Henry George autor del famoso libro “Progreso y Miseria” llaman “Ley Henry George, llegan a la conclusión que los recursos que se generan a través de la renta de la tierra alcanzan para financiar los bienes públicos que demanda la sociedad. A este respecto creemos que eso más bien dependerá de las expectativas que muestren los miembros de esa sociedad.
En segundo lugar, el cobro por parte de la sociedad de la renta de la tierra, haría que no existirá ni especulación y ni falsa renta, ya que todas las tierras disponibles deberían ponerse en producción, elevando de esta manera los salarios, por una parte, y desaparecerá automáticamente la desocupación y subocupación, por la otra parte.
En tercer lugar, siendo la renta de la tierra el ingreso natural del Estado, el régimen tributario perderá vigencia no sólo por ser ineficiente e injusto sino extravagante y absurdo, pues no hay acto humano que no esté explicita o implícitamente gravado. Vamos a mostrar con dos ejemplos el absurdo sistema tributario argentino.
Las locaciones comerciales por encima de 1.500 pesos mensuales deben pagar el Impuesto al
Valor Agregado. En zonas muy comerciales los alquileres pasan los 10.000 pesos mensuales.
¿Cuál es la decisión que toma el locador para no someter a gravamen sus ingresos con el 21%
mensual? Firma el contrato con el locatario bajo las siguientes condiciones.: se fija el alquiler en 1.490 pesos mensuales y se firman tantos pagares por 8.510 pesos mensuales, generalmente ante un estudio jurídico. En primer lugar, el locador no quiere que se le descuenten 2100 pesos mensuales, además el hecho de declarar el verdadero valor significaría que debería pagar Impuesto a las Ganancias al hacer su liquidación anual y en tercer lugar debería contratar los servicios de un contador público para que le lleve los libros de las liquidaciones y presentaciones mensuales de los alquileres que debe efectuar en forma periódica. Todo esto surge como consecuencia de que el sistema impositivo argentino es de declaración jurada y no objetivo como sería si se funda en el cobro de la renta de la tierra por la sociedad, puesto que todo el mundo, no solo el locador sino cualquier persona, conoce el valor locativo de la vivienda o comercio. Un porcentaje anual sobre el valor de mercado de la parcela de la tierra excluyendo el edificio haría más transparente la gestión contractual y la relación con el Estado.
El segundo ejemplo son los derechos de exportación sobre cereales y oleaginosas por parte del Estrado Nacional. El productor o el exportador se niegan a pagar el derecho y con razón. Por que?
Porque el derecho que se fija no se tiene en cuenta las características propias del campo de donde proviene el cereal o la oleaginosa. Es decir, a unos le puede absorber la renta pero a otros por encima de la renta de la tierra lo cual le grava el capital y el trabajo personal. Si el Estado nacional aplicara un canon para absorber parte de la renta de la tierra según el valor de mercado, el productor no podría ocultar el valor ya que es un dato objetivo a disposición de cualquier persona, mientras la declaración jurada que se presenta ante la Aduana o la AFIP está sujeta siempre a evasión o elusión fiscal.
En tercer lugar, como consecuencia del incremento de los salarios, la desaparición de la
desocupación y la existencia de tierras disponibles para quienes la quieran trabajar, reducirá la intervención del Estado en múltiples formas, relajando la legislación creada para “proteger” a los trabajadores ante las injusticias causadas por los monopolios, comenzando por el monopolio de la tierra, lo que ha llevado a las llamadas “leyes sociales” con la creación de numerosos organismos, reparticiones, entes, entidades colmadas de personal que poco hacen para incrementar la productividad sino más para dificultarla y que aumentar los gastos públicos, obligando a nuevos financiamientos creando estrafalarios impuestos, tributos, cargas y contribuciones sociales o mediante endeudamiento público o crédito externo.
En cuarto lugar, la idea de J.B.Alberdi “gobernar es poblar” se vería traducida en la realidad porque seria necesario contar con mano de obra para promover el desarrollo y el crecimiento del país que no se podrá llevar nunca a cabo con una densidad demográfica actual de apenas 11 h/km2 para el inmenso territorio argentino. Modestamente debería pensarse en una densidad de 80/100 personas por km2, lo que daría una población global de 240 a 300 millones para nuestro país.
En quinto lugar, el canon a establecer que no es impuesto porque el canon es el pago por el uso de un recurso natural como son las regalías petroleras o la licencia para el uso de las ondas electromagnéticas, mientras que un impuesto en una exacción coercitiva sobre el patrimonio del contribuyente, variará de acuerdo a las características propias de la tierra (sea agrícola, ganadera, minera, comercial, industrial, urbana, residencial, etc), correspondiendo el pago y cobro a la jurisdicción territorial que corresponda (provincia o municipio).
Ejemplo: El Ex Destacamento Palermo, que pertenece al Ejército Argentino ocupa unas 10
hectáreas en la mejor zona de la ciudad de Buenos Aires. Su valor estimado es de 300 millones de dólares, lo cual pensando en un bajo canon de 2% anual, la CABA podría recaudar por lo menos 6 millones de dólares al año, lo que obligaría a esa repartición nacional abandonar el lugar y buscar otro destino. El predio liberado debería ofrecerse en enfiteusis a aquellos que quisieran explotarlo racionalmente. Lo mismo ocurre a nivel provincial donde existen reparticiones nacionales que ocupan gran parte de las provincias y que deberían pagar un canon a las provincias por las tierras que ocupan. Por ejemplo, en la Provincia de Neuquén, la represa Chocón-Cerros Colorados, Parques Nacionales y otras entidades nacionales ocupan parte del territorio provincial, obtienendo ingresos para la Nación sin aporte alguno para la misma.
Consecuencias secundarias
En cuanto a las consecuencias secundarias, en primer lugar, podríamos mencionar que la libertad de trabajo debido a la existencia de una gran oferta de tierra de todo tipo permitiría que muchas instituciones creadas a lo largos de los años para proteger a los supuestos más necesitados tenderían a perder relevancia social (sindicatos, gremios, asociaciones profesionales, obras sociales, etc) porque la dignidad humana así lo resolverá por su cuenta. El mejor ejemplo histórico, fue la formación de Australia que en su primera etapa se pobló con ladrones y prostitutas que eran enviados desde el Commonwealth y a quienes les ofrecía tierras libres. Así se formó la Nación que citamos como modelo de alto bienestar, crecimiento económico y bajo nivel de corrupción.
En segundo lugar, al disminuir el valor venal de la tierra como consecuencia de la desaparición de la especulación y de la falsa renta, se facilita la adquisición de viviendas, reducidos sus costos no solo de los costos de la construcción sino de los costos financieros que se sustentan fundamentalmente en la percepción de la renta de la tierra por parte del sistema financiera.
Asimismo, desaparecerán las villas miseria, el hacinamiento y otros vicios sociales que son
producto de esta realidad socio-económica. El mejor ejemplo es New Zealand que no solo no
tiene “villas miseria” sino alto nivel de vida acompañado de un exceso de oferta de viviendas. El contraejemplo es Argentina con un déficit de más de 3 millones de viviendas, al margen de las viviendas obsoletas existentes.
Notas adicionales sobre el vocablo tierra y sus singularidades Como la literatura económica que utilizamos proviene preferentemente del idioma inglés, es necesario ser muy cuidadoso en la traducción de los conceptos al español porque sino puede ser que distorsionemos las ideas que queremos reflejar en nuestra realidad. Vayamos a manera de
ejemplo al uso de términos utilizados en idioma inglés, vocablos que, en mayor o menor medida,
se refieren a la tierra, pero a qué clase de tierra, ya que económicamente no es lo mismo el significado de uno u otro. Vayamos a ver cómo define cada término el Oxford Dictionary..
“land”: the solid dry part of the Earth’s surface contrasted with sea or water.
“ground”: the solid surface of the Earth
“space”: a large area, esp of land not built on
“plot: a small marked” piece of land used or intended for a special purpose
“soil”: the upper layer of Earth in which plants, trees etc grow
“place”: a particular area or position / a building or area of land used for a particular purpose.
“site”: a place where a biulding, town etc. was, is or will be situated.
“nature”: the whole universe and every created not artificial thing
“Earth”: this World. The surface of the world contrasted with the sky or sea.
“real state”: houses or land
“real property”: property consisting of land or buildings.
Esta sola mención justificaría un mejor tratamiento académico y profesional por parte de los economistas como se puede inferir de la crisis económica de los Estados Unidos y no verla sólo como una crisis financiera que se resolverá con mayor emisión de dólares para financiar empresas e instituciones en quiebra económica. El profesor Fred Foldvary en un trabajo del año 2005 pronosticó una crisis inmobiliaria en el año 2008 atribuida al incremento de la renta de la tierra. La crisis financiera fue una mera consecuencia.
En cuanto a la tierra y su singularidad seguiremos el pensamiento de dos economistas
norteamericanos: Fred Foldvary y M.Mason Gaffney.
Según el profesor Foldvary el factor de producción tierra tiene las siguientes características:
1. Es un factor de oferta fija. El espacio físico no puede ser ampliado ni reducido.
2. La tierra no sólo es fija en extensión sino también en movilidad a diferencia de las
personas que pueden emigrar o de los bienes de capital que pueden ser muebles o inmuebles.
3. La tierra no puede ser importada. Aun en el caso de los edificios y otras estructuras fijas, la tierra difiere de estos casos en que son creados por el hombre y sus creadores deciden donde ubicarlos.
4. Finalmente, la tierra no es algo que debe ser descubierta. Una vez que el hombre
descubrió que la tierra tenía forma de esfera y determinó su aproximado tamaño, reconoció
que era “algo allí afuera” El espíritu empresarial fue vital para descubrir las mejores rutas, las mejores zonas y regiones y descubrir el verdadero valor potencial de esas zonas o regiones.
En cuanto a las características adicionales destacadas por el profesor M. Mason Gaffney,
mencionamos a las siguientes:
1. La tierra no es producible ni reproducible como sucede con cualquier bien económico.
2. La tierra como “sitio” es permanente y reciclable. Hoy hay en este sitio una casa mañana
podrá haber un negocio.
3. La oferta de tierra es fija. Por consiguiente al aumentar la población la demanda se
desplaza y aumenta la renta económica a favor del propietario o de la sociedad.
4. La tierra es inmóvil en el espacio y no controlable en el tiempo. La esquina de Av.
Corrientes y San Martín fue ayer, es hoy y será mañana.
5. La tierra no cambia, ella es reciclable y adaptable
6. La tierra no es intercambiable con capital. La tierra es Naturaleza fuera del hombre, el
capital es riqueza destinada a producir más riqueza. Ejemplo un torno.
7. La renta de la tierra está sujeta a las fuerzas del mercado que difieren de aquellas que
determinan la tasa de interés (precio del capital).
8. El precio de la tierra guía a los inversores y determina el carácter del capital cuando el capital sustituye a la tierra.
9. La tierra es limitada. La Ciudad de Buenos Aires tiene 204 km2.desde su origen como
distrito federal.
10. El valor de la tierra no es un “fondo” económico.
El enfoque que hemos tratado de analizar y subrayar y que pocas páginas destinan los “Manuales de Economía”, hace que el profesional en ciencias económicas adolezca de una formación sesgada y no logre visualizar soluciones a problemas tan acuciantes como son la pobreza, la desocupación, el hacinamiento, la inflación, los pésimos servicios públicos (transporte, salud, educación, justicia), crisis recurrentes, déficit fiscales, endeudamiento público, corrupción.
Buenos Aires, 19 de noviembre de 2009
Lic. Natalia Arbelo
Prof. Guillermo A. Sandler

“SERA UNA PESADA HERENCIA” Dr. Raúl E. Cuello

Posted by admin on enero 18th, 2010

DEDICO ESTA NOTA A MIS AMIGOS, A LOS QUE PRETENDO APORTAR ELEMENTOS PARA EL ANALISIS DEL LLAMADO MILAGRO SOJERO. SE TRATA DE UN PAQUETE TECNOLOGICO QUE EXPLOTA A LA TIERRA CON CRITERIO DE MINERIA. LOS COSTOS SOCIALES SON CUIDADOSAMENTE OCULTADOS POR EL COMPLEJO AGRO-INDUSTRIAL-EXPORTADOR.
NO SERA PUBLICADA EN NINGUN MEDIO.
CORDIALMENTE, RAUL CUELLO

El paquete tecnológico sojero-

Durante el año 2008 las retenciones a las exportaciones representaron el 16,4% del total de los ingresos tributarios, fueron superiores en 184% a la recaudación de débitos bancarios, al 372% de combustibles, al 640% de impuestos internos, representó el 69% del Impuesto a las ganancias y el 45% del IVA. Como se aprecia, se trata de un recurso no coparticipable, del que va a resultar difícil prescindir fuera del marco de una profunda reforma del Régimen Rentístico Argentino.
De ese total, el aporte más importante se obtiene de las exportaciones de soja, que para esta campaña totalizarían el equivalente a no menos de u$s 6500 millones a las cotizaciones actuales y tipo de cambio vigente, para las arcas fiscales. Sería el fruto de una cosecha de 50.000.000 de toneladas que representaría el 50% de la producción total de los principales cultivos argentinos.
Naturalmente hay quienes consideran a este cultivo como verdaderamente relevante, un indudable aporte para la economía argentina y lo exponen como un adelanto tecnológico sin revelar al mismo tiempo, que esas ventajas tiene un alto costo social por las des economías externas que genera. Esta nota tiene como propósito señalar, precisamente cuáles son esos costos y alertar a los estudiosos respecto de las consecuencias a mediano y largo plazo del modelo de explotación agrícola instalado.
LA NUEVA TECNOLOGIA
En la actualidad son más de 20 millones de hectáreas las que se dedican en nuestro país a la producción de cultivos modificados genéticamente, los cuales conllevan la adopción de “un paquete tecnológico” basado en una alta carga de fertilizantes e insumos químicos con fuerte impacto en la flora microbiana y la diversidad biológica. Se trata de un proceso que se inició en la década de los años setenta primero con la certificación de semillas, al cual siguieron los agroquímicos y más tarde la introducción de maquinarias de alta capacidad de empuje, arrastre y automotrices, lo cual permitió un aumento en los niveles de productividad y concluye con la adopción de las semillas transgénicas.
La nueva técnica implicó la adopción de economías de escala dado el costo de los equipos a ser utilizados con el sistema de “siembra directa” , lo cual produjo la desaparición de más de 150.000 productores medianos y pequeños que no pudieron adaptarse a una situación que además los enfrentaba a la desventaja financiera de no poder hacer frente a los elevados precios de los insumos sin contar con créditos y además enfrentando la incertidumbre de los precios internacionales, todo lo cual podían hacer y con ventaja los “pools de siembras”, los grandes emprendedores con tradición de acopiadores y las multinacionales propietarias de silos, elevadores portuarios y plantas de moliendas para la obtención de aceites y pellets.
La mayoría de esos miles de productores, emigraron con sus familias a las ciudades, de modo que pueden estimarse en no menos de 400.000 personas las que perdieron su arraigo a la tierra y debieron emigrar a un hábitat desconocido. Pero eso no fue todo, porque a ellos se agregaron otros desplazados, como se verá.
Habida cuenta que los “nuevos productores”, tienen un perfil más cercano “al emprendedor schumpeteriano” que el tradicional hombre de campo, su objetivo es la rentabilidad y encaran la explotación de la tierra con el criterio de propio de la minería. Se trata ahora del uso de la tierra explotada sin agricultores y donde no hay prácticas conservacionistas de los suelos. El recurso se trata irracionalmente. Es que esta nueva forma de cultivar el suelo argentino, viene de la mano de grandes capitales que concentran la mayor cantidad de hectáreas en pocas manos. Y no necesariamente adquiriéndolas, sino arrendándolas lo cual empeora el cuadro de situación.
Pero la organización no se concreta a la explotación de la tierra, sino que se integra verticalmente a partir de la venta de las semillas, la provisión de los insumos y la compra de la producción para lo cual cuentan con silos, plantas procesadoras de los granos, elevadores y puertos, todo apoyado en enorme poder financiero. A diferencia de antaño en que la oferta de la producción estaba atomizada y la demanda concentrada en pocas firmas, ahora la tendencia es a la concentración de ambas. No podría ser de otra manera, ya que “el nuevo paquete” implica fuertes inversiones, particularmente en las maquinarias.
Las características de esta nueva forma de producir, son el aumento de superficie de la “unidad económica” por falta de economías de escala a medida que transcurren las campañas y la “externalización de las decisiones” ya que los productores propietarios, están forzados a comprar semillas e insumos en las variedades, calidades y precios que fijan las multinacionales y los grandes operadores locales del complejo agroindustrial. Esta modalidad operativa concluye con la caída de la rentabilidad y el endeudamiento y la pérdida de las mejoras consideradas inútiles por los arrendadores (alambrados, aguadas, corrales, mangas, montes, etc.) y a mediano plazo el agotamiento del suelo. Es que el productor termina por arrendar su campo, con precio fijado en dólares y pago por anticipado, lo cual es otro elemento que fuerza la concentración.
El resultado final es un proceso de concentración de tierras en grandes firmas, en detrimento del tejido social y la pérdida de valores culturales. El beneficio es obvio, grandes cosechas, fuertes aportes de divisas e ingresos para el Tesoro por vía impositiva. Se trata ahora de establecer los costos.
LOS COSTOS SOCIALES DEL PAQUETE TECNOLOGICO
a) Contaminación
La incorporación de las semillas transgénicas mediante la técnica conocida como “siembra directa”, tiene como efecto la disminución de tareas de laboreo del suelo que se efectúan con los métodos tradicionales de arada, rastra y siembra para eliminar por métodos las malezas conservando la flora microbiana de la tierra y el equilibrio del ecosistema. Ahora, este proceso es reemplazado por el control químico basado en la aplicación de un herbicida llamado “glifosato” que según la evolución del clima y respuesta de la semilla, debe aplicarse más de una vez en el mismo ciclo del cultivo.
La toxicidad del glifosato no se circunscribe al daño que produce a la biodiversidad de malezas, sino que está vinculado a problemas a la salud de las personas en contacto con el mismo, sino también a los cultivos aledaños. Este efecto se potencia con las aplicaciones aéreas al dispersarse en el aire produciendo verdaderas “deseconomías externas” hasta llegar a la muerte de quienes se encontraban en las cercanías de la aplicación.
Los efectos sobre las personas intoxicadas por el glifosato son: hinchazón de los pulmones, dolores gastrointestinales, neumonía, vómitos, anemia, enfermedades de piel y como efecto crónico, se anunciaron evidencias en torno a daños pulmonares, problemas de fertilidad y anomalías cromosónicas .
El glifosato es el ´mas poderoso herbicida destructor del hábitat de la flora del suelo haciendo que desaparezcan especies como lombrices, bacterias y hongos que son agentes reconstituyentes de las nutrientes del suelo. Como estas se van perdiendo con el transcurso del tiempo, se requieren dosis cada vez mayores de fertilizantes y agroquímicos químicos para obtener el crecimiento de las especies agrícolas. Es destacable el efecto residual de algunos de los elementos utilizados en la fabricación del glifosato, cuyo mayor exponente es un surfactante conocido como POEA, seguido por la isopropilamina, destructores de la membrana mucosa y de las vías respiratorias superiores.
Monsanto, una de las principales firmas productoras del glifosato, ha debido enfrentar acciones judiciales en Estados Unidos, debido a la propaganda engañosa del producto a la que expone como “biodegradable” e “inocuo para el medio ambiente”.

b) Impacto sobre el empleo
Pueden mencionarse cuatro: El primero que disminuye la demanda de mano de obra al reducirse el laboreo de la tierra ya que se produce un verdadero cambio en la función producción. El segundo, por el abandono de la explotación por parte del propietario, el que se convierte en rentista. El tercero, producido como consecuencia de las diferencias relativas de rentabilidad, que hace que se reconviertan a la agricultura, tambos y establecimientos ganaderos, los cuales son demandantes de mano de obra calificada. El cuarto, todos los contratistas rurales especialistas en alambrados, molinos, mangas, corrales, mecánicos y los profesionales y paratécnicos cuyas funciones están ligadas al desenvolvimiento de la actividad agro-ganadera.
A los mencionados deben agregarse las actividades profesionales y comerciales de los pueblos del interior de nuestro país, que van despoblándose por falta de la actividad que les daba sustento. En búsqueda de oportunidades, hay en la actualidad una emigración hacia las grandes ciudades, con pérdidas de autoestima en cada caso por descenso en el estrato ocupado antes en la distribución del ingreso.
c) Impacto Económico
La posición dominante de las empresas multinacionales proveedoras de semillas transgénicas y productos químicos, les permite captar una parte importante del negocio por medio de sus pretensiones a cobrar regalías y manejar los precios de la cadena de insumos. Hasta el año 2004 y como método de inducir el uso de la semilla se abstuvo de cobrar regalías. Lo mismo ocurrió con el glifosato al que aumentaron de precio en un 55% en la campaña 2004/05. Es decir que una vez que tienen cautivos a los productores, les manejan la ecuación de costos. Las cosas llegan hasta el punto que los productores no pueden sembrar semillas convencionales porque no las hay y tampoco las de su propia producción libremente, porque Monsanto requiere se le paguen regalías, como ya aceptaron países como Estados Unidos, Brasil y Paraguay. Las presiones que se ejercen han llegado entre nosotros a embargar buques conteniendo cargamentos de soja en puertos de destino.
Como argumento de consolidación en el mercado, las empresas vienen prometiendo desde hace quince años, la reducción en la demanda de los agroquímicos con el consiguiente impacto favorable sobre los costos y el beneficio para la salud de las personas. Pero todo sigue igual, excepto que de 60 formulaciones químicas en la pre emergencia y en la post emergencia, se pasó a solo dos: el 2 4D o el paraquat y el glifosato, sin que desaparecieran ninguno de los efectos apuntados.
ACOTACIONES FINALES
Los avances tecnológicos son los que subyacen los procesos de desarrollo económico, siempre que contribuyan a la expansión del empleo, de los ingresos, en el contexto de sociedades que mantienen sus equilibrios básicos: el político, el social y el cultural. Se debe progresar consolidando la identidad nacional.
A poco que se haya analizado, el avance de la soja en la economía argentina constituye un retraso en varios aspectos. La aceptación con muy pocos, si algún, nivel de crítica implica que estamos dispuestos a sacrificar en aras de la rentabilidad empresaria de pocos, la estabilidad económica futura sujeta al monocultivo, al costo de irreversibles daños en el ecosistema. Las decisiones en el agro argentino están fuertemente concentradas y externalizadas, en desmedro del tejido social que hace a nuestras tradiciones. Y esto no es poesía. El afán de lucro al servicio de intereses absolutamente comerciales para quienes la tierra es una “suerte de mina de características especiales” impide que se vean los daños al suelo, el proceso de deforestación, la contaminación de las aguas, la desaparición de especies silvestres. En definitiva a una tierra que se considera solo un bien de uso, que no se conoce y por la que no se tiene ningún sentimiento vinculante a ella.
El componente social está ausente en esa estrategia empresaria debido a la inacción de los sectores nacionales y del gobierno para quien “la soja” es una tabla de salvación en la coyuntura. Producimos ya no alimentos para el mundo sino un producto para alimentar ganado y aves de corral en países superpoblados.
Ya cerca del final no puede dejar de mencionarse que el 35% de retenciones a la soja debe constituir un brillante negocio para quienes disponen de la infraestructura exportadora, ya que la subdeclaración de calidades, cantidades o precios en el momento de los embarques producen una muy marcada ventaja competitiva. Que esto no es un ejercicio de imaginación lo ofrece la negociación de granos sin tener el respaldo de la documentación correspondiente para el trasporte interno.
Es pertinente terminar esta nota con una anécdota que me refiriera el Dr. Arturo Frondizi en ocasión de un viaje que hiciera a Francia. Como es de práctica, Frondizi reclamó al General De Gaulle el levantamiento de las barreras que se alzaban sobre los productos del agro argentino. El Presidente francés lo escuchó con atención y le contestó en mas o menos estos términos: “Vd tiene razón desde el punto de vista de la eficiencia, pero debe comprender que no puedo acceder a sus deseos porque el agro francés representa el tejido social de Francia y eso lo debemos preservar a toda costa.”
Argentina demuestra que carece de gobernantes de aquella estatura y que la caja es un valor que se antepone a lo más importante que debemos preservar: la cuna de nuestra cultura” Cuando las reglas de juego cambien, las multinacionales y los entrepreneurs ya citados, se dedicaran a otra cosa y dejarán tras de sus pasos al desierto. Será entonces una pesada herencia.

¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas?

Posted by admin on enero 18th, 2010


Las predicciones económicas sólo valen para que la astrología parezca respetable. Ezra Solomon (1920-2002)

Un interesante aporte de Paul Krugman a la confusión general.

I. CONFUNDIENDO BELLEZA CON VERDAD

Es difícil creerlo ahora, pero no hace tanto tiempo los economistas se felicitaban mutuamente por el éxito de su especialidad. Estos éxitos -o al menos así lo creían ellos- eran tanto teóricos como prácticos y conducían a la profesión a su edad dorada.

En el aspecto teórico, creían que habían resuelto sus disputas internas. Así, en un trabajo titulado The State of Macro (es decir, de la macroeconomía, el estudio de cuestiones panorámicas como lo son las recesiones), Olivier Blanchard, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), actualmente economista jefe del Fondo Monetario Internacional, declaraba que había habido “una amplia convergencia de puntos de vista”.

Y en el mundo real, los economistas creían que tenían las cosas bajo control: “El problema central de la prevención de la depresión está resuelto”, declaraba Robert Lucas, de la Universidad de Chicago, en su discurso inaugural como presidente de la American Economic Association en 2003. En 2004, Ben Bernanke, un antiguo profesor en Princeton que ahora preside la Reserva Federal, celebraba la Gran Moderación del comportamiento económico comparado con las dos décadas precedentes, y que atribuía en parte al mejorado desempeño de la política económica.

El año pasado, todo esto se vino abajo.

En el despertar de la crisis, las líneas de falla de la profesión de economista han bostezado con más amplitud que nunca. Lucas dice que los planes de estímulo de la Administración de Obama son “economía de baratija” y su colega de Chicago John Cochrane dice que están basados en desacreditados “cuentos de hadas”. Como respuesta, Brad DeLong, de la Universidad de California en Berkeley, escribe sobre el “derrumbe intelectual” de la Escuela de Chicago, y yo mismo he escrito que estos comentarios de los economistas de Chicago son el producto de una Edad Oscura de la macroeconomía, donde el conocimiento tan arduamente conseguido ha quedado olvidado.

¿Qué le ha sucedido a la profesión de economista? ¿Y adónde va a partir de ahora?

II. DE SMITH A KEYNES Y VUELTA ATRÁS

El nacimiento de la economía como disciplina se atribuye habitualmente a Adam Smith, quien publicó La Riqueza de las Naciones en 1776. Durante los siguientes 160 años se desarrolló un extenso cuerpo de economía teórica, cuyo mensaje central era: confía en el mercado. Ésta era la presunción básica de la economía neoclásica (llamada así al haber sido elaborada por los teóricos de finales del siglo XIX sobre conceptos de sus predecesores clásicos).

Esta fe, sin embargo, quedó hecha pedazos por la Gran Depresión. Con el tiempo, la mayoría de los economistas sustentó las consideraciones de John Maynard Keynes tanto acerca de la explicación de lo que había pasado como de la solución de futuras depresiones.

A pesar de lo que usted haya podido oír, Keynes no quería que el gobierno dirigiera la economía. En su obra capital, Teoría general del empleo, el interés y el dinero, escrita en 1936, él mismo describió su análisis como “moderadamente conservador en sus repercusiones”. Quería organizar el capitalismo, no reemplazarlo. Pero cuestionó la noción de que las economías de libre mercado puedan funcionar sin un vigilante. Y apeló a la activa intervención del gobierno -imprimiendo más moneda y, si fuera necesario, con un fuerte gasto en obras públicas- para combatir el desempleo durante las depresiones.

La historia de la economía a lo largo del último medio siglo es, en gran medida, la historia de una retirada del keynesianismo y de un retorno al neoclasicismo. El renacer neoclásico fue guiado inicialmente por Milton Friedman, de la Universidad de Chicago, quien afirmó ya en 1953 que la economía neoclásica sirve adecuadamente como descripción del modo en que la economía funciona realmente, al ser “extremadamente fructífera y merecedora de plena confianza”. Pero ¿qué hay de las depresiones?

El contraataque de Friedman contra Keynes comenzó con la doctrina conocida como monetarismo. Los monetaristas, en principio, no discrepaban de la idea de que una economía de mercado necesite una deliberada estabilización. Los monetaristas afirmaban, sin embargo, que una intervención gubernamental muy limitada y restringida -a saber, instruir a los bancos centrales a mantener el flujo del dinero, la suma del efectivo circulante y los depósitos bancarios creciendo a ritmo estable- es todo lo que se requería para prevenir depresiones.

Friedman empleó un argumento convincente contra cualquier esfuerzo deliberado del gobierno por reducir el desempleo por debajo de su nivel natural (actualmente calculado en torno al 4,8% en Estados Unidos): las políticas excesivamente expansionistas, predijo, llevarían a una combinación de inflación y alto desempleo; una predicción que fue confirmada por la estanflación de los años setenta, la cual impulsó en gran medida la credibilidad del movimiento antikeynesiano. A la postre, sin embargo, la posición de Friedman vino a resultar relativamente moderada comparada con la de sus sucesores.

Por su parte, ciertos macroeconomistas consideraban que las recesiones eran algo bueno que formaba parte del ajuste al cambio de una economía. E incluso quienes no eran partidarios de llegar tan lejos argüían que cualquier intento de enfrentarse a una depresión económica provocaría más mal que bien.

Muchos macroeconomistas llegaron a autoproclamarse como neokeynesianos, ya que seguían creyendo en el papel activo del gobierno. Aun así, la mayoría aceptaba la noción de que inversores y consumidores son racionales y que los mercados por lo general lo hacen bien.

Por supuesto que unos pocos economistas no aceptaban la asunción del comportamiento racional, cuestionaban la creencia de que los mercados financieros merecen confianza y hacían ver la larga historia de crisis financieras que tuvieron devastadoras consecuencias económicas. Pero eran incapaces de hacer muchos progresos frente a una complacencia que, vista retrospectivamente, era tan omnipresente como insensata.

III. FINANZAS DE CASINO

En los años treinta, los mercados financieros, por razones obvias, no suscitaron mucho respeto. Keynes consideró que era una mala idea la de dejar a semejantes mercados, en los que los especuladores pasaban su tiempo tratando de pisarse la cola el uno al otro, que dictaran decisiones importantes de negocios: “Cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es muy probable que el trabajo resulte mal hecho”.

Hacia 1970 más o menos, sin embargo, la discusión sobre la irracionalidad del inversor, sobre las burbujas, sobre la especulación destructiva, había desaparecido virtualmente del discurso académico. El terreno estaba dominado por la hipótesis del mercado eficiente, promulgada por Eugene Fama, de la Universidad de Chicago, la cual sostiene que los mercados financieros valoran los activos en su preciso valor intrínseco si se da toda la información públicamente disponible.

Y por los años ochenta, hubo economistas financieros, en particular Michael Jensen, de la Harvard Business School, que defendían que, dado que los mercados financieros siempre aciertan con los precios, lo mejor que pueden hacer los jefes de las empresas, no sólo en su provecho sino en beneficio de la economía, es maximizar los precios de sus acciones. En otras palabras, los economistas financieros creían que debemos poner el desarrollo del capital de la nación en manos de lo que Keynes había llamado un “casino”.

El modelo teórico desplegado por los economistas financieros al asumir que cada inversor equilibra racionalmente riesgo y recompensa -el llamado Capital Asset Pricing Model, o CAPM (pronúnciese cap-em)- es maravillosamente elegante. Y si uno acepta sus premisas también es algo sumamente útil. Este CAPM no sólo te dice cómo debes elegir tu cartera de inversiones, sino, lo que es incluso más importante desde el punto de vista de la industria financiera, te dice cómo poner precio a los derivados financieros. La elegancia y aparente utilidad de la nueva teoría produjo una sucesión de premios Nobel para sus creadores, y muchos profesores de escuelas de negocios se convirtieron en ingenieros espaciales de Wall Street, ganando salarios de Wall Street.

Para ser justos, los teóricos de las finanzas produjeron gran cantidad de pruebas estadísticas, lo que en un principio pareció de gran ayuda. Pero esta documentación era de un formato extrañamente limitado. Los economistas financieros rara vez hacían la pregunta aparentemente obvia (aunque no de fácil contestación) de si los precios de los activos tenían sentido habida cuenta de fundamentos del mundo real, tales como los ingresos. En lugar de ello, sólo preguntaban si los precios de los activos tenían sentido habida cuenta de los precios de otros activos.

Pero los teóricos de las finanzas continuaron creyendo que sus modelos eran esencialmente correctos, y así lo hizo también mucha gente que tomaba decisiones en el mundo real. No fue el menos importante de ellos Alan Greenspan, quien era entonces el presidente de la Reserva Federal y que durante mucho tiempo respaldó la desregulación fiscal, cuyo rechazo a los avisos de poner freno a los créditos subprime o de enfrentarse a la creciente burbuja inmobiliaria descansaban en buena parte en la creencia de que la economía financiera moderna lo tenía todo bajo control.

En octubre del pasado año, sin embargo, Greenspan admitió encontrarse en un estado de “conmocionada incredulidad”, debido a que “todo el edificio intelectual” se había “derrumbado”.

IV. NADIE PODÍA HABERLO PREDICHO…

En los recientes y atribulados debates sobre economía se ha generalizado una frase clave: “Nadie podía haberlo predicho…”. Es lo que uno dice con relación a desastres que podían haber sido predichos, debieran haber sido predichos y que realmente fueron predichos por unos pocos economistas que fueron tomados a broma por tomarse tal molestia.

Tomemos, por ejemplo, el precipitado auge y caída de los precios de la vivienda. Algunos economistas, en particular Robert Shiller, identificaron la burbuja y avisaron de sus dolorosas consecuencias si llegaba a reventar. Pero, aún en 2004, Alan Greenspan descartó hablar de burbuja inmobiliaria: “Una grave distorsión nacional de precios”, declaró, era “muy improbable”. El incremento en el precio de la vivienda, dijo Ben Bernanke en 2005, “en gran medida es el reflejo de unos fuertes fundamentos económicos”.

¿Cómo no se dieron cuenta de la burbuja? Para ser justo, los tipos de interés eran inusualmente bajos, lo que posiblemente explica parte del alza de precios. Puede ser que Greenspan y Bernanke también quisieran celebrar el éxito de la Reserva Federal en sacar a la economía de la recesión de 2001; conceder que buena parte de tal éxito se basara en la creación de una monstruosa burbuja debiera haber puesto algo de sordina a esos festejos.

Pero había algo que estaba sucediendo: una creencia general de que las burbujas sencillamente no tienen lugar. Lo que llama la atención, cuando uno vuelve a leer las garantías de Greenspan, es que no estaban basadas en la evidencia, sino que estaban basadas en el aserto apriorístico de que simplemente no puede haber una burbuja en el sector inmobiliario.

Y los teóricos de las finanzas eran todavía más inflexibles en este punto. En una entrevista realizada en 2007, Eugene Fama, padre de la hipótesis del mercado eficiente, declaró que “la palabra burbuja me saca de quicio” y continuó explicando por qué podemos fiarnos del mercado inmobiliario: “Los mercados inmobiliarios son menos líquidos, pero la gente es muy cuidadosa cuando compra casas. Se trata normalmente de la mayor inversión que van a hacer, de manera que estudian el asunto con cuidado y comparan precios”.

De hecho, los compradores de casas comparan concienzudamente el precio de su compra potencial con los precios de otras casas. Pero eso no dice nada sobre si el precio en general de las casas está justificado.

En pocas palabras, la fe en los mercados financieros eficientes cegó a muchos, si no a la mayoría, de los economistas ante la aparición de la mayor burbuja financiera de la historia. Y la teoría del mercado eficiente también desempeñó un significante papel en inflar esa burbuja hasta ese primer puesto.

Ahora que ha quedado al descubierto la verdadera peligrosidad de los activos supuestamente seguros, las familias de Estados Unidos han visto evaporarse su dinero por valor de 13 billones de dólares. Se han perdido más de 6 millones de puestos de trabajo y el índice de desempleo alcanza su más alto nivel desde 1940. Así que ¿qué orientación tiene que ofrecer la economía moderna ante el presente aprieto? ¿Y deberíamos fiarnos de ella?

V. LA PELEA POR EL ESTÍMULO

Durante una recesión normal, la Reserva Federal responde comprando Letras del Tesoro -deuda pública a corto plazo- de los bancos. Esto hace bajar los tipos de interés de la deuda pública; los inversores, al buscar un tipo de rendimiento más alto, se mueven hacia otros activos, haciendo que bajen también otros tipos de interés; y normalmente esos bajos tipos de interés finalmente conducen a la recuperación económica. La Reserva Federal abordó la recesión que comenzó en 1990 bajando los tipos de interés a corto plazo del 9% al 3%. Abordó la recesión que comenzó en 2001 bajando los tipos de interés del 6,5% al 1%. E intentó abordar la actual recesión bajando los tipos de interés del 5,25% al 0%.

Pero resultó que el cero no es lo suficientemente bajo como para acabar con esta recesión. Y la Reserva Federal no puede poner los tipos a menos de cero, ya que con tipos próximos al cero los inversores sencillamente prefieren acaparar efectivo en lugar de prestarlo. De tal modo que a finales de 2008, con los tipos de interés básicamente en lo que los macroeconomistas llaman zero lower bound, o límite inferior cero, como quiera que la recesión continuaba ahondándose, la política monetaria convencional había perdido toda su fuerza de tracción.

¿Y ahora qué? Ésta es la segunda vez que Estados Unidos se ha tenido que enfrentar al límite inferior cero, habiendo sido la Gran Depresión la ocasión precedente. Y fue precisamente la observación de que hay un límite inferior a los tipos de interés lo que llevó a Keynes a abogar por un mayor gasto público: cuando la política monetaria es infructuosa y el sector privado no puede ser persuadido para que gaste más, el sector público tiene que ocupar su lugar en el sostenimiento de la economía. El estímulo fiscal es la respuesta keynesiana al tipo de situación económica depresiva en la que estamos inmersos.

Tal pensamiento keynesiano subyace en las políticas económicas de la Administración de Obama. John Cochrane, de la Universidad de Chicago, indignado ante la idea de que el gasto gubernamental pudiera mitigar la última recesión, declaró: “Eso no forma parte de lo que todos hemos enseñado a los estudiantes graduados desde los años sesenta. Ésas (las ideas keynesianas) son cuentos de hadas que han demostrado ser falsas. Es muy reconfortante en los momentos de tensión volver a los cuentos de hadas que escuchamos de niños, pero eso no los hace menos falsos”.

Pero como ha señalado Brad DeLong, la actual postura académica viene también siendo de generalizado rechazo a las ideas de Milton Friedman. Friedman creía que la política de la Reserva Federal, más que para cambios en el gasto público, debía ser utilizada para estabilizar la economía, pero nunca afirmó que un aumento del gasto público no puede, en cualesquiera circunstancias, aumentar el empleo. De hecho, al volver a leer el sumario de las ideas de Friedman de 1970, Un marco teórico del análisis monetario, lo que llama la atención es lo keynesiano que parece.

Y ciertamente Friedman nunca se creyó la idea de que el paro masivo represente una voluntaria reducción del esfuerzo de trabajo o la idea de que las recesiones en realidad sean buenas para la economía. Sin embargo, Casey Mulligan, también de Chicago, sugiere que el desempleo es tan elevado porque muchos trabajadores están optando por no aceptar trabajos.

Ha sugerido, en particular, que los trabajadores están prefiriendo seguir desempleados porque ello mejora sus probabilidades de recibir ayudas a sus deudas hipotecarias. Y Cochrane declara que el alto desempleo en realidad es bueno: “Debiéramos tener una recesión. La gente que pasa su vida machacando clavos en Nevada necesita algo distinto que hacer”.

Personalmente, pienso que eso es una locura. ¿Por qué debería el desempleo masivo en todo el país hacer que los carpinteros se fueran de Nevada? ¿Puede alguien alegar seriamente que hemos perdido 6,7 millones de puestos de trabajo porque hay pocos estadounidenses que quieran trabajar? Claro que si empiezas por asumir que la gente es perfectamente racional y los mercados perfectamente eficientes, tienes que llegar a la conclusión de que el desempleo es voluntario y la recesión es deseable.

VI. DEFECTOS Y FRICCIONES

La economía, como disciplina, se ha visto en dificultades debido a que los economistas fueron seducidos por la visión de un sistema de mercado perfecto y sin fricciones. Si la profesión ha de redimirse a sí misma tendrá que reconciliarse con una visión menos seductora, la de una economía de mercado que tiene unas cuantas virtudes pero que está también saturada de defectos y de fricciones.

Existe ya un modelo bastante bien desarrollado del tipo de economía que tengo en mente: la escuela de pensamiento conocida como finanzas conductuales. Quienes practican este planteamiento ponen el énfasis en dos cosas. Primero, en el mundo real hay muchos inversores que tienen un escaso parecido con los fríos calculadores de la teoría del mercado eficiente: casi todos están demasiado sometidos al comportamiento de la manada, a ataques de entusiasmo irracional y de pánicos injustificados. Segundo, incluso aquellos que tratan de basar sus decisiones en el frío cálculo se encuentran con que a menudo no pueden, que los problemas de confianza, de credibilidad y de garantías limitadas les fuerzan a ir con la manada.

Entretanto ¿qué ocurre con la macroeconomía? Los acontecimientos recientes han refutado de manera decisiva la idea de que las recesiones son una óptima respuesta a las fluctuaciones en los índices del progreso tecnológico; un punto de vista más o menos keynesiano es la única alternativa plausible. Pero los modelos del neokeynesianismo estándar no dejan espacio para una crisis como la que estamos padeciendo, ya que esos modelos generalmente aceptaron el punto de vista del sector financiero sobre el mercado eficiente.

Una línea de trabajo, encabezada por nada menos que Ben Bernanke en colaboración con Marc Gertler, de la Universidad de Nueva York, ha puesto el acento en el modo en el que la carencia de garantías suficientes puede dificultar la capacidad de los negocios para recabar fondos y forjar oportunidades de inversión. Una línea de trabajo similar, en gran parte establecida por mi colega de Princeton Nobuhiro Kiyotaki y por John Moore, de la London School of Economics, sostenía que los precios de activos tales como las propiedades inmobiliarias pueden sufrir desplomes de los que salen fortalecidos pero que, a cambio, deprimen a la economía en su conjunto. Pero hasta ahora el impacto de las finanzas disfuncionales no ha llegado ni siquiera al núcleo de la economía keynesiana. Claramente, eso tiene que cambiar.

VII. RECUPERANDO A KEYNES

Así que esto es lo que pienso que tienen que hacer los economistas. Primero, tienen que enfrentarse a la incómoda realidad de que los mercados financieros distan mucho de la perfección, de que están sometidos a falsas ilusiones extraordinarias y a las locuras de mucha gente. Segundo, tienen que admitir que la economía keynesiana sigue siendo el mejor armazón que tenemos para dar sentido a las recesiones y las depresiones. Tercero, tienen que hacer todo lo posible para incorporar las realidades de las finanzas a la macroeconomía.

Al replantearse sus propios fundamentos, la imagen que emerge ante la profesión puede que no sea tan clara; seguramente no será nítida, pero podemos esperar que tenga al menos la virtud de ser parcialmente acertada.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2009 New York Times Service. Traducción de Juan Ramón Azaola.


Copyright © 2012 Mercado Argentino.