Mochila Pe$ada.
Mercados febrero 17th, 2010
La mamá husmea entre las góndolas, sostiene fuerte la lista de útiles escolares que tiene en la mano, se muerde el labio inferior mirando los precios y saca todo tipo de cuentas mentales en su cabeza. La escena transcurre en una librería de artículos escolares del barrio de Once, en pleno febrero y cuando faltan pocos días para que comiencen las clases el próximo 1º de marzo. En el Centro de Educación al Consumidor (CEC) aseguran que los útiles escolares registran, este año, un incremento de entre el 15 y el 30 por ciento con relación con 2009.
Entre los productos más caros, sostienen en el CEC, están los cuadernos, las cartucheras y las mochilas, que sufrieron aumentos por sobre otros productos en este febrero. Sin embargo, en algunos barrios, como Palermo u Once, algunos productos subieron hasta límites insospechados. En Consumidores Argentinos registran delantales con un 50% de incremento en el Once y gomas de borrar en Palermo con un 150% de suba. En el otro lado del mostrador, la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines, en cambio, asegura que la suba sólo fue del siete u ocho por ciento y que viene perfilándose desde el año pasado.
La titular del CEC, Susana Andrada, dice que los útiles escolares, este año, tienen un 30% de incremento y que entre los productos que más se encarecieron figuran los uniformes de los colegios privados comparándolos con el 2009. El precio de los uniformes, aunque depende del talle del que se hable, es más caro que en 2009. Una campera alcanza los 150 pesos, una remera entre 32 y 39 pesos, una chomba entre 45 y 59, una camisa entre 49 y 59, una pollera entre 70 y 95, un buzo entre 120 y 159, una corbata a 32 y un pantalón entre 72 y 87 pesos.
“Los útiles escolares están imposibles. Tengo una lista interminable (muestra las tres páginas impresas) y tres hijos. Vengo al Once porque pienso que está más barato que en el súper”, dice Alejandra, que llegó desde Pilar y hace tres horas que están revolviendo los estantes.
El titular de la Asociación de Defensa de los Derechos de los Usuarios y los Consumidores (ADDUC), Osvaldo Bassano, reconoció que los incrementos oscilan entre 15 y 20 por ciento con relación al año pasado y que se nota más que en 2009, que las grandes librerías y los hipermercados tienen precios más caros que si uno compra las cosas en forma individual: “Los supermercados tienen precios fuera de lo común, por sobre las grandes librerías del centro. La papelería aumentó un 20% y eso incrementa las hojas, los cuadernos, los afiches”.
En algunos lugares, los precios crecen más de lo imaginado. En Consumidores Argentinos relevaron que en una casa de indumentaria de Once un delantal blanco liso en talle seis cuesta más del 50% más que en 2009 (fue de 26 a 39 pesos), y lo mismo ocurre con un sweater de talle seis, que aumentó un 31% (de 32 a 42 pesos), y un pantalón de jogging, que subió un 42% (de 21 a 30 pesos). En una librería grande de Palermo, el precio de una goma de borrar creció un 150% (de 1 a 2,50), una birome un 53% (de 1,30 a 2) y una regla aumentó un 100% (de 1 a 2).
Las empresas, igual que los libreros, se defienden. Dicen que los aumentos son apenas por sobre los precios del año pasado y que se justifican sólo por las subas que registra la inflación. En Libesa Argentina, una empresa productora y distribuidora de útiles escolares, registran un aumento de los precios del 4 al 11 por ciento en cuadernos, carpetas y lápices en la marca Proarte, dependiendo de cada categoría del producto. Uno de los responsables de la empresa, Matías Israel, reconoció que buscan “mantener los niveles de rentabilidad con un mínimo incremento en los precios”. No quieren perder más clientes.
Sin embargo, Susana Andrada, del CEC, advierte: “Lo que más aumentó fueron las cartucheras, que subieron un 45%. Las hojas escolares de primera marca, el año pasado, estaban a 32 pesos y hoy, las mismas, cuestan unos 40 pesos, un promedio de 33% de aumento. Los cuadernos crecieron un 38% y la indumentaria sufrió una suba del 40%”.
Stella Carniel, de Consumidores Argentinos, reconoce que tanto en cartucheras como en mochilas, carpetas y cuadernos, aquellos que tienen dibujos de personajes de televisión conocidos o de dibujitos actuales “pagan una licencia que los encarece muchísimo; de ahí la diferencia de precios con los productos lisos o con personajes desconocidos o pasados de moda” y les da un consejo a las madres: “Que traten de ir a hacer las compras sin los chicos. De este modo se pueden elegir los productos sin la presión que ejercen habitualmente los niños”.
En el caso de los textos, sugiere que, si se trata de usados, hay diferencias importantes y hay lugares clave para conseguirlos, como plaza Italia, parque Centenario, librerías de la calle Bartolomé Mitre y Junín, y en los distintos barrios hay librerías que los tienen.
En 2009, armar una cartuchera con precios de segunda marca costaba 32 pesos; una de primera calidad, unos 50 pesos. En 2010, los precios se elevan en ambos casos.
Esos datos surgen de un relevamiento realizado por Consumidores Argentinos. Según la entidad, la cartuchera con productos de segunda marca cuesta 43,20 pesos, en tanto una con productos de primera calidad asciende a 65,20 pesos.
Todo depende, además, de los barrios, las marcas y las calidades de los productos. Incluye una cartuchera con un solo piso, Plasticola, lápiz negro, goma de borrar, tijera, birome, lápices de colores, fibras, sacapuntas y una regla.
El Centro de Educación al Consumidor (CEC) también recorrió distintos locales y vio los precios de las marcas de mejor calidad y las segundas marcas, de oferta. Unos ejemplos ilustran esa diferencia. Entre los útiles escolares de primera marca, una caja de doce lápices Faber Castel cuesta 10,9 pesos, una carpeta 24,99, un cuaderno Rivadavia de 50 hojas otros 10,9, un frasco de Voligoma unos 2,70, un block Rivadavia unos 21,90, tres lápices negros unos 3,59, un par de gomas de borrar 3,29 y el tradicional corrector líquido unos 6,59. Una regla y una escuadra Maped cuestan 3,99, un compás Maped Study 6,99, una cartuchera de dos y tres pisos cuesta 50 pesos y una común sólo siete, una caja de lapiceras de colores Bic de cuatro unidades unos 8,29, un cuaderno Rivadavia de 60 hojas 12,90 y un sacapuntas Maped Metal unos 2,39 pesos.
Sin embargo, los artículos de segunda marca también son convenientes, sobre todo a la hora de pensar en poner la mano en el bolsillo. Una caja de doce lápices de colores Bic cuesta 8,9 pesos, dos menos que los Faber Castel; una carpeta 3,99, un cuaderno chico Éxito Ledesma 7,99, una Plasticola 3,49, un portaminas Faber Castel 9,99, una cartuchera de dos o tres pisos 20, corrector líquido 5,60 y un cuaderno Avon Ledesma de 84 horas unos 5,99.
fuente: critica digital


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