En el alba del siglo XIX Argentina fue uno de los pioneros en adoptar las nuevas ideas que ya se expandían rápidamente por Europa y Estados Unidos enfrentando al Absolutismo Monárquico-Teocrático. Las viejas ideas “conservadoras” sostenían que el poder de los reyes y el Papa emanaba directamente de Dios y por lo tanto, no debían rendir cuenta de sus acciones a nadie más que él.Los “progresistas”