Subsidios que benefician a los que más tienen.
Mercados diciembre 18th, 2010Gladys R. vive en la villa 1-11-14 del Bajo Flores, sin acceso a la red de gas domiciliario. Cada día, sobrevive cocinando pizzas y empanadas para el resto del barrio. Y cada dos semanas, debe comprar una garrafa de gas que le cuesta entre 20 y 30 pesos, lejos de los $ 16 que marca el precio oficial de la garrafa social. Florencia U. vive en el barrio de Recoleta, es profesional y trabaja en el sector público. Pagó en sus últimas facturas bimestrales $ 16,57 por el servicio de gas y $ 30,32 por el de la electricidad.
Estos dos casos individuales representan en forma bastante acabada la inequidad de la situación de los subsidios otorgados por el Estado para los servicios públicos de ciertas zonas del área metropolitana, que este año llegarán a un porcentaje récord del 3,3% respecto del PBI, con $ 48.000 millones.
Un estudio de la consultora Ecolatina indica que si se mantuviera el mismo promedio para 2011, alcanzarían los $ 63.000 millones. Por su parte, el estudio Melconian & Santángelo advirtió que el descongelamiento progresivo y suave de las tarifas retrasadas por el congelamiento que beneficia a sectores medios y altos -y en muchos casos más las empresas que a los usuarios- será el principal desafío económico para el próximo gobierno.
Ecolatina indicó que luego del freno que exhibieron en 2009, cuando crecieron apenas un 5,2% respecto del año anterior, entre enero y septiembre de este año se aceleraron el 47% y alcanzarán el récord de 3,3% del PBI, frente al 3,1% de 2009 y al anterior pico del 3,2% de 2008. En 2005, estaban en el 1,1 por ciento.
“Entre los principales factores que impulsan estos gastos se encuentran el aumento de la demanda de los servicios subsidiados, las presiones de costos y la creciente distorsión de los precios relativos por el retraso tarifario”, precisó.
Según el IPC de Ecolatina, los precios del transporte público de pasajeros, la electricidad y el combustible crecieron en total 6,2% entre enero y octubre, frente al 23,4% que subió la totalidad de los precios; la misma distorsión se observa desde diciembre de 2001: 102,3%, frente al 337,9% del resto de los precios. La parte del león corresponde al monto aportado para el sector energético, que a septiembre exhibió un crecimiento interanual del 56%, con $ 17.898 millones.
La cifra está dividida, sobre todo, entre Cammesa con $ 10.739 millones y Enarsa -la empresa encargada de comprar el fueloil venezolano y dirigida por el ex ministro del gobierno de facto de Roberto Levingston y futuro embajador en Francia, Aldo Ferrer- con $ 3459 millones.
“Ya no sólo se erogaron por subsidios energéticos más pesos que en todo 2008, sino que en relación con el PBI volvieron al nivel máximo de la serie [1,6%]. Estos elevados montos muestran la delicada situación que atraviesa el sector”, indicó la consultora fundada por el ex ministro Roberto Lavagna y dirigida por el economista Rodrigo Alvarez.
Por otra parte, las transferencias para el sector del transporte acumularon un incremento del 30 por ciento, a partir de una suba en las compensaciones otorgadas por el Fondo Fiduciario de Infraestructura del Transporte (que reflejó un alza del 50% interanual).
En particular, aunque los giros para la empresa Aerolíneas Argentinas ($ 1650 millones) -que maneja el Estado, pero que aún pertenece al grupo Marsans- bajaron un 9%, en los últimos meses se aceleraron porque su presupuesto anual ($ 2320 millones) se agotó el mes pasado.
En 2010 las partidas para esta empresa aérea ya se habían ampliado en dos ocasiones, para financiar gasto corriente (el presupuesto inicial era de $ 1470 millones), brindándole créditos adicionales por $ 380 millones. De este modo, al menos el incremento de los giros para Aerolíneas en 2010 ascenderán a 17% anual.
En el tercer lugar del ranking, se ubican los subsidios a otras empresas públicas, que se duplicaron en los primeros nueve meses del año. Más del 70% del aumento corresponde a partidas destinadas a la empresa AR-SAT (857,7% interanual).
Mientras tanto, los aportes a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) dejaron de caer desde el tercer trimestre, por lo que se gastará lo mismo que en 2009 en términos nominales (o sea, con una fuerte caída en términos reales, descontado la inflación).
Esta marea de recursos pagados con mayor presión fiscal no alcanza a cubrir las necesidades de los beneficiados. “Los operadores de trenes y subtes cubren con sus ingresos corrientes menos del 40% del gasto en salarios, mientras que Cammesa es la primera deudora del sistema financiero”, concluyó Ecolatina.fuente: la nación
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