Un sacerdote cristiano, dormitando en su sillón soñó que llegaba al Cielo. Un ángel de aspecto hermoso tras abrirle la puerta, lo primero que hizo fue recomendarle escogiera bien sus compañeros y no se asociara con ángeles de mala reputación. El asombrado sacerdote le preguntó : “¿pero no es este, acaso, el Cielo?”. Sí, pero lamentablemente ha aparecido aquí una turba de ángeles pobres,