La revista británica The Economist publicó esta semana una nueva edición de su tradicional Índice Big Mac, que compara el precio del famoso sandwich en los distintos países para detectar pistas sobre la situación de cambio frente al dólar en las economías encuestadas.
En la edición que sale a la venta esta semana, la publicación señala que la Argentina y Brasil son unos de los pocos países emergentes, donde aparece sobrevalorado el cambio en el índice. Así, el dólar en la Argentina debería costar $4,92, un 19% más, de acuerdo con el índice Big Mac sin corregir, pero con el ajuste según el PBI per cápita, debería costar todavía un 101% más.
Según la última estimación, actualmente la Argentina tiene un tipo de cambio menos competitivo que el de países y regiones como Suecia, Europa, Canadá, México, Australia, Rusia, Gran Bretaña y Japón. En otras palabras, el efecto de la inflación llevó a que una hamburguesa Big Mac consumida en la Argentina sea más cara que en todos esos países.
El índice fue desarrollado por la revista en 1986 como una guía divertida para saber si las divisas están a su nivel “correcto”, pero nunca se presentó como un medidor preciso del alineamiento de las monedas, sino simplemente como una herramienta para hacer más digerible la teoría del nivel de los tipos de cambio.
El índice Big Mac se ha convertido ya en una tasa testigo global, incluido en varios libros de texto económicos y ha sido el tema de al menos 20 estudios académicos. Su función es comparar el poder adquisitivo de distintos países y a partir de allí detectar si las monedas están apreciadas o depreciadas con respecto al dólar. Aunque no puede predecir la relación cambiaria con exactitud, se trata de una sencilla herramienta analítica. Se basa en la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA), que sostiene el concepto de que un dólar debe comprar la misma cantidad de bienes o servicios en todos los países.
En los últimos años fue utilizado frecuentemente por políticos y economistas estadounidenses como indicador de referencia en sus demandas de una gran apreciación del yuan chino. Pero el último cálculo es una mala noticia para ellos, ya que según los cálculos de The Economist, el yuan está subvaluado un modesto 7%, lo que no puede ser motivo para una guerra comercial. Habiendo tanta gente que se toma tan en serio el índice hamburguesa, quizás haya llegado el momento de reforzarlo, dice The Economist.
En el caso de Argentina, el dato cobra relevancia si se tiene cuenta que la apreciación cambiaria se produce pese a que por presiones oficiales su precio se mantiene prácticamente congelado en torno a los 20 pesos. Lo curioso es que es el único lugar en el mundo en el que la empresa no lo ofrece en sus publicidades. Sólo se puede adquirir si se lo pide explícitamente. fuente: iprofesional